El inobediente: 040

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Acto II
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El inobediente Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


Voces de mar, y sale JONÁS, profeta, huyendo.
JONÁS:

  ¡Vaya el engañador! ¡Matalde! ¡Muera!
¡Oh, bárbaros sin ley, samaritanos!
¿Quién vuestra voz contra mi vida altera?
¡Para un viejo sin manos tenéis manos!

TODOS:

Si le alcanzáis, matadle.

JONÁS:

¡Quién tuviera
alas en los dos pies, o en estos llanos,
aunque partiera en dos este horizonte!
¡Quién pudiera poner delante un monte!
  ¡Ah, Samaria cruel! ¡Ah, vil Samaria!
Niegue Dios el rocío a tus sembrados
y del cielo la hermosa luminaria
vista jamás de verde a tus collados!
¡El agua de tus fuentes necesaria,
se agote y seque, contra tus pecados
fuego llueven las nubes a la tierra,
y aunque busques la paz, vivas en guerra!
  Nocturnas aves con graznidos roncos
te formen siempre cánticos acerbos;
búhos te espanten con gemidos broncos
perros te aullen y te bramen ciervos;
sílbente las lechuzas, y en los troncos
las grajas enfadosas, y los cuervos,
cuajando el aire, en ofenderte tercos,
noche vuelvan el día en negros cercos.
  Por mandado de Dios fui a predicarte,
y en lugar de imprimirse en ti mi cuento,
has querido, Samaria, amotinarte
y dar tu voz contra mi vida al viento;
en tus vicios, cruel, quiero dejarte,
(Aparece DIOS sobre un arco iris, de medio cuerpo.)
aunque no haga de Dios el mandamiento.
Quédate entre tus sierpes, Vehemut fiera,
que a ti no he de volver.