El jardín de Falerina: 011

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El jardín de Falerina Jornada I Pedro Calderón de la Barca


MARFISA:

que sin peligro pudieron
robársele; mas fue tal
de la fiera el sentimiento,
que rotas redes y lazos,
les siguió a la corte, haciendo
con domesticado instinto
tan cariñosos extremos,
que el rey, conmovido aún más
que a la piedad al portento,
curiosamente, no sé
si diga piadoso o fiero,
mandó que los otros hijos
la trujesen, y a un pequeño
albergue las retirasen
con el infante, poniendo
a mí por el mar «Marfisa»
en nombre, y a él, por los fieros
rugidos de la leona
el día que le echó menos
«Rugier», de suerte que, iguales
en hados y en nacimientos,
en influjos, en destinos,
en fortunas y sucesos,
«ambos nos criamos juntos»;


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