El jardín de Falerina: 017

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El jardín de Falerina Jornada I Pedro Calderón de la Barca


MARFISA:

Dígalo el que persuadida
de su generoso aliento,
pasar a Trinacria quiso,
donde los incultos senos
de los campos de Agramante,
que han sido el alojamiento
y cuartel de sus armadas
huestes, vean que no ha hecho
falta Marte donde queda
Palas para su gobierno.
Embarcose, pues, y apenas,
sacra emulación de Venus,
la vio el mar en sus espumas,
cuando, dudando o creyendo
que era el que iba a litigar
de la hermosura el imperio,
en favor de su deidad
amotinó su elemento,
tan sañudamente airado,
tan airadamente fiero,
que los campos de cristal,
gigantes Flegras de yelo,
se vieron en un instante
montes sobre montes puestos.


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