El jardín de Falerina: 048

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El jardín de Falerina Jornada I Pedro Calderón de la Barca


FALERINA:

Y pues no me bastó, ¡ay triste!,
venir a este risco huyendo,
para que, sin que él me busque,
le busque yo, hallando el riesgo
tan no imaginadas sendas
de ejecutar sus decretos;
suelte la rienda al destino,
y corra tras él, haciendo,
ya que el verle tan gallardo
y de dos damas a un tiempo
tan querido es torcedor
de tan contrario veneno,
que entrando a matar en pasmo,
viene acabar en incendio,
que, pues los míos perdí,
no consigan sus deseos,
ni una en amorosos lazos,
ni otra en amantes afectos.


El jardín de Falerina de Calderón

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