El laberinto de Creta(Lope): 014

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El laberinto de Creta(Lope) Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


POLINECES:

Siendo fuerza darte enojos,
y no pudiendo excusarse,
el justo silencio rompo,
aunque fuera bien estar
mudo amor, el honor sordo,
ciego el mundo, el sol sin rayos,
para no volverse locos.
Sabrás que Pasife, ¡ay cielo!
iba con hábito corto
por un bosque cierto día,
cuando al cristal de un arroyo
cortesano en murmurar
a la espalda de unos olmos,
bajaban de tus pastores
las vacas, que en los cogollos
de la hierba entretenían
la sed, con pies perezosos.
Puso los ojos Pasife
en un blanco y rubio toro,
novillo de pocos años,
más doméstico que hosco,
tan pintado de la piel,
con varias manchas el lomo,
que sólo por las estrellas
es el del sol más hermoso.


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