El laberinto del amor: 003

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda

Jornada I
Pág. 003 de 107
El laberinto del amor Jornada I Miguel de Cervantes


 
(Entra el DUQUE FEDERICO DE NOVARA
y el EMBAJADOR DE EL DE ROSENA,
con acompañamiento.)

  
DUQUE Diréis también que a recrearse acuda.

Y que en Módena o Reza se entretenga
mientras del tiempo este rigor se muda,
    para que en este espacio se prevenga 25
a su venida tal recebimiento,
que más de amor que de grandeza tenga;
    añadiréis el singular contento
que con sus donas recibió su esposa,
y más de su llegada a salvamento. 30


EMBAJADOR Tu condición, señor, tan generosa,

me obliga a que me haga lenguas todo
para decir el bien que en ti reposa;
    pero, aunque no las tenga, me acomodo
a decir por extenso al señor mío 35
de tus grandezas el no visto modo.


[DUQUE] Dellas no, mas de vos muy más confío.


 
(Entra DAGOBERTO, hijo del duque de Utrino.)

  

DAGOBERTO Si no supiera, ¡oh sabio Federico!,

gran duque de Novara generoso,
que sabes bien quién soy, y que me aplico 40
contino al proceder más virtüoso,
juro por lo que puedo y certifico
que a este trance viniera temeroso;
mas tráeme mi bondad aquí sin miedo,
para decir lo que encubrir no puedo. 45
    Tu honra puesta en deshonrado trance
está por quien guardarla más debiera,
haciendo della peligroso alcance
la fama, en esta parte verdadera.
Forzosa es la ocasión, forzoso el lance; 50
las riendas he soltado en la carrera:
imposible es parar hasta que diga
lo que una justa obligación me obliga.
    Tu hija Rosamira en lazo estrecho
yace con quien pudiera declarallo, 55
si a la grande importancia deste hecho
tocara con la lengua publicallo.
Impide una ocasión lo que el derecho
pide, y así, es forzoso el ocultallo;
basta que esto es verdad, y que me obligo 60
a probar con las armas lo que digo.
    Digo que en deshonrado ayuntamiento
se estrecha con un bajo caballero,
sin tener a tus canas miramiento,
ni a la ofensa de Dios, que es lo primero. 65
Y a probar la verdad de lo que cuento
diez días en el campo armado espero;
que ésta es la vía que el derecho halla;
do no hay testigos, suple la batalla.


El laberinto del amor de Miguel de Cervantes

Personas - Jornada I - Jornada II - Jornada III