El laberinto del amor: 004

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Jornada I
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El laberinto del amor Jornada I Miguel de Cervantes


DUQUE Confuso estoy; no sé qué responderte; 70

considero quién eres, e imagino
que sólo la verdad pudo traerte
a cerrar de mis glorias el camino.
¿Quién dará medio a estremos de tal suerte?
Es el que acusa un príncipe de Utrino; 75
la acusada, mi hija; él, sabio y justo;
ella, cortada de la honra al justo.
    A que te crea tu valor me incita,
puesto que la bondad de Rosamira
tiene perpleja el alma, y solicita
que no confunda a la razón la ira. 80
Mas, si es que en parte la sospecha quita,
o muestra la verdad o la mentira,
la confesión del reo, oílla quiero,
por ver si he de ser padre o juez severo.
    Traigan a Rosamira a mi presencia, 85
que es bien que la verdad no se confunda:
que el reo a quien le libra su inocencia,
la avisa en gloria y en su honor redunda.


EMBAJADOR Dame, señor, para partir licencia; 90

que, aunque entiendas que el príncipe se funda
en claro o en confuso testimonio,
borrado ha de Manfredo el matrimonio.
    Calunia tal, o falsa o verdadera,
deshará más fundadas intenciones: 95
que no es prenda la honra tan ligera
que se deba traer en opiniones.
Mira si mandas otra cosa.


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