El laberinto del amor: 006

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Jornada I
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El laberinto del amor Jornada I Miguel de Cervantes


DAGOBERTO Diréla, y sabe Dios cuánto me pesa

el venirla a decir por tal camino.
Yo he dicho, ¡oh, hermosísima duquesa!,
lo que callarlo fuera desatino: 115
he dicho que, con torpe ayuntamiento,
un caballero está de ti contento;
    copia de ti le haces en secreto.
Y esta prueba remítola a mi espada,
que ha de ser el testigo más perfecto 120
que se halle en la causa averiguada;
y esto será cuando deste aprieto
se admita tu disculpa mal fundada;
mas sabes que es tan cierta ésta tu culpa,
que no te has de atrever a dar disculpa. 125


DUQUE ¿Qué dices, hija? ¿Cómo no respondes?

¿Empáchate el temor, o la vergüenza?
Sin duda quieres, pues el rostro ascondes,
que tu contrario sin testigos venza.
¡Mal a quien eres hija correspondes! 130


DAGOBERTO Con la verdad bien es que se convenza.



DUQUE Culpada estáis, indicio es manifiesto

tu lengua muda, tu inclinado gesto.
    ¿Quién fue el traidor que te engañó, cuitada?
¿O cuál [fue el que] la honra me ha llevado? 135
¿O qué estrella, en mi daño conjurada,
nos ha puesto a los dos en tal estado?
¿Dó está tu condición tan recatada?
¿Adónde tu juïcio reposado?
¡Mal le tuviste con el vicio a raya! 140


PAJE ¡Señores, mi señora se desmaya!


 
(Desmáyase ROSAMIRA.)

  

DUQUE Llévenla como está luego a esta torre,

y en ella esté en prisión dura y molesta,
hasta que alguna espada o pluma borre
la mancha que en la honra lleva puesta. 145


DAGOBERTO Porque luenga probanza aquí se ahorre,

está mi mano con mi espada presta
a probar lo que [he] dicho en campo abierto.


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