El laberinto del amor: 024

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Jornada I
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El laberinto del amor Jornada I Miguel de Cervantes


JULIA ¡Y cómo, oh cielo amigo!

    Señor, si es que la ida de Novara, 660
según que hemos oído, se te impide,
volver queremos a la patria clara,
si otra cosa tu gusto no nos pide.


MANFREDO Puesto que la fortuna y suerte avara

su querer con el mío jamás mide, 665
por esta vez entiendo que me ha dado
en los dos lo que pide mi cuidado.
    Quedaos conmigo, que a Novara iremos,
donde, puesto que fiestas no veamos,
quizá cosas más raras hallaremos, 670
con que el sentido y vista entretengamos.


PORCIA Por tuyos desde aquí nos ofrecemos:

que bien se nos trasluce que ganamos
en servirte, señor, cuanto es posible.


MANFREDO Haz lo que he dicho.



EMBAJADOR ¡Oh, caso no creíble! 675


 
(Éntranse todos,
y sale ANASTASIO y CORNELIO,
su criado.)

  

ANASTASIO Poco me alegra el campo ni las flores.



CORNELIO Ni a mí tus sinsabores me contentan;

porque es cierto que afrentan los amores
que en tan bajos primores se sustentan,
y en mil partes nos cuentan mil autores 680
cien mil varios dolores que atormentan
al miserable amante no entendido,
poco premiado y menos conocido.


ANASTASIO Ya te he dicho, Cornelio, que te dejes

de darme esos consejos escusados, 685
y nunca a los amantes aconsejes
cuando tienen por gloria sus cuidados;
que es como quien predica a los herejes,
en sus vanos errores obstinados.


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