El laberinto del amor: 041

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Jornada II
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El laberinto del amor Jornada II Miguel de Cervantes


ANASTASIO Deso está mi bien ajeno.

    Mas, ¿eso qué importa al hecho
de roballa?


PORCIA No sé yo;

dícese que la sacó 135
el mismo amor de su pecho.
    Mas deben de ser hablillas
del vulgo mal informado.


CORNELIO A mí me han maravillado.



ANASTASIO ¿Pues de qué te maravillas? 140

    Di: ¿no puede acontecer,
sin admiración que asombre,
que una mujer busque a un hombre,
como un hombre a una mujer?


CORNELIO Sí puede; y es tan agible 145

lo que dices, que se ve
que, en las posibles, no sé
otra cosa más posible.


ANASTASIO Como a su centro camina,

esté cerca o apartado, 150
lo leve o lo que es pesado,
y a procuralle se inclina,
    tal la hembra y el varón
el uno al otro apetece,
y a veces más se parece 155
en ella esta inclinación;
    y si la naturaleza
quitase a su calidad
el freno de honestidad,
que tiempla su ligereza, 160
    correría a rienda suelta
por do más se le antojase,
sin que la razón bastase
a hacerla dar la vuelta;
    y ansí, cuando el freno toma 165
entre los dientes del gusto,
ni la detiene lo justo,
ni algún respeto la doma.


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