El laberinto del amor: 045

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Jornada II
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El laberinto del amor Jornada II Miguel de Cervantes


ANDRONIO ¿Hasme oído tratar desto?



TÁCITO Y tanto, que me desplace. 270

    Que quemen a la duquesa,
no se te dé a ti un ardite.


ANDRONIO Desde hoy más guardaré el chite,

y de lo hablado me pesa.


TÁCITO A la espada me remito 275

de Dagoberto en la riña.


ANDRONIO ¿Si vence...?



TÁCITO Pague la niña:

que a buen bocado, buen grito.
    Quien de honestidad los muros
rompe, mil males se aplica. 280


ANDRONIO Cuando la zorra predica,

no están los pollos seguros.

 
(Éntranse TÁCITO y ANDRONIO.
Sale PORCIA, como labrador,
y JULIA, como estudiante.)

  

JULIA ¿Por qué quieres intentar,

Rutilio, tan gran locura?


PORCIA Porque en el mal es cordura 285

no temer, sino esperar;
    y la negligencia estraga
los remedios del dolor,
y no quiero yo que amor
conmigo milagros haga. 290
    El que padece tormenta,
si es que de piloto sabe,
si puede, guíe la nave
a donde menos la sienta.
    Yo en la mía un puerto veo 295
a los ojos de mi fe,
y allá me encaminaré
con los soplos del deseo.
    Ya viste que era tu hermano
el labrador que aquí vimos: 300
que los dos le conocimos,
aunque en el traje villano;
    y ha muchos días que sabes,
y yo también, por mi mal,
que tiene de su caudal 305
el amor todas las llaves,
    y que Rosamira es
la que así le tiene aquí.


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