El laberinto del amor: 053

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Jornada II
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El laberinto del amor Jornada II Miguel de Cervantes


ANASTASIO Sabrás...; basta, no más.



PORCIA ¿Que tienes miedo 490

de descubrirte a mí? Pues yo te juro,
por todo aquello que jurarte puedo,
    que puedes sin escrúpulo, al seguro,
fiar de mí cualquier tu pensamiento.


ANASTASIO Conviéneme creer que estoy seguro; 495

porque para salir con el intento
que tengo, sólo entiendo que tú eres
el más fácil y cómodo instrumento;
    y es menester, si gusto darme quieres,
que, fingiendo ser moza labradora... 500
¿De qué te ríes?


PORCIA Di lo que quisieres,

que no me río, a fe.


ANASTASIO Si es que no mora

voluntad en tu pecho de servirme,
dímelo, y callaré luego a la hora.


PORCIA No digo de mujer; pero vestirme 505

de diablo lo haré, pues que te agrada,
con prompta voluntad y ánimo firme.


ANASTASIO Serás de mí tan bien gratificado,

que iguale a tu deseo el beneficio.


PORCIA Quedo en sólo servirte bien pagado. 510

    Prosigue, pues.


ANASTASIO Ha dado en sacrificio

un amigo su alma a la duquesa,
que está acusada de un infame vicio.
No se puede saber, como está presa,
si tiene culpa o no, y él, sin sabello, 515
duda el ser defensor de tal empresa.
    A mí me ha dado el cargo de entendello,
y, con este gabán disimulado,
ha algunos días que he entendido en ello.


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