El laberinto del amor: 080

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Jornada III
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El laberinto del amor Jornada III Miguel de Cervantes


MANFREDO No anduvo en irse acertada.



JULIA Fue huyendo de su enemigo.



MANFREDO Ésta es la duquesa; calla.



JULIA ¡Qué cubierto el rostro tiene!



CARCELERO Digo, señora, que viene 255

a hacer por vos batalla;
 
(Sale PORCIA y el CARCELERO.)
  
    y es de gentil contenencia
y de persona despierta.
Yo me quiero ir a la puerta,
por si viene su excelencia. 260

 
(Vase el CARCELERO.)

  

MANFREDO Aunque de quien sois se infiere

y nace seguridad
que no os toca la maldad
que os ahíja el que no os quiere,
    será bien que vuestra lengua 265
descubra lo que hay en esto,
porque su silencio ha puesto
a vuestro crédito en mengua.
    Quien lleva en el desafío
a la razón de su parte, 270
de hombre tierno, se hace un Marte;
de flaco y torpe, con brío.
    Si estáis sin culpa, no os pene
que Dagoberto sea tal,
que el mundo no le dé igual 275
en cuantos valientes tiene;
    porque sabed, Rosamira,
que los filos de verdad
cortan con facilidad
las armas de la mentira. 280
    Y si acaso estáis culpada,
y de amor la culpa fue,
asimismo probaré
con el contrario mi espada:
    que en fe de que él no hizo bien 285
en descubrir lo secreto,
de mi vitoria os prometo
que os den más de un parabién.
    Y soy persona que puedo
prometer esto y aun más. 290
¿Para qué en silencio estás?
Habla: desecha ya el miedo.


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