El laberinto del amor: 101

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Jornada III
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El laberinto del amor Jornada III Miguel de Cervantes


ANASTASIO ¿Hase visto maldad tan insolente?

A no estar seguro deste hecho, 840
¿saliera Dagoberto fácilmente
con el embuste que forjó en su pecho?


DUQUE Si esto permite el cielo y lo consiente,

¿qué puedo yo hacer? Ello está hecho;
gócela en paz.


ANASTASIO Aqueso es sin justicia 845

y contra todo estilo de milicia.
    Según tu bando, mía es Rosamira:
porque tú prometiste de entregalla
por legítima esposa al que la mira
pusiese en defendella y libertalla. 850
Lo que el de Utrino dice es gran mentira,
y podrá la experiencia averigualla;
luego en este momento yo he vencido,
pues mi contrario al puesto no ha venido,
    y la escusa que da no es de importancia, 855
porque es todo al revés de lo que cuenta.


MANFREDO Venciste; pero mía es tu ganancia,

si aquí al buen proceder se tiene cuenta.
Si de otro es Rosamira, es ignorancia
pensar que ha de ser tuya.


ANASTASIO ¡No consienta 860

el Cielo que mi esposa de otro sea!


MANFREDO Esta verdad haré que aquí se vea.



ANASTASIO ¿En qué la fundas?


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