El libro de Job: Capítulo 19

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda


1. Y respondió Job, y dijo:

2. ¿Hasta cuándo ansiades mi alma, y me moleréis con palabras?

3. Ya diez veces me denostáis con afrenta, y no os avergonzáis de oprimirme.

4. Cierto, aunque erré, mi error se quede conmigo.

5. Mas vosotros sobre mí os engrandecéis, y razonáis sobre mi denuesto.

6. Pues sabed agora que el Señor me [hace tuerto] aflige, y no según tela de juicio, y me ciñe al derredor con azotes.

7. Vocearé adoliéndome, y no soy respondido; exclamaré, y no juicio.

8. Mi camino vallado, y no pasaré, y sobre mis senderos escuridad puso.

9. Mi honra de sobre mí me despojó, y tiró corona de mi cabeza.

10. Derrocóme en derredor, y perecí; y fizo mover como árbol mi esperanza.

11. Encendió contra mí su furor, y contóme a él como su enemigo.

12. A una vinieron sus soldados, e hicieron sobre mí su carrera, y posaron derredor a mi tienda.

13. Mis hermanos hizo alejar de mí, y mis conocientes se extrañaron de mí.

14. Dejáronme mis cercanos, y mis conocientes se olvidaron.

15. Moradores de mi casa y mis siervas por extraño me contaron; extraño fui en sus ojos.

16. A mi siervo llamé y no responde; con mi boca me apiadaba a él.

17. Mi aliento extrañó mi mujer, y apiadéme por hijos de mi vientre.

18. También perversos me despreciaron; ausentábame, y fablaban contra mí.

19. Aborreciéronme todos los varones de mi secreto, y los que amé fueron vueltos contra mí.

20. A mi cuero, consumida la carne, se apegó mi hueso, y escapé con sólo cuero sobre mis dientes.

21. ¡Apiadadvos, apiadadvos de mí, vos mis amigos, porque mano de Dios tocó en mí!

22. ¿Por qué me perseguís como Dios, y de mi carne no vos hartades?

23. ¡Quién me diese agora, y fuesen escriptas mis palabras! ¡Quién diese en libro, y fuesen esculpidas!

24. ¡Con péndola de fierro y plomo, para siempre en peña fuesen tajadas!

25. Yo conozco que mi Redentor vive, y que a la postre sobre polvo me levantaré.

26. Y tornará a cercarme mi cuero, y en mi carne veré a Dios.

27. Al cual yo veré por mí, y mis ojos le verán, y no extraño esta esperanza reposa en mi seno.

28. Pues ¿por qué decís: Persigámosle, hallemos contra él raíz de palabra?

29. Temed a vosotros de la faz de la espada, porque vengador de delictos espada, y sabed que hay juicio.