El libro de Job: Capítulo 20 exposición

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El libro de Job
Capítulo 20 exposición
de Fray Luis de León


1. Y respondió Sofar, el nahamatés, y dijo. No responde a lo que decía Job en el capítulo antes de éste Sofar, sino habla agora sobre lo que ya pasó en el capítulo 12, donde Job dijo que pasaban su vida en paz muchos malos; que habiendo sobre ello pensado, le parece ser falso y no lo calla, porque se tiene por afrentado en callar.

Y ansí dice:

2. ¿Por qué pensamientos míos me revuelven, y por qué va y viene en mí mi sentido? Que a mi parecer es pregunta con que Sofar se incita a sí mismo, y se dice: Pues ¿para qué tengo yo entendimiento y sentido, conviene a saber, si en esta coyuntura callo, oyendo lo que oigo a mis oídos? ¿Por qué, dice, pensamientos míos me revuelven?; esto es, ¿para qué tengo o de qué me sirve tener pensamientos sabios? Que tales son los que ponen al hombre freno, y le vuelven y revuelven como caballo. Y la palabra original porque decimos aquí revolver, cuando se dice de las cosas del ánimo, ordinariamente significa la vuelta que hace al bien, cuando se retira del mal. Y ansí aquí pensamientos que me revuelven, propriamente son pensamientos que me refrenan y me llaman al bien siempre, enseñándome la naturaleza de la virtud y del vicio, y lo que a Dios se debe y lo que amenaza y promete. Pues estando, dice, dotado yo de saber, y viendo tu ignorancia o blasfemia, ¿será por ventura bueno callar y poner sobre la boca el dedo? No será sino afrentoso.

Y ansí luego añade:

3. Doctrina con que me arguyes oiré, y espíritu entendimiento mío me responderá. Dice el original a la letra: Doctrina ignominia mía oiré, como diciendo, que su doctrina será su afrenta y que ansí se lo dirán en los ojos, porque, siendo docto, si en ocasión semejante calla, dirán que es ignorante y que se emplea mal en él el saber. Y dirán también lo que dice, que su entendimiento es espíritu, esto es, viento y aire vanísimo. Y dice que le responderá, porque le dirá o podrá decir cualquiera que quisiere, que es aire su ingenio y que su estudio es vanidad y sus letras sin fructo.

O podemos declarar estos dos versos ansí: Por tanto, pensamientos míos me revuelven, etc. De manera que no pregunte ni se despierte a hablar, sino antes, pues torna a hablar, dé la razón por que torna y diga ansí: Por tanto, esto es, por lo que dijiste poco antes de agora, cuando afirmaste que pasan prósperamente los malos, por eso mis pensamientos me revuelven, o se revuelven en mí, esto es, no me dejan sosegar, antes me fuerzan a que hable; y por la misma causa mi sentido anda en mí, esto es, me despierta a razonar mi sentido. Y añade: Doctrina con que me arguyes oiré; en que dice, yo hablaré, porque mi sentido me fuerza, y oiré también, si tendrás saber para argüirme de falso, y si lo intentares, el espíritu de mi entendimiento te responderá. Y como quiera que aquesto se entienda, habiendo con ello Sofar dado principio a su plática, entra en la disputa luego, y propone.

4. ¿Por ventura no conozco yo esto de siempre, desde que puso hombre sobre la tierra?

5. Que cántico de malos de cerca, y alegría de hipócritas hasta momento. Pregunta, y aunque pregunta, no duda, mas antes afirma, porque esta manera de dudar es afirmar con más fuerza. Pues afirma ser cosa manifiesta y sin duda que siempre y desde que el mundo es, a los malos y hipócritas se les vuelve en un abrir de ojo la buena suerte, y que su felicidad en mostrando se asconde; al revés de lo que Job en el doceno dijo a este mismo, que muchos robadores y tiranos viven en abundancia y que les suceden a su gusto las cosas, mientras les dura la vida. Por manera que convienen entrambos en que hay malos prósperos; pero diferéncianse en que Job dice que duran algunos de ellos en su prosperidad mientras viven, y Sofar afirma que en breve y antes que mueran vienen todos a caer en miseria y por la misma razón que no han de ser llamados felices porque la felicidad de su sostancia es perseverante y muy firme. Dice, pues: Yo sé, y es cosa averiguada, que desde que hay hombres, el cántico de los malos, esto es, su alegría y prosperidad, si alguna vez llegan a ella, de cerca, esto es, está cercana a su fin y se acaba luego; o de cerca, dice, queriendo decir que es moderna y nace presto y crece con priesa, infiriendo de ahí que viene a menos luego y se seca con la misma presteza, porque al paso que las cosas crecen, al mismo fenecen según ley natural. O está cerca el cántico de los malos, porque trae su paga presente, y los bienes de ellos son de los que luego se dan, o son de los que tienen el bien en lo cercano, esto es, y en la apariencia y en las sobrehaces de fuera. Y aun por la misma razón le da nombre de cántico y cantar al vivir ellos en dicha, porque es cosa de sonido y no de sostancia, cosa que deleita al oído y se va con el aire. Y a ese mismo propósito, y alegría, dice, de hipócritas hasta el momento, porque muere, a lo que quiere decir, en naciendo. Y llama malos y hipócritas, no a todos los que ofenden a Dios, sino con especialidad de dos maneras de hombres: malos, a los que son impíos, que es un género de gentes que ni sienten bien de Dios, ni tienen humanidad con el prójimo, que su Dios son ellos mismos de sí, y en todas las cosas se buscan; hipócritas, a estos mismos, puestos en gobierno y poder, porque con título de justicia ejecutan su violencia, y llamándose gobernadores destruyen, y profesándose guardas de la comunidad y su ley, negocian solos sus intereses. De éstos, pues, dice Sofar que su cántico es de breves compases, y que su alegría, luego que se despliega, se cierra; que puede ser que florezcan, pero no que dure ni persevere su flor.

Y dice más:

6. Si subiere hasta el cielo su alteza, y su cabeza tocare las nubes.

7. Como estiércol para siempre perecerá; los que le vieron dirán: ¿A dó él? No solamente, dice, caen presto, pero caen a la medida que suben, y cuanto más se ensalzan, tanto más bajan y con mayor ligereza. De manera que su grandeza cuanto es mayor, tanto los dispone a mayor miseria; y no sólo no les sustenta, mas antes los empele y derrueca, que es sin duda cosa que casi siempre acontece. Y conforme a razón, porque el edificio mal fundado cierto es que, cuanto sube más, tanto es mayor su peligro, y que esa misma alteza suya es la que le envía al suelo.

Y en las costumbres tiene aquesto más fuerza; porque las cosas con que el malo más se engrandece, que son las injusticias y despojos ajenos, y los robos y las tiranías, y el estilo profano y vicioso, les gasta las raíces en que se sustentan y se las enflaquecen sin que ellos lo sientan. Porque para con Dios los hacen más dignos de ser derrocados, y para con los hombres crían envidia en unos y enemistades en otros, con que se multiplican los que los han de derrocar.

Dice en la misma sentencia:

8. Como sueño volará y no le verán; será conmovido como visión de las noches. En que engrandece con semejanzas la poca sostancia de esta felicidad de que habla y lo presto que pasa. Dice que es como sueño y como visión de tinieblas, que son cosas que parecen mucho al sentido que suena, que se deshacen luego y que no dejan rastro de sí. Ansí esta prosperidad violenta parece grande, pero a los que la sueñan, quiero decir, a los que tienen trabados los sentidos con el sueño de estas cosas visibles; mas pasa luego, porque en despertando se pasa, y despiértase con un pequeño ruido y no queda rastro de ella, si no es en la memoria el dolor.

Y por eso dice:

9. Ojo que lo vio no añadirá, y no le verá más su lugar. No añadir dice, esto es, no le tornará a ver, y no verá más su lugar, porque no dejan en él raíces que le renueven.

En que dice por figura lo que declara luego, que dice:

10. A sus hijos ablandará la pobreza, y sus manos retornarán su dolor. Que por eso no quedará de él rastro, porque sus hijos, en quien los hombres pueden vivir, perecen también, o para mayor dolor de los caídos padres, quedan hambreando y mendigos. Dice, pues, que a sus hijos ablandará la pobreza, porque es proprio de los que mendigan pobres, como traen los ánimos humillados, ser lastimosos en las palabras, digo, pedir que les hayan lástima en ellas, y decir blanduras a este propósito y halagüeñas razones para despertar piedad en los otros.

Es verdad que el original a la letra dice de esta manera: Sus hijos aplacarán mendigos, de arte que ellos hablarán con sumisión y con blandura a los pobres; que es significación de una pobreza extremada, en que llega uno a tener necesidad de los que la tienen, y le es forzoso, para alcanzar su socorro, el hacerles plegaria y lisonja. Mas en lo que añade después, y sus manos retornarán su dolor, dolor llama el que el malo hizo en los otros a quien agravió con injuria, porque la palabra del original significa robo y violencia y las causas de ella, que son valentía e injusticia y mentira, y los efectos en quien padece, esto es, aflicción, angustia y dolor.

Pues dice, o que sus manos del padre injusto restituirán, padeciendo en los hijos pobres el dolor y aflicción que él hizo con su violencia en los otros, o que sus hijos serán ejecutados por los robos que hicieron sus padres, y sus manos de ellos tornarán lo que las de los padres hurtaron; o que las manos que sus hijos pobres extenderán mendigando, se tornarán con dolor a ellos; con dolor, digo, del que fueron causa sus padres, esto es, que las tornarán vacías y sin hallar socorro ninguno, en pago de los que el padre hizo pobres. Y como él sin piedad despojó sus vecinos, ansí no habrá ni deudo, ni vecino que tenga piedad de sus hijos; y que pagará como hizo, y lo que pecó, con arte, en secreto pagado a sus entrañas, lo castigará Dios en lo público.

Que es lo que añade:

11. Sus huesos serán llenos de sus vicios ocultos, y con él yacerán en el polvo; que sus vicios ocultos llama las maldades con que los hombres de este género recogen a sí las haciendas ajenas, que son muchas y diferentes entre sí, y todas artificiosas y ocultas. De las cuales dice que tendrán llenos los huesos, o porque les penetra a los tuétanos aquesta maldad, y andan siempre metidos en ella y embebecidos en sus marañas y estudios, y siendo en esto agudísimos, para el conocimiento de la verdad apenas tienen sentido; o porque se les apegan a los huesos, esto es, a sus entrañas y a su mayor fortaleza, que son sus hijos, porque pasa la pena en ellos y duerme con ellos en el polvo, sin techo, pagando en los ojos del mundo lo que los malos padres con máquinas secretas hicieron.

Que es lo que luego se sigue:

12. Si se endulzare en su boca maldad, cubijarla ha debajo su lengua.

13. Endurarlo ha, y no la dejará; contenerlo ha dentro su gargüero. En que, o dice la manera como se han estas sus máquinas, o con una risa falsa se burla del mal fruto que de ellas sacan, y de lo mal que al fin les suceden. Y digamos de lo primero: habla del logrero y del violento y del que con artificios exquisitos y injustos trae a su casa lo ajeno, y se hace rico a sí haciendo pobres a muchos, y habla de él por semejanza de lo que al goloso o al glotón acontece.

Y dice que, como cuando uno es goloso de algún manjar o halla particular gusto en algo que come, se detiene en ello y lo endura y lo encubre a los otros porque le quepa más parte, y se saborea en él trayéndolo por el gusto para alargar el sabor, y finalmente lo traga; ansí éstos, luego que descubren o con su ingenio inventan la presa, luego que ven algún secreto interés, lo callan porque nadie lo entienda, y como manjar dulce lo dan a la boca, que lo encubre sobre la lengua y lo encomienda a los dientes, y lo pasa con codicia al estómago.

Pues dice: Si se endulzare en su boca maldad, esto es, si les viniere a las manos algún trato o algún recambio o algún despojo injusto que le parezca provechoso y gustoso, ponerlo ha en la boca, y cubijarlo ha debajo la lengua, esto es, tenerlo ha secreto sin dar parte a ninguno. Endurarlo ha, que es decir, saborearse ha en ello, y no lo dejará de la mano, y contenerlo ha dentro de su gargüero; esto es, hará en él presa y tomará posesión. Y esto es lo primero.

El segundo es una mofa secreta, insistiendo en la misma semejanza, y diciendo: Si bien le supo la tiranía y el robo, si se le hizo en la boca miel, y la rodeó por la lengua; si la comió con gusto, y para que le durase más, poco a poco y como manjar sabroso lo encubrió y lo tragó, buen provecho le haga, tome lo que halló después de haberlo comido.

Que es lo que añade:

14. Su pan se convirtió en hiel de escorpiones, allá bien de dentro. En hiel de escorpiones, es decir, en ponzoña; y allá bien de dentro dice, para encarecer más el daño, que el veneno, cuanto penetra más, se remedia peor. Por manera que, si lo comió con gusto y codicia, comido, se le convirtió luego en ponzoña y se le derramó por las venas. En que significa el mal efecto que hace lo mal ganado en la alma y en la vida; que, al recoger, parece dulce y, recogido, es amargo; da esperanza de vida y, metido en casa, acarrea muerte; tiene apariencia de prosperidad, y derrueca en calamidad a su dueño; y es como espía disimulada, y como alquimista engañoso, que, metido en casa y prometiendo de hacerla rica, la gasta y empobrece y trae a la postrera miseria.

Su pan, dice. Bien llama pan y mantenimiento al logro y al robo secreto y a las redes con que los injustos prenden las haciendas ajenas, porque no hay manjar tan gustoso, como a los malos es el trato de semejantes maldades. Y es digno de considerar que estas cosas, cuando las tratan, les acarrean deleite, y cuando las poseen y tienen como en las entrañas metidas, les acarrean bascas mortales, porque, en lo primero, engaña la apariencia de fuera y, en lo segundo, hace su obra la sostancia de las mismas cosas, que es ponzoñosa y mortal.

Prosigue:

15. Haber tragó, y gomitólo; y el Señor lo desterrará de su vientre. Lleva todavía adelante su semejanza; tragó, dice, para declarar la codicia y ansia con que se meten éstos en las haciendas ajenas, y para decir que no se contentan con parte, sino que todo lo tragan. Y como acaece a los muy comedores que, porque hinchen sin medida el estómago y porque sin cortarlo con los dientes lo tragan, lo tornan luego feamente a volver, ansí éstos, llenos y cargados de lo mal adquirido, vomítanlo, no porque ellos querrían, sino porque el Señor, como dice, lo desterrará de su vientre. No sólo, dice, lo sacará, sino lo desterrará, esto es, lo apartará muy lejos de él, y de manera que no lo puedan volver; porque los tales, cuando caen, no se levantan, y cuando vienen a pobreza no vuelven a ser ricos, y la calamidad cuando les viene, les viene de asiento, diferentemente de lo que acontece a los buenos, de quien dice el Sabio: Siete veces en el día cae el justo y se levanta. Y porque a la caída que no vuelve a subir y a lo que no tiene remedio, se sigue la desesperación, por eso añade también luego:

16. Cabeza de áspide mamará, y matarlo ha lengua de víbora. Mamará, entiende, la áspide a él, y no él a la áspide; que es decir, que desesperado de verse caído sin remedio, él mismo se procurará la muerte. Y pone un género de muerte voluntaria de los que más se usaban en tiempos antiguos, que era acabar la vida aplicando a sí un áspide, como de Cleopatra se lee, o otro animal ponzoñoso que, mordiendo o chupando la sangre, derramaba por las venas con poco dolor su ponzoña. Que es caso merecido, los que despojan de la vida a los otros y los que beben la sangre y la hacienda inocente, que ellos mismos busquen quien les beba y quien les emponzoñe la suya; y que negocien con los animales fieros que les maten, los que fueron como basiliscos para sus prójimos; y los que no se contentaron con la medianía debida, por huir de la vida, se procuren ellos la muerte.

Y ansí dice:

17. No verá corrientes ríos, y arroyos de miel y manteca. No verá, dice, esto es, no le plugo ver ríos de miel y manteca es rodeo que significa la vida rústica y la granjería inocente del campo. Pues dice que padecen con justicia los tales, pues no se contentaron con las herencias de sus mayores, y despreciaron la abundancia que da la cultura del campo, que es santa y sin injuria de algunos, sino, llevados de la hambre del excesivo poder, buscaron y amontonaron injustas riquezas.

Por donde sucede que, como dice:

18. Pagará lo que hizo, y no será consumido padecerá conforme a sus muchos embustes. O como dice el original a la letra: Tornará trabajo y no tragará; como grande haber su contratación, mas no se regocijará. En que significa que tornará a rendir la presa que ya tenía en la boca, y no le quedará en el estómago. Y llama trabajo y aflicción a la usura y al robo en que hizo presa, por el que da a quien lo padece y lo paga.

Y ansí dice que restituirá lo mal que ganó con trabajo y aflicción de los otros, y que por mayores y más ricas que sus contrataciones sean, y aunque tenga un grande haber, esto es, muchos millones de crédito, al fin no se regocijará, esto es, sacará de ellos mal fructo. Y aun adonde decimos torna o restituye, podemos decir ansí: hace tornar y pagar aflicción y no tragará, en esta sentencia, que por cuanto hizo que le retornasen sus dineros con logro y afligió a su deudor con usuras, que por eso ni gozará de ellos ni de su trato, por mayor y más grueso que sea.

Que se ve ser ansí por lo que añade:

19. Porque quebrantó y dejó mendigos; casa robó y no la fraguará. Porque este verso declara el pasado, y dice con palabras abiertas lo que el pasado significó por figuras. Porque, dice, quebrantó con intereses las haciendas ajenas, hasta reducir a mendiguez a sus dueños y porque robó la casa ajena, por eso no fraguará la suya. Y usó con elegancia y con significación de esta palabra fraguar, porque no fraguar la obra es no juntarse bien las partes de ella, que son diferentes, ni incorporarse unas con otras; por donde fácilmente después se desatan y caen; de manera que, después de hecha y trabajada por no fraguarse, se pierde.

Y es en éstos de la misma manera; que negocian y trabajan y velan y añaden dinero a dinero y rentas a rentas y heredades a más heredades, y parece que suben con sus casas y mayorazgos al cielo; mas, al fin, no fraguó la obra por su injusticia, y vienen al suelo.

Dice más:

20. Porque no supo pacificarse en su vientre y en su deseo, no alcanzará la libertad; en que toca la vena de toda aquesta miseria. Que a la verdad el no pacificarse el hombre consigo, esto es, el no contentarse con su estado, ni tener paz con su suerte, ni tirar al deseo la rienda y contentarse con lo necesario y no apetecer lo superfluo, es lo que turba y hincha de trabajos y de sucesos desastrados la vida.

Por donde la medianía, al medirse cada uno consigo, es loado por todos. Salomón dice: Ni me des, Señor, riqueza o pobreza; lo necesario para la vida te pido. Y Sant Pablo nos amonesta que nos contentemos con lo que tuviéramos, y dice con encarecimiento los peligros en que incurren los que desean ser ricos; y los escritores gentiles ponen en muchos lugares muchas cosas bien dichas de lo que es medianía, que por ser ordinarias no se refieren agora.

Prosigue:

21. No me dejó de su comer, por tanto, no permanecerá su bien. Ha dicho los males que cometen estos de que habla, y por cuya causa Dios los castiga; dice agora los bienes que dejan de hacer, que también los sujetan al castigo de Dios. Ha dicho que eran logreros y inventores de maneras con que despojar a sus prójimos; dice que también son no piadosos, sino escasos con los necesitados en el repartir de sus bienes. Y ¿qué maravilla que quien tiene ánimo para hacer pobres, no tenga piedad con los que lo son, y que quien roba lo ajeno sea escaso en el repartir de lo suyo? Mas aunque no es maravilla, antes cosas que se siguen la una a la otra, pero agrava mucho aquesto segundo; porque, aunque la limosna de lo robado es poco acepta, pero el ánimo compasivo y la afición piadosa acerca del pobre, puede mucho con Dios y es grande disposición para traer a mejor disposición al que peca. Y el hincar los ojos en la necesidad de los otros y el procurar remediarla, a las veces pone freno a la codicia de despojarlos, y en cierta manera la tiempla y detiene. Y, en fin, tiene algo de sano el ánimo piadoso; y la mano limosnera, aunque sea también robadora, no es toda mala; mas el que hace por una parte pobreza y por otra es despiadado con ella, ése desafiuciado es.

Y de él habla agora Sofar, y dice: No dejó de su comer, y por tanto no permanecerá su bien. Y habiendo tan diferentes limosnas, hace memoria de esta sola, que es dar algo de lo que come, cuando come, a los pobres; porque es argumento que falta en todas quien en ésta falta, que es la más fácil. Porque aun a los perros se dan entonces las sobras, y el mismo comer y beber alegra el ánimo entonces y le ensancha y como le convida a ser liberal; por donde el que allí no lo es, es desapiadado y lacerado sin término.

Y júntase a esto que la limosna que de lo que se come se hace, es limosna sin costa, porque está hecha ya; y ansí lo que se da no sale de la bolsa, sino quítase al vientre, digo, a la demasía y a la glotonía. Y verdaderamente entonces pide y demanda para el pobre, no sólo él, sino ese mismo que come, y la experiencia que de sí hace y su misma hambre y necesidad de comer, que son como unas voces secretas. Porque en el tomar del manjar ve la necesidad que dél generalmente se tiene, y en el gusto de la comida conoce cuánto mal se padece la hambre, y el reparo que hace en él lo que come le va avisando a la oreja, y trayendo a la memoria el desfallecimiento en que viven los que no tienen que comer.

Por lo cual, o es muy sordo el ánimo que no oye estas voces, que tan de cerca le hablan, o muy duro y cruel el corazón que no se ablanda con ellas, siéndole tan naturales y proprias. Y por tanto, como dice, no permanecerá su bien; que ansí como la limosna hace que permanezcan los bienes, según lo del Psalmo: Esparció y dio a los pobres, y su justicia permanecerá por los siglos, ansí la flaqueza de ella enflaquece y hace perecederas las casas.

Y lo que decimos no permanecerá, el original dice no parirá, que es pena bien conforme al pecado, para que le sea escaso el buen suceso a quien es tan escaso, y al de ánimo tan estéril le sean sus bienes estériles, y no pase a los sucesores lo de que no pasó parte a los pobres pequeña.

Y no se acaba la pena aquí, porque añade:

22. Cuando abondo se rellenare, angustia será a él; toda mano de desventura le acometerá. Porque el no repartir de la comida es codicia, y la escasez es deseo de abundar en riqueza. Por eso dice, consiguientemente, que cuando estuviere relleno por medios tan civiles y injustos, entonces le acontecerá lo que acontece a los que se hinchen con demasiados y diferentes manjares, que no caben en sí y, llenos de angustia y congoja y dolores diversos que la pesadumbre despierta, se padecen bascas de muerte. Y ansí éstos, cuando más llenos y hartos, mete la mano en ellos la desventura y remuévelos, túrbalos y hácelos miserables por innumerables maneras.

Dice:

23. Sea que se hincha su vientre; enviará en él la ira de su furor, y lloverá su guerra sobre él. En que dice lo mismo con la misma semejanza y con otras palabras. Sea que se hinche su vientre, esto es, luego que viniere a estar lleno (que aguarda Dios que venga la felicidad de éstos a colmo, para que cayendo de ella sientan más la caída), pues luego que hinchieren el vientre, ¿qué será? ¿Qué? Dios, dice, enviará en él la ira de su furor y lloverá su guerra sobre él. Que por el encarecimiento de cada una de estas palabras, ira, furor, guerra, llover, declara bien la muchedumbre, la graveza, el acometimiento fiero de los males que les sobrevienen.

Y aún añade para que se entienda mejor:

24. Fuirá de arma de fierro, y pasarlo ha arco acerado, para mostrar que serán sin remedio; porque el huir de unos será dar en otros, y, declinando los pequeños, caerán en mayores. Y para más significación y demostración de lo mismo, introduce a Dios, que es el castigador de esta gente, con la espada relumbrante en la mano diciendo:

25. Desenvainó, y sacó de su carcax, y relampagueó en amargura, andarán sobre él miedos. Porque, como cuando uno sobreviene a otro, a quien hace ventaja en fuerzas, con el cuchillo alto y relumbrando en la mano, el acometido huye y padece mil miedos, ansí dice que acomete Dios esta gente que, acometida y medrosa y por asconderse, hará lo que añade:

26. Toda su escuridad ascondida para su ascondimiento; comerlo ha juego no soplado; será quebrantado remanecido en su tienda. Que es decir, que se lanzarán en los abismos de miedo, y por asconderse del furor espantable de Dios, se meterán en fuego que nunca se apague, que eso quiere decir no soplado, esto es, que de suyo arde y por eso nunca fenece. Esto a ellos; mas a sus cosas, ¿qué? Será, dice, quebrantado remanecido en su tienda; esto es, lo que remaneciere de ellas, será desmenuzado y deshecho, porque cielo y tierra y hombres y demonios, todos se conjurarán contra ellos.

Y ansí dice:

27. Descubrirán cielos su delicto, y tierra se levantará contra él. Del cielo parece que es encubrir, y de la tierra no moverse; y mudarán para el castigo de estos malos su ingenio, para que se entienda la enemistad que toda la naturaleza tiene contra lo malo. O los cielos, que lo ven todo y lo saben, sacarán a luz las maldades encubiertas de éstos; y una vez descubiertas, ejecutará el castigo de ellas la tierra, esto es, los que viven en ella, que son sin duda ejecutores crueles, haciendo muchas veces más de lo que les mandan. Y ansí sucederá lo que dice:

28. Será descubierto el pimpollo de su casa, y cortado en el día del furor del Señor. O como el hebreo dice: Veis; será cautivo su pimpollo, esto es, que serán éstos arrancados de cuajo, y que no quedará piante ni mamante en su casa, ni pimpollo ni ramos, hojas ni raíz.

Porque como dice:

29. Esta es la parte que de Dios lleva el malo, y la heredad que ha de Dios.


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