El libro de Job: Capítulo 37

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda


1. Y también sobre esto se espeluzó mi corazón, y fue desquiciado de su lugar.

2. Oirá, y oirá con temblor voz suya; y sonido que de su boca procederá.

3. Debajo de todo el cielo considera a Él, y su luz sobre fines de la tierra.

4. Después dél bramará sonido, tronará en voz de su magnificencia, y no le detendrá, cuando fuere oída su voz.

5. Tronará Dios en voz suya a las maravillas; Hacedor de grandezas que no sabemos.

6. Que a nieve dirá: Desciende a la tierra, y a la lluvia de invierno, y a lluvia de lluvias de su fortaleza.

7. En mano de todo hombre sella, para entender cada uno en su obra.

8. Y entrará alimaña en su cueva; en su escondrijo morará.

9. De lo interior vendrá el turbión, y del Arturo el frío.

10. A soplo de Dios se hace el hielo, y después se derraman en anchura las aguas.

11. Trigo desea nubes, y nubes esparcen lumbre suya.

12. Y ella en cerco se revuelve por todo en consejo del gobernador, para obrar todo lo que él les manda sobre la faz de la tierra.

13. En una gente, o en tierra suya, o en cualquier lugar que su misericordia mandare se hallen.

14. Escucha, Job, y advierte y considera maravillas de Dios.

15. ¿Por dicha sabes cuándo manda Dios a lluvias, que mostrasen luz de sus nubes?

16. ¿Por dicha supiste sendas de nubes, grandes y perfectas sciencias?

17. ¿Por dicha vestiduras tuyas se calientan, cuando soplada la tierra del ábrego?

18. ¿Por ventura tú con Él fabricaste los cielos, que son macizos como vaciados de cobre?

19. Avézanos que respondamos a Él; nosotros no acertaremos por las tinieblas.

20. ¿Quién le contará lo que habló? Aunque el hombre hablare, será tragado.

21. Y agora no ven luz resplandeciente en los cielos: de súbito el aire se espesa en nubes; pasa el viento, y purifícalos.

22. Del aquilón viene el oro, y de Dios temeroso alabanza.

23. No podremos hallarle como merece; grande en fortaleza, juicio y justicia, y no puede ser contado.

24. Por tanto varones le temerán, y no osarán mostrarle todos los que se tienen por sabios.