El rufián dichoso: 05

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Acto I
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El rufián dichoso Acto I Miguel de Cervantes


LUGO

Que ha de auer soplo rezelo.


LAGARTIJA

Ve tu, y se hara todo bien. 145


LUGO

Quiza por tu gusto yre:
que tienes vn no se que
de agudeza, que me encanta.


  

LAGARTIJA

Mi boca pongo en la planta
de tu valeroso pie. 150


LUGO

¡Alça, rapaz lisongero,
indigno del vil oficio
que tienes!


LAGARTIJA

Pues del espero
salir presto a otro exercicio
que muestre ser perulero. 155


LUGO

¿Que exercicio?.


LAGARTIJA

Señor Lugo,
será exercicio de jugo,
puesto que en el se trabaja,
que es jugador de ventaja,
y de las bolsas verdugo. 160
¿No has visto tu por ahi
mil con capas guarnecidas,
volantes mas que vn nebli,
que en dos baraxas bruñidas
encierran vn Potosi? 165
Qual destos se finge manco
para dar vn toque franco
al mas agudo, y me alegro
de ver no vsar de su negro
hasta que topen vn blanco. 170


LUGO

¡Mucho sabes! ¿Que papel
es el que traes en el pecho?


LAGARTIJA

¿Descubreseme algo del?
Todo el seso sin prouecho
de Apolo se encierra en el. 175
Es vn romance jacaro,
que le ygualo y le comparo
al mejor que se ha compuesto;
echa de la ampa el resto
en estilo xaco y raro. 180
Tiene vocablos modernos,
de tal manera, que encantan;
vnos brauos, y otros tiernos;
ya a los cielos se leuantan,
ya baxan a los infiernos. 185


LUGO

Dile, pues.


LAGARTIJA

Sele de coro:
que ninguna cosa ignoro
de aquesta que a luz se saque.


LUGO

¿Y de que trata?


LAGARTIJA

De vn xaque
que se tomò con vn toro. 190


LUGO

Vaya, Lagartija.


LAGARTIJA

Vaya,
y todo el mundo estè atento
a mirar cómo se ensaya
a passar mi entendimiento
del que mas sube la raya. 195
«Año de mil y quinientos
y treinta y quatro corria,
a veinte y cinco de Mayo,
martes, aziago dia,
sucedio vn caso notable 200
en la ciudad de Seuilla,
digno que ciegos le canten
y que poetas le escriuan.
Del gran corral de los Olmos,
do està la xacarandina, 205
sale Reguilete, el xaque,
vestido a las marauillas.
No va la buelta del Cayro,
del Catay ni de la China,
ni de Flandes ni Alemania, 210
ni menos de Lombardia;
va la buelta de la plaça
de San Francisco bendita,
que corren toros en ella
por santa Iusta y Rufina, 215
y, apenas entrò en la plaça,
quando se lleua la vista
tras si de todos los ojos,
que su buen donayre miran.
Salio en esto vn toro hosco, 220
¡valasme, Santa Maria!,
y, arremetiendo con el,
dio con el patas arriba.
Dexóle muerto y mohino,
bañado en su sangre misma; 225
y aqui da fin el romance,
porque llegò el de su vida.»


El rufián dichoso de Miguel de Cervantes

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