El rufián dichoso: 12

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Acto I
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El rufián dichoso Acto I Miguel de Cervantes


LUGO

Acabada la musica, andaremos
aquestas estaciones. Vaya agora 565
el guitarresco son y el aquelindo.


(Tocan.)
      «Escucha, la que veniste
       de la xerezana tierra
       a hazer a Seuilla guerra
       en cueros, como valiente; 570
       la que llama su pariente
       al gran Miramamolin;
       la que se precia de ruyn,
       como otras de generosas;
       la que tiene quatro cosas, 575
       y aun quatro mil, que son malas;
       la que passea sin alas
       los ayres en noche escura;
       la que tiene a gran ventura
       ser amiga de vn lacayo; 580
       la que tiene vn papagayo
       que siempre la llama puta;
       la que en vieja y en astuta
       da quinao a Celestina;
       la que, como golondrina, 585
       muda tierras y sazones;
       la que a pares, y aun a nones,
       ha ganado lo que tiene;
       la que no se desauiene
       por poco que se le de; 590
       la que su palabra y fe
       que diesse, jamas guardò;
       la que en darse a si excedio
       a las godeñas mas francas;
       la que echa por cinco blancas 595
       las habas y el cedazillo.»

 
(Assomase a la ventana VNO medio desnudo,
con vn paño de tocar y vn candil.)

  

VNO.

¿Estan en si, señores? ¿No dan cata
que no los oye nadie en esta casa?


MUSICO1.

¿Cómo assi, tajamoco?.


VNO.

Porque el dueño
ha que està ya a la sombra quatro dias. 600


MUSICO2.

Conualeciente, di: ¿cómo a la sombra?


VNO.

En la carcel; ¿no entreuan?.


LUGO

¿En la carcel?
¿Pues por que la lleuaron?


VNO.

Por amiga
de aquel Pierres Papin, el de los naypes.


MUSICO1.

¿Aquel frances giboso?


VNO.

Aquesse mismo, 605
que en la cal de la Sierpe tiene tienda.


LUGO

¡Entrate, bodegon almidonado!


MUSICO2.

¡Zabullete, fantasma antojadiza!


MUSICO1.

¡Escondete, podenco quartanario!


VNO.

Entrome, ladronzitos en quadrilla; 610
zabullome, cernicalos rateros;
escondome, corchetes a lo Caco.



LUGO

¡Viue Dios, que es de humor el hideputa!


VNO.

No tire nadie; esten las manos quedas,
y anden las lenguas.


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