El rufián dichoso: 27

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Acto II
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El rufián dichoso Acto II Miguel de Cervantes


F. ANTONIA

Yo, en ayunando, estoy malo,
floxo, indeuoto y mohino.
De vn otro talle y manera 130
me hallaua yo quando era
en Seuilla tu mandil:
que hazen ingenio sutil
las blancas roscas de Vtrera.
¡O vuas albaraçadas, 135
que en el pago de Triana
por la noche sois cortadas,
y os hallais a la mañana
tan frescas y aljofaradas,
que no ay cosa mas hermosa, 140
ni fruta que a la golosa
voluntad ansi despierte!.
¡No espero verme en la suerte
que ya se passô dichosa!


CRUZ.

Cierto, fray Antonio amigo, 145
que essa consideracion
es lazo que el enemigo
le pone a su perdicion.
Estè atento a lo que digo.


F. ANTONIA

Consideraua yo agora 150
dónde estara la señora
Librija, o la Salmerona,
cada qual, por su persona,
buena para pecadora.
¡Quien supiera de Ganchoso, 155
del Lobillo y de Terciado,
y del Patojo famoso!
¡O feliz siglo dorado,
tiempo alegre y venturoso,
adonde la libertad 160
brindaua a la voluntad
del gusto mas esquisito!


CRUZ.

¡Calle; de Dios sea bendito!


F. ANTONIA

Calle su paternidad
y dexeme, que con esto 165
euacuo vn pessimo humor
que me es amargo y molesto.


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