El rufián dichoso: 34

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Acto II
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El rufián dichoso Acto II Miguel de Cervantes


[TELLO.]

Mi amor, padre Cruz, le obliga
a que apriete mas los braços,
y veisme que me enternezco. 390


CRUZ.

Dios te guie, señor mio,
que a su proteccion te ofrezco.


TELLO.

Que me dara yo confio,
por vos, mas bien que merezco.

 
(Vase TELLO.)

  

PRIOR

Venga, fray Antonio, venga. 395


CRUZ.

Dexele que se detenga
conmigo, padre, aqui vn poco.


[PRIOR]

En buen hora; y, si està loco,
haga cómo seso tenga.

 
(Vase el PRIOR.)

  

CRUZ.

¿Que es possible, fray Antonio, 400
que ha de caer en tal mengua,
que consienta que su lengua
se la gouierne el demonio?
Cierto que pone manzilla
ver que el demonio maldito 405
le trae las ollas de Egypto
en lo que dexó en Seuilla.
De las cosas ya passadas,
mal hechas, se ha de acordar,
no para se deleytar, 410
sino para ser lloradas;
de aquella gente perdida
no deue acordarse mas,
ni del Compas, si ay compas
do se viue sin medida. 415
Sólo de gracias a Dios,
que, por su santa clemencia,
nos dio de la penitencia
la estrecha tabla a los dos,
para que, de la tormenta 420
y naufragar casi cierto,
de la religion el puerto
tocassemos sin afrenta.


El rufián dichoso de Miguel de Cervantes

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