El rufián dichoso: 37

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Acto II
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El rufián dichoso Acto II Miguel de Cervantes


D.ª ANA.

Con todo, es mejor viuir:
que, en los casos desyguales,
el mayor mal de los males 490
se sabe que es el morir.
Calle el que canta, que atierra
oyr tratar de la muerte:
que no ay tesoro de suerte
en tal espacio de tierra. 495
La muerte y la mocedad
hazen dura compañia,
como la noche y el dia,
la salud y enfermedad,
y edad poca y maldad mucha, 500
y voz de muerte a deshora;
¡ay del alma pecadora
que impenitente la escucha!


CRI. 1.

No me contenta mi ama;
nunca la he visto peor: 505
fuego es ya, no es resplandor,
el que en su vista derrama.

 
(Entranse todos.)
 
(Sale el padre FRAY ANTONIO.)

  

F. ANTONIA

Mientras el frayle no llega
a ser sacerdote, passa
vida pobre, estrecha, escasa, 510
de quien a vezes reniega.
Tiene alla el predicador
sus deuotas y sus botas,
y el presentado echa gotas
y suda con el prior; 515
mas el nouicio y corista,
en el coro y en la escoba
sus apetitos adoba,
diziendo con el Salmista:

Et potum meum cum fletu miscebam.
Pero bien será callar, 520
pues se que muchos conuienen
en que las paredes tienen
oydos para escuchar.
La celda del padre Cruz
està abierta, ciertamente; 525
ver quiero este penitente,
que està a escuras y es de luz.


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