El rufián dichoso: 39

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda

Acto II
Pág. 39 de 68
El rufián dichoso Acto II Miguel de Cervantes




Cantan:

«No ay cosa que sea gustosa,
sin Venus blanda amorosa.
No ay comida que assi agrade,
ni que sea tan sabrosa, 555
como la que guisa Venus,
en todos gustos curiosa.
Ella el verde amargo jugo
de la amarga hiel sazona,
y de los mas tristes tiempos 560
buelue muy dulces las horas;
quien con ella trata, rie,
y quien no la trata, llora.
Passa qual sombra en la vida,
sin dexar de si memoria, 565
ni se eterniza en los hijos,
y es como el arbol sin hojas,
sin flor ni fruto, que el suelo
con ninguna cosa adorna.
Y por esto, en quanto el sol 570
ciñe y el ancho mar moja,
no ay cosa que sea gustosa
sin Venus blanda amorosa.»



 
(El PADRE CRUZ, sin abrir los ojos, dize:)

  

CRUZ.

No ay cosa que sea gustosa,
sin la dura cruz preciosa. 575
Si por esta senda estrecha
que la cruz señala y forma
no pone el pie el que camina
a la patria venturosa,
quando menos lo pensare, 580
de improuiso y a deshora,
cayra de vn despeñadero
del abismo en las mazmorras.
Torpeza y honestidad
nunca las manos se toman, 585
ni pueden caminar juntas
por esta senda fragosa.
Y yo [se] que en todo el cielo,
ni en la tierra, aunque espaciosa,
no ay cosa que sea gustosa 590
sin la dura cruz preciosa.


<<<
>>>