El rufián dichoso: 42

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Acto II
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El rufián dichoso Acto II Miguel de Cervantes


 
(Sale vn CLERIGO y DOÑA ANA DE TREUIÑO y acompañamiento.)

  
CLE.

Si assi la cama la cansa, 660
puede salir a esta sala.


D.ª ANA.

Qualquiera parte halla mala
la que en ninguna descansa.


CLE.

Lleguen essas sillas.


D.ª ANA.

Cierto
que me tiene su porfia, 665
padre, elada, yerta y fria,
y que ella sola me ha muerto.
No me canse ni se canse
en persuadirme otra cosa,
que no soy tan amorosa 670
que con lagrimas me amanse.
¡No ay misericordia alguna
que me valga en suelo o cielo!


CLE.

Toda la verdad del cielo
a tu mentira repugna. 675
En Dios no ay menoridad
de poder, y, si la huuiera,
su menor parte pudiera
curar la mayor maldad.
Es Dios vn bien infinito, 680
y, a respeto de quien es,
quanto imaginas y ves,
viene a ser punto finito.


D.ª ANA.

Los atributos de Dios
son iguales; no os entiendo, 685
ni de entenderos pretendo.
Mataisme, y cansaisos vos.
¡Bien fuera que Dios aora,
sin que en nada reparara,
sin mas ni mas, perdonara 690
a tan grande pecadora!
No haze cosa mal hecha,
y assi, no ha de hazer aquesta.


CLE.

¿Ay locura como esta?


D.ª ANA.

No griteis, que no aprouecha. 695


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