El rufián dichoso: 46

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Acto II
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El rufián dichoso Acto II Miguel de Cervantes


CRUZ

Demonio, en Iesus espero 810
que no has de lleuar la palma
desta empresa. ¡O Virgen pura!
¿Cómo vuestro auxilio tarda?
¡Angel bueno de su guarda,
ved que el malo se apressura! 815
Padre mio, no desista
de la oracion, reze mas,
que es arma que a Satanas
le vence en qualquier conquista.


F. ANTONIA

Cuerpo ayuno y desuelado 820
facilmente se empereza,
y, mas que reza, bosteza,
indeuoto y desmayado.


D.ª ANA.

¡Que tan sin obras se halle
mi alma!


CRUZ.

Si fee recobras, 825
yo hare que te sobren obras.


D.ª ANA.

¿Hallanse, a dicha, en la calle?
Y la[s] que he hecho hasta aqui,
¿han sido sino de muerte?


CRUZ.

Escucha vn poco, y aduierte 830
lo que aora dire.


D.ª ANA.

Di.


CRUZ.

Vn religioso que ha estado
gran tiempo en su religion,
y con limpio coraçon
siempre su regla ha guardado, 835
haziendo tal penitencia,
que mil vezes el prior
le manda tiemple el rigor
en virtud de la obediencia;
y el, con ayunos continuos, 840
con oracion y humildad,
busca de riguridad
los mas asperos caminos:
e[l] duro suelo es su cama,
sus lagrimas su beuida, 845
y sazona su comida
de Dios la amorosa llama;
vn canto aplica a su pecho
con golpes, de tal manera,
que, aunque de diamante fuera, 850
le tuuiera ya deshecho;
por huyr del torpe vicio
de la carne y su regalo,
su camisa, aunque esté malo,
es de vn aspero silicio; 855
descalço siempre los pies,
de toda malicia ageno,
amando a Dios por ser bueno,
sin mirar otro interes.


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