El rufián dichoso: 49

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Acto II
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El rufián dichoso Acto II Miguel de Cervantes


F. ANTONIA

¡Caso jamas oydo es este, padre!


CLE.

Y caridad jamas imaginada.


CRUZ.

Y para que me crea y se assegure,
le doy por fiadores a la Virgen 935
santissima Maria y a su Hijo,
y a las onze mil virgines benditas,
que son mis valedoras y abogadas;
y a la tierra y el cielo hago testigos,
y a todos los presentes que me escuchan. 940
Moradores del cielo, no se os passe
esta ocasion, pues que podeys en ella
mostrar la caridad vuestra encendida;
pedid al gran Pastor de los rebaños
del cielo y de la tierra que no dexe 945
que lleue Satanas esta ouejuela,
que el almagrò con su preciosa sangre.
¿Señora, no aceptays este concierto?


D.ª ANA.

Si acepto, padre, y pido arrepentida
confession, que me muero.


CLE.

¡Obras son estas, 950
gran Señor, de las tuyas!


F. ANTONIA

¡Bueno queda
el padre Cruz aora, hecha arista
el alma, seca y sola como esparrago!
Pareceme que buelue al Sicut erat,
y que dexa el Breuiario, y se acomoda 955
con el barcelones y la de ganchos.
Siempre fue liberal, o malo, o bueno.


D.ª ANA.

Padre, no me dilate este remedio;
oyga las culpas que a su cargo quedan,
que, si no le desmayan por ser tantas, 960
yo morire segura y confiada
que he de alcançar perdon de todas ellas.


CRUZ.

Padre, vaya al conuento, y de esta nueua
a nuestro padre, y rueguele que haga
general oracion, dando las gracias 965
a Dios deste sucesso milagroso,
en tanto que a esta nueua penitente
oygo de confession.


F. ANTONIA

A mi me plaze.


CRUZ.

Vamos do estemos solos.


D.ª ANA.

En buen hora.


CLE.

¡O bienauenturada pecadora! 970

 
 
FIN DE LA SEGUNDA JORNADA


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