El rufián dichoso: 56

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Acto III
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El rufián dichoso Acto III Miguel de Cervantes


(Entra el PADRE CRUZ arrimado a vn baculo
y rezando en vn rosario.)


CRUZ.

Fray Antonio, basta ya;
no mueran mas, si es possible.


A.

¡Que confusion tan terrible!


CRUZ.

¡Buena la postura està! 225
No se os pueden embotar
las agudezas de loco.


F. ANTONIA

Indigesto estaua vn poco,
y quiseme exercitar
para hazer la digestion, 230
que dizen que es conueniente
el exercicio vehemente.


CRUZ.

Vos teneys mucha razon;
mas yo os dare vn exercicio
con que os haga por la posta 235
digerir a vuestra costa
la superfluydad del vicio:
vaya y pongase a rezar
dos horas en penitencia;
y puede su reuerencia, 240
fray Angel, yr a estudiar,
y dexese de las tretas
deste valiente mancebo.


F. ANTONIA

¿Las bolas?


A.

Aqui las lleuo.


F. ANTONIA

Toma, y lleua las paletas. 245


(Entrase FRAY ANTONIO y FRAY ANGEL.)


CRUZ.

De la escuridad del suelo
te saquè a la luz del dia,
Dios queriendo, y yo querria
lleuarte a la luz del cielo.


(Buelue a entrar SAQUIEL vestido de osso.
Todo fue ansi.)


SAQUEL

Cambiador nueuo en el mundo, 250
por tu voluntad enfermo,
¿piensas que eres en el yermo
algun Macario segundo?
¿Piensas que se han de auenir
bien para siempre jamas, 255
con lo que es menos lo mas,
la vida con el morir,
soberuia con humildad,
diligencia con pereza,
la torpedad con limpieza, 260
la virtud con la maldad?
Engañaste; y es tan cierto
no auenirse lo que digo,
que puedes ser tu testigo
desta verdad, con que acierto. 265


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