El rufián dichoso: 65

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Acto III
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El rufián dichoso Acto III Miguel de Cervantes


(Sale FRAY ANTONIO llorando,
y trae vn lienço manchado de sangre.)


F. ANTONIA

Acabò la carrera
de su cansada vida;
dio al suelo los despojos;
del cuerpo volo al cielo la alma santa. 565
¡O padre, que en el siglo
fuyste mi nuue obscura,
mas en el fuerte asilo,
que assi es la religion, mi norte fuyste!
Treze años ha que lidias, 570
por ser caritatiuo
sobre el humano modo,
con podredumbre y llagas insufribles;
mas los manchados paños
de tus sangrientas llagas, 575
se estiman mas agora
que delicados y olorosos lienços:
con ellos mil enfermos
cobran salud entera;
mil vezes les imprimen 580
los labios mas ilustres y señores.
Tus pies, que, mientras fuyste
prouincial, anduuieron
a pie infinitas leguas
por lodos, por barrancos, por malezas, 585
agora soys reliquias,
agora te los besan
tus subditos, y aun todos
quantos pueden llegar adonde yazes.
Tu cuerpo, que ayer era 590
espectaculo horrendo,
segun llagado estaua,
oy es bruñida plata y cristal limpio;
señal que tus carbuncos,
tus grietas y aberturas, 595
que podricion vertian,
estauan por milagro en ti, hasta tanto
que la deuda pagasses
de aquella pecadora
que fue limpia en vn punto: 600
¡tanto tu caridad con Dios valia!


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