El vaso de elección: 087

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El vaso de elección Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


 

TODOS:

¡Muera!

SAULO:

¡Muera!

ELIUD:

¡Muera!
(Sale ESTEBAN con piedras metidas en la cabeza, bien lleno de sangre y polvo, cayendo y levantando, y se queda de rodillas en la mitad del tablado.)

ESTEBAN:

  Ya, Señor, al deseado
puerto del soberbio mar
del mundo, en salvo he llegado,
y hoy cesa de navegar
la nave de mi cuidado.
  Cargada de piedras viene
de las Indias orientales,
del divino amor que os tiene,
y es de suspiros mortales
la salva que hoy os previene.
  Mis voces son los grumetes
que alegres se han repartido
por mesanas y trinquetes,
y con mi sangre teñido
flámulas y gallardetes.
Yo en la playa, desde el mar,
comienzo a desembarcar
toda mi mercaduría.
Recibid el alma mía
y dignaos de perdonar
  estos locos desconciertos
desta gente que me da
muerte, en la verdad inciertos;
mas para mi entrada ya
miro los cielos abiertos.
(Suena música, y levántase del suelo. ESTEBAN, muerto, abiertos los brazos.)


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