El vaso de elección: 106

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El vaso de elección Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


ASTAROTE:

Bien podré decir también,
aunque en diverso suceso,
Saulo, ¿por qué me persigues?
Mas sé la respuesta luego.
Confieso que fui vencido
de tu valor, y confieso
que eres doctor de las gentes,
que eres defensa del cielo,
que eres vaso de elección,
que eres espada de fuego
de su justicia, y que solo
oyendo tu nombre tiemblo.
Confieso que a ti y Miguel
Dios generales ha hecho,
del cielo a Miguel, y a ti
del mar y de todo el suelo.
Tuya es la victoria, basta;
esos despojos te entrego
de esos ídolos caídos,
de esos altares deshechos.
Toca a retirar, y marcha
con tus dichosos trofeos,
las banderas arrastrando
de mis locos pensamientos.
Tuyo es el campo, y el muro
de la Iglesia: no te niego,
vicario, apóstol de Cristo,
ninguna cosa a tu esfuerzo.


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