El vaso de elección: 113

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El vaso de elección Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


SAULO:

Si alcanzo gloria tanta,
llévame a ver la luz de su presencia;
  que águila soy, si al cielo me levanta,
para atreverme a ver el Sol divino,
puesto que su poder mi ser espanta;
  bien sé que soy de tanto bien indino;
mas verle cara a cara no recelo.

ÁNGEL:

Llevarte a ver su rostro determino.

SAULO:

¿A dónde he de llegar?

ÁNGEL:

Al tercer cielo.
(Baje la nube con el ÁNGEL hasta el medio del tablado, y cubra a SAN PABLO con ella, y súbanla, habiendo dejado por un escotillón a entrambos, y salga SAN PEDRO como le pintan.)

PEDRO:

  Nave de Pedro, dad gracias,
que hoy por vos el cielo toma
puerto deseado en Roma
después de tantas desgracias.
  Para aquí venís cargada
de tesoro celestial
de su Iglesia, al temporal
de su gracia encaminada.
  Vuestro norte fijo es Dios,
y así no hay temer perdello,
que es el lucero más bello
a quien podéis mirar vos.
  Echad las áncoras ya
y haced al romano muro
la salva, pues que seguro
vuestro leño en salvo está.
  Que este es el mayor trofeo
que entrar por sus puertas vio
Roma, que al mundo rindió;
pero ¿qué es esto que veo?
(Sale un NIÑO con una Cruz a cuestas.)
  ¿Qué nueva y divina luz
su nimbo empieza a mostrar?


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