El verdadero amante: 087

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El verdadero amante Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


ERGASTO:

  Criáronse en este valle
Amaranta con Jacinto,
vuestros hijos regalados,
desde pequeñuelos niños.
Fue el amor con la ignorancia
mezclando su fuego vivo;
quisiéronse largo tiempo
de amor casto y primitivo,
casó Glicerio a Amaranta,
como sabéis, con Doristo,
tan a su disgusto della,
que aun muerto piensa que es vivo.
Ahora, que libre está,
debe de amar a Jacinto,
y sospecho que de celos
lleva perdido el jüicio,
porque va dando mil voces
por esos ásperos riscos.
Poned, señor el remedio,
que está en manos de Felicio
sosegaréis su furor
si se le dais por marido;
que es mujer y tiene celos,
y hará cualquier desatino.

GLICERIO:

  ¡Oh, cielos poderosos! ¿Qué es aquesto?
¿Tan gran castigo me tenéis guardado?
¡Oh, mala hija! Adiós, señor Felicio,
que me parto a buscarla, y os prometo
de no volver sin su cabeza infame.


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