El verdadero amante: 104

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La santa liga Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


MENALCA:

Movido tiene a ira a todo el pueblo,
viendo la muerte que el traidor ha dado
al buen Doristo, cuya muerte siento.

DANTEO:

Paso, paso, Menalca, que te mira
el enojado Júpiter; no digas
que le mató Jacinto, que bien sabes
que le habéis acusado de malicia.

MENALCA:

Hablas adonde es fuerza que te salgas
con lo que dices, rústico; mas cree
que no te alabarás.

ALCALDE .1º:

Pues ¿qué es aquesto?
¡En las barbas de toda la justicia
osastes levantar escarapela!

ALCALDE .2º:

Calla, Danteo, que hablas con enojo.
¿No ves que hay dos testigos con sus tiestos,
tan gordos como el puño cada uno?

ALCALDE .1º:

¡Verá la necedad! Está probado
con una resma de papel escrito,
y cómo y dónde se le dio el veneno,
¡y llámasle inocente! Más albérchigos.

CORIDÓN:

¿Qué se cansan en esto? ¿Ya no saben
el amistad de aquéste y de Jacinto?
¿No saben que estos dos tienen un alma,
y en una voluntad viven sujetos?
Vamos en busca del traidor que huye;
que sólo en este caso nos importa
el jurar la verdad.


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