Enciclopedia Chilena/Folclore/Refranes y dichos en salsa picante (impreso)

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ECH 3136 4 - Refranes y dichos en salsa picante.djvu
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Refranes y dichos en salsa picante
Artículo de la Enciclopedia Chilena

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Este artículo es parte de la Enciclopedia Chilena, un proyecto realizado por la Biblioteca del Congreso Nacional de Chile entre 1948 y 1971.
Código identificatorio: ECH-3136/4
Título: Refranes y dichos en salsa picante
Categoría: Folclore


Refranes y dichos en salsa picante.

Fantásticas y Humorísticas Sugerencias de Amor.

Por el doctor PICHOGA

Serie N° 4, Precio:Doscientos pesos.
Lo más original, lo más picaresco, lo más ingenioso y divertido del mundo.


Y se lo mando guardar

Juan llegó a hacerme un encargo:
un paquete de gran vuelo;
me negué —clamando al cielo—
porque el paquete era largo.
El insistió, sin embargo,
teniendo el paquete al frente,
y con su palabra ardiente
de opinión me hizo cambiar.
—¿Y te lo mandó guardar?
—Claro, hasta el día siguiente.


Criar cuervos...

Una tremenda guatona
niños ajenos criaba
que después aprovechaba
para uso de su persona.
Y una vieja criticona
—con pactos con el malulo—
la observó con disimulo
y luego anotó en su acervo:
la guatona cría cuervos
p'a que le den por el rulo.


Adan y Eva

Se hallan en Valparaíso
así como Eva y Adán
en un viejo Restaurant
que se llama "El Paraíso".
Ella muestra sus hechizos
y él —que no es tonto ni visco—
se acerca y le da un mordisco;
y ella le dice con gana:
No coma así la manzana
porque yo quiero marisco.


Un buen consejo

Me habló mi madre —segura—
que un tesoro yo tenía
y que el hombre pretendía
robarme esa joya pura.
No le hice caso ni al cura,
y en amoroso arrebato
le di mi joya a un ingrato,
y por no oír el consejo
ahora vivo con un viejo
que lo tiene ya p'al gato.


La olla común

Es hembra de lo mejor

de una espléndida presencia
y tiene mucha experiencia
en las cosas del amor.
Se ofrece al mejor postor
como se vende el atún;
toma siempre cachantún
y como es guapa y es bella
y todos comen con ella,
le llaman la olla común.


Con el Credo en la boca

Era celosa la Dina
y Rafael -que era guapo—
hasta con monas de trapo
le jugaba la talquina,
Y le dijo una vecina:
"Pillarlo ahora te toca;
se encerró con una loca;
mira por el hoyo aquél".
Y la vió con Rafael
¡y con el credo en la boca!


El que quiere celeste

Era bella y agraciada,
arrogante como diosa,
pero por dentro la cosa
estaba más que averiada.
Porque con una pasada
que le hizo un ñato a esa mina
quedó convertido en ruina
y dijo: esto es peor que peste,
porque ahora la celeste
exige penicilina.


Un tropezón cualquiera

Sola iba por un camino
y le salieron seis ñatos
que por pasar buenos ratos
le arruinaron su destino.
Vió alejarse a los cochinos
después de su sucia escena,
y reprimiendo su pena
dijo con voz lastimera:
un tropezón da cualquiera,
pero no media docena.


Cambalache

Es un roto "amarditao",
cambia plantas por ropita,
y cierta noche a la Rita
la fue a ver medio curao.
Se le botó a enamorao
y ardiente como una fragua,
sacándole las enaguas,
le dijo con embeleso:
si Ud. me regala un beso,
yo le regalo una guagua.


Atleta Marisol

Futbolista y corredor,

pero que no se movía
en las pistas del amor,
decepcionó a la María.
Por eso se quejó un día:
dice que es atleta-sol
y resulta un Marisol,
porque en amor no da un tranco
y es un elefante blanco
que no me mete ni un gol.


Chipe libre

Juan se encontraba arruinado,
pero con hijas hermosas
y con la Lilia, su esposa,
que ofrecía buen mercado.
Los visitó un hacendado
a alegrarles su vigilia,
y Juan le dijo a la Lilia:
hasta cuando su alma vibre,
yo le ofrezco chipe libre
para toda la familia.


Pasar de castaño a obscuroO

Tuvo de su rubio esposo
hijo de pelo castaño
y amó después, con engaño,
a un negro que era un coloso.
Tras unos meses de gozo
y en un instante muy duro,
entregó el fruto maduro;
y al ver al hijo tan negro
le dijo al esposo el suegro:
pasó de castaño a obscuro.


La experiencia es madre...

Estudiaba anatomía
y era de dulce y de grasa,
y con un calor de brasa
dijo a un macho que quería:
No puede la cirugía
realizar lo que yo sé,
pues te aseguro, José,
que si esta noche me alivias,
mientras me des por la tibia
me doy vuelta el peroné.


De un cuantuay

Raros hasta el infinito
llegan con dudosas damas
a una casa que se llama
como se pide don Vito.
Tragos, guitarras y pitos,
copan las amanecidas,
y en horas tan encendidas
gozan de diversos modos,
porque allí encuentran de todo
en cambuchos y en medidas.


Cacho en mano

Un hombre de campanillas

considerado un gran macho,
se hallaba jugando al cacho
con una linda chiquilla.
Principió a hacerle cosquillas
como en su primer encuentro,
y algo le puso en el centro
con un calor sobrehumano,
y ella entonces, cacho en mano,
le dijo: vamos p'a entro.


El soñar no cuesta nada

Soñaba con cien amores,
niña de gran candidez,
hasta que cayó una vez
en manos de diez traidores.
De aquellos secuestradores
ya no se pudo escapar,
y dijo ésto al despertar
con el alma destrozada:
el soñar no cuesta nada,
lo que cuesta es no apretar.


Con las manos en la masa

Contaba una campesina
que mientras ella amasaba
su novio la manoseaba,
cuando llegó su madrina.
Y preguntó una vecina:
—¿Con las manos en la harina
lo pillaron al carajo
y tú no pusiste atajo?
Y le contestó la huasa:
no las tenía en la masa,
las tenía más p'a abajo.


En la puerta del horno...

Relataba una huasita
que al horno le echaba el pan
cuando llegó su galán
y le hizo una dulce cita.
Y le preguntó la Rita:
—¿Y el pan se llegó a quemar?
—Ni siquiera a retostar;
el pan salió más mejor,
pero me ocurrió algo peor
que no me atrevo a contar.


No era vaquiana

Y contaba otra huasita:
—Yo ni a los cerros salía,
pero un gran amor tenía
y un ansia muy infinita.
Un día él me hizo una cita
y cosas lindas me habló
hasta que me enloqueció;
y con chicha y empaná
me llevó p'a la quebrá
¡y hay que ver lo que pasó!