Ensayo sobre la filosofía de Sancho
APÉNDICE I.
En cierta ocasion dijo Sancho: Dos linajes solos hay en el mundo, como decía una abuela mia, que son: el tener, y el no tener, aunque ella al del tener se atenia. De la misma opinion era su nieto. Siguen tantos este parecer, que, si se examina á fondo la historia, y áun la misma política, se verá como todo rueda en el eje de este dictámen de Sancho; esta es la gran cuestion que agita la sociedad, habla á los siglos pasados, habla á la edad presente, y áun al mismo Dios, por medio de una letanía secular de proverbios que no tiene principio ni in.
Hé aquí un murmullo perpetuo que recorre la extension del mundo; y en medio de esta vibracion confusa, salmodia de todos los pueblos, se dejan oir acentos alegres ó lúgubres, cantos de alegría y gemidos amargos, las excepciones del vergonzoso egoismo y los gritos de la pobreza; pero de repente suena una voz consoladora, una palabra sublime (aunque, segun mi entender y el de Sancho, no se definieron bien los proverbios llamándolos la sabiduría de las naciones); ésta es sencillamente la voz de la humanidad, de la humanidad que habla, llora, rie, y que jamás callará.
¿Cuándo, pues, nacieron los proverbios? Cuando el hombre comenzó á envidiar y á sufrir, y cuando osó consolarse en su miseria, burlándose de los opresores. Pero como en todas las cosas se halla mezclada la humanidad, lo sublime con lo grotesco, la expresion vehemente que hace marchar los siglos al lado de la risa ingenua, ó de la burla sangrienta y bufona que entristece á los hombres, no faltan en esta filosofia vulgar adagios y pensamientos sublimes, bajo el disfraz del refran, como la verdadera sabiduría se oculta en las palabras de Sancho.
To lo se encuentra en las cortas sentencias que los pueblos se comunican mutuamente, que se transmiten de siglo en siglo, y que lamentan en sus dolores ó cantan en sus festejos. Habrá tal proverbio en circulacion habitual de la India á la Alemania, que se podrá considerar como anterior al diluvio; y que nos manifestará la sabiduría de Enoc, así como los masto lontes de Cuvier nos anuncian la historia natural de Matusalen y de Noé.
Por ejemplo: lo que voy a decir es un proverbio de Laotseu, filósofo chino, que contiene seguramente la mayor parte de las ideas de Platon, y que se puede atribuir al mismo, porque probablemente en tal época no se había traducido el Tao.
El hombre es un niño nacido á media noche; cuando ve el sol, cree que ayer no existía.
Pobre Sancho, tú no podías presumir cuando te hallabas en la insula Barataria, que, para edificacion del género humano, tu sabiduría sería colocada algun dia al lado de la de Laotseu y Platon; tú que no sabias leer, y pro digabas tan excelentes refranes; tú que hacías reir á un rey que sólo reía escuchando tus graciosas disputas con tu señor. Pero, como queda dicho, en los proverbios está mezclado lo sublime y lo grotesco, lo festivo y lo grave, y naturalmente me inclino á este último género. En él encuentro la poesía primitiva, la psicología, y la fisiologia de las primeras edades, todas las grandes cuestiones históricas, y, sobre todo, la filosofia ecléctica, que, como el hombre, jamás se acaba. Veo aún más; veo la cuestion del progreso en un proverbio vascuence, y nó en otra parte; pues por un proverbio progresivo hay mil retrógrados; pero, en fin, la lengua vizcaina lo dice:
Deja lo bueno por lo mejor.
Seguramente no pretendo ser el primero que se haya ocupado en los grandes conocimientos que contiene la palabra viva del género humano. Desde Aristóteles hasta Nodier[1], el mérito de los proverbios ha sido muchas veces discutido, examinado y combatido. Sabido es lo que dice Vico, cuya autoridad no puedo ménos de citar: El inventor de la nueva ciencia observa las ruinas de la sabiduría pasada y los medios de crear lo futuro. Aquél que inventó hace tres mil años un proverbio, fué en su línea un gran hombre, y descubrió tal vez una gran ley de la organizacion social; pues como dice Niebur (no aseguro si respecto de los proverbios), « la idea que en algun tiempo era suficiente para indicar la profunda meditacion del que la concibió, está hoy dia á ia disposicion de todo el mundo..
Séame permitido unir todos los venerandos nombres de la ciencia á la ignorante sabiduría del buen Sancho Panza; pues los refranes no son otra cosa que rasgos más ó ménos marcados de la sabiduría científica de toda la antigüedad griega, etrusca, china y romana: refran hay, cuyo orígen sorprendería seguramente, que se repetía en las conversaciones familiares de Roma, y que está en uso en Madrid ó en París: Caton se divertia componiendo proverbios, y Sancho los repitió.
¡Oh Sancho! sabiduría popular, sabiduría viva, espejo grotesco de la sociedad en que el hombre se ve precisado á mirarse, y á reconocerse al ménos en uno de sus lados, el lado que hace reir, que instruye alegremente; tú eres el que dijiste para instruccion de gobernantes y gobernados: Si al palomar no le falta cebo, no le faltarán palomas.
Las necedades del rico por sentencias pasan en el mundo.
La rueda de la fortuna anda más lista que una rueda de molino.
Tú no presumías ser el eco del antiguo romano, al dar á entender á tu manera en las bodas de Camacho que Estómago hambriento no escucha razones, cuando, para tratar de desentenderte de las que te alegaba tu amo, le dijiste: Juzgue vuesa merced, señor, de sus caballerías, y no se meta en juzgar de los temores ó valentias ajenas, que tan gentil temeroso soy yo de Dios como cada hijo de vecino; y déjeme vuesa merced despabilar esta espuma, que lo demás todas son palabras ociosas de que nos han de pedir cuenta en la otra vida»[2].
¡Ah! qué horrible proverbio, Sancho, capaz de hacer olvidar tu buen humor; pues aquella voz siniestra que salió de Roma, no parece haber conmovido á los ricos de ninguna nacion. Si no fuese así, no se hubiera dicho: Un dia sin pan es un dia largo.
¿No parece como que se escucha un grito exhalado por la miseria, un prolongado grito de la pobreza, que suplica con terrible energía para atraer sobre sí las miradas y el socorro de su necesidad?
¡Ah! la pobreza es la que inventó la mayor parte de los proverbios, y aseguro que los ha producido más enérgicos en su religiosa simplicidad, que las más fúnebres y patéticas elegias.
Las avecitas del campo tienen á Dios por su proveedor y despensero.
Ella se encontró con el genio de Racine; ella es la que repitió con el proverbio ruso: Dios secará lo que ha mojado.
¿Quién sino la pobreza hubiese podido hablar á un asno, al racio de Sancho tal vez, y hallar en su niiseria alguna esperanza de consuelo ?
No mueras, asno mio, vendrá la primavera, y crecerá el trébol.
Si para descubrir la sabiduría de las naciones hubieses leido como yo al indio Vichnou Sarma, Erasmo, Grutero y su Florilegio, Erpenio y Escaligero, y al sutil italiano Cornazano, y á Hernan Nuñez, gran conservador de los proverbios españoles, llamado el Comendador griego; si hubieras leido al compilador Oudin. Delicado, Bellingen y los Illustres Proverbes nouveaux; á Tuet y sus Matinées Sénonoises, y principalmente el Dictionnaire des Proverbes de Mésangére, la Histoire générale des Proverbes de Méry y los Proverbes basques de Oihenart, que contiene los proverbios vascos que difundió el Padre del género humano, habrías descubierto otros muchos adagios que hacen llorar, y que yo llamo las lágrimas de la humanidad.
Una cosa te sorprendería, á saber: cómo los hombres desde Sajonia á Bengala, desde Italia á China, y desde China á Rusia, se extendieron para lamentar iguales miserias. Este es un concierto nunca interrumpido de dolorosas correspondencias de nacion á nacion, y este dolor parece tan natural en su expresion, está tan unido á la esencia del hombre, que puede llamarse, á mi modo de ver, la poesia primitiva de los proverbios. Es bien antiguo el dicho de los españoles: Desde que nací lloré, y cada dia nace por qué.
He pronunciado la palabra poesia; y en efecto, la hay en los proverbios, y tal vez más que en las pretendidas odas inspiradas. Los salvajes de los grandes bosques americanos, los del Asia y hasta los negros me darían, si quisiese, mil pruebas; los salvajes que no tienen muchas veces otra literatura ni otro código que los proverbios.
Escuchad á los buenos guiolofos á quienes hemos ido á atormentar hasta en las abrasadas llanuras del Senegal.
Ellos dicen, dirigiéndose sin duda al destino fatal que parece empujar hácia su pais á los grandes civilizadores del mundo conocido y desconocido: Ponerse delante del sol no le impide continuar su carrera.
Nada puede bastar al hombre, sino lo que no tiene.
Asegúrase que se consuelan con estos dos proverbios: Cubrir la sombra de arena no detiene su marcha.
El elefante nada puede hacer al tamarindo, sino sacudirlo.
Si, pero algunas veces lo desarraiga, pobres guio!ofos.
Sin embargo, nosotros queremos que los habitantes del Senegal olviden sus proverbios tan poéticos, y deseamos que aprendan á leer en el Cristus, etc. Felizmente, creo que ellos tienen el buen sentido del hijo de Diderot, que jamás quiso aprender á decir B, porque no quería verse obligado á pronunciar la C, y despues todas las letras del alfabeto; cosa útil, pero enojosa, y de que puede dispensarse rigurosamente un pueblo poético, un pueblo que puede decir como Montaigne: No juzgo que en la buena rima consista la buena poesía; la buena, la inspirada, la divina, es superior á todas las reglas..
Y si nó, véase si son las reglas de la filosofía escolástica y de la poesía de los colegios las que han inspirado al breton de Finisterre este proverbio tan conocido: ¡Oh, Dios mio! ¡socorrede en el pasaje del Bass: mi barca es pequeña, y el mar, tan grande!
La poesia del mar, esa poesia que todos los preceptos de Vida y Boileau no hubiesen descubierto á Lamartine, ¿no está concebida en este otro adagio: Si quieres aprender á orar, entra en el mar?
Esta es la poesía que comprendieron los antiguos bretones, que representa nuestra raza primitiva. Esta es la que comprendieron admirablemente cuando, rehusando el trabajar, exclamaron: La tierra es muy vieja para ser generosa; conviene el aire del mar, convienen los combates á los pescadores de la isla de Rudy, porque están como los antiguos galos, todos coronados de gloria..
Ya que hemos hablado de la poesía de los proverbios, será conveniente caracterizar su estilo; el estilo es el hombre, el estilo es el proverbio. Los proverbios tienen seguramente un estilo privativo, el más variado y perfecto que conozco. El célebre Vico juzga que estas máximas de la sabiduría vulgar son tomadas en el mismo sentido por todas las naciones antiguas y modernas, y que sólo en su expresion siguieron distinto rumbo. Presentaré una prueba inmediata de la verdad de este parecer con un proverbio bien conocido. Los franceses dicen: Al I que se hace oveja se lo comen los lobos.
Y los españoles: Hacéos miel, y os comerán las moscas; lo que, á juicio de entendidos, será eternamente una verdad de la misma naturaleza. El erudito Charles Nodier, iniciado en los más ocultos secretos de la filosofía proverbial, encuentra en los refranes la revelacion de ciertos arcanos de la construccion de las lenguas, que han escudriñado con afan los sabios de todos los países; debe ser estudiado, pues en esta materia no conozco hombre más reflexivo que Nodier, y dado que él puede enseñar la parte de las lenguas que se sustrajo á las reglas de los gramáticos. . En los idiotismos populares, íntima expresion del espíritu de un pueblo, conviene buscar los giros propios y verdaderas ideologías de su lenguaje. Originalidad en las imágenes, atrevimiento en las figuras, novedad en las inversionesejemplos singulares de elipsis y neologismo, indagacion gustosa de eufonia: todo esto llama la atencion del gramático filósofo Véase, pues, descubierto el secreto de Nodier; formaron los proverbios su estilo curiosamente limado, sin que la inspiracion se manifieste cansada un solo momento; su estilo que abunda en pensamientos brillantes é inesperados, jamás comprimidos por la más variada erudicion. Todo se encuentra en los proverbios; pero desgraciadamente ningúno se ha hecho propio el estilo de Nodier.
Una cosa llama toda la atencion en el estilo de los proverbios, á saber: cómo ha sido fatal la rima á su sabiduría, tan fatal como á cierto género de poesías. ¡Cuántas preocupaciones proceden sencillamente de una consonancia arriesgada, grosera armonía, á la que tal vez no puede resistir un buen sentido vulgar!
Entre tanto, si los filósofos son los inventores de los proverbios, el pueblo les da la forma; si un proverbio es realmente bueno en su esencia primitiva, si debe servir para la instruccion ó placer del pueblo, éste, con su admirable energía de estilo, le imprimirá una forma con la que entrará en la circulacion general.
No debe, pues, causar admiracion el encontrar ciertos lugares comunes de pensamiento y áun de estilo en algunos proverbios llenos de excelente filosofía; y es que hay ciertas cosas que, áun cuando sencillas, jamás cree el hombre repetirselas suficientemente á sí mismo.
No hay gran fiesta que no comience por la vispera.
Creo que es Pascal el que dijo: Por bella que haya sido la comedia, su fin siempre ha de ser funesto.
Probemos á caracterizar el estilo de los proverbios en las diferentes naciones.
Hay proverbios que podrían llamarse épices, como son los del Oriente, proverbios de elevadas formas y metáforas poéticas: los libros santos contienen gran número quecon el nombre de Job y Salomon, instruyen aún al Occidente. Los proverbios indianos y helénicos pertenecen á la esencia primitiva de la filosofía[3], como ciertas fórmulas ritmicas de la Iliada y Ramayana pertenecen á la esencia primitiva de la poesía. Por lo demás, y sin que en esto quepa exageracion, muchos proverbios modernos deben su origen á las grandes épocas, fuentes inagotables de la poesía, códigos únicos de la filosofía y de la ciencia.
Si el estilo de los proverbios orientales es rico de imágenes é ingenioso en sus comparaciones, y, hablando con propiedad, el estilo es una parte seria, una cualidad real de los proverbios, el de los axiomas griegos es ordinariamente puro y severo. Son como un eco de las palabras de Licurgo y de Solon.
Los griegos transmitieron á los latinos la poesía, la arquitectura y los proverbios.
Hablar del estilo de los proverbios chinos es cosa arriesgada; pero segun lo que úno puede juzgar á la vislumbre de las traducciones de Gonzalvez, Vilson y premiare, su estilo es ingenioso y original; une á las formas concisas una minuciosa variedad de imágenes, trabajo delicado propio de talentos reflexivos.
Por lo que respecta á nosotros, pobres descendientes de los pueblos bárbaros, nuestra sabiduria proverbial se deriva en parte de las grandes fuentes de la sabiduría práctica y popular, y algunas veces hemos recibido las sentencias de la antigüedad con el estilo que las caracteriza. En la edad media, estaba Salomon en la memoria de tódos, y nadie se atrevía á alterar sus palabras. En el siglo XIII, la filosofia proverbial de Bidpay ó de Calila nos fué transmitida por religiosos viajeros; vimos que Rubruquis, Marco Polo y Ascelina nos trajeron con la brújula los proverbios de Meng—tseu y de Kong—fu—tseu. Léase á Erasmo y á Grutero, y se echarán de ver en su vasta coleccion de proverbios los adagios griegos que cita Sócrates y recogió Platon.
Mr. Michelet cita proverbios del Lacio, toscos como los muros ciclopenses; pero se afinan con Horacio, y ya sabemos lo que hizo Boileau.
Compuesta de tantos pueblos extranjeros, confundida con tantas naciones bárbaras la grande familia europea, tiene, sin embargo, en sus proverbios algunas formas caracteristicas de estilo; y si es preciso confesarlo, esta es la única diferencia que se puede encontrar en un fondo de filosofia popular, que se hizo comun á tódos.
Los italianos se muestran sutiles, graciosos y bufones; los ingleses, graves y alegres periódicamente; los flamencos, borrachos y que conocen su interes; los rusos son brillantes como la poesía eslava; los polacos, nobles como ellos mismos; los franceses, sencillos y divertidos, malignos y filósofos austeros; pero á los españoles pertenece el verdadero estilo de los proverbios; entre ellos igualmente conviene al noble hidalgo, que al rústico plebeyo. El sonoro castellano poetiza con su acento el lugar comun más vulgar. En esta lengua las formas bruscas y cortadas del estilo proverbial moderno parecen innatas. Tan pronto es una impresion terrible; tan pronto un corto diálogo, ó una viva réplica, en la que no sabe úno qué admirar más, si el chiste, ó la candidez de Sancho[4].
Los siglos cambian el estilo de los proverbios de la misma manera que mudan todas las cosas; esto prueban, al que los quiere leer, los manuscritos llenos de polvo que nuestros padres consagraron á su explicacion. Si se desea la prueba, la ofrece, entre otros muchos, el siguiente refran:
Quien con muchachos se echa, cagado se levanta.
Andando el tiempo, y siendo seguramente más delicados los oidos de los modernos que los de sus antepasados, se suavizó el estilo de dicho refran en los términos siguientes:
Quien con niños se acuesta, sucio amanece.
Hay una cosa más importante que observar en el estilo de los proverbios, esto es, que ciertas máximas parecen ininteligibles, porque son la expresion de un órden de cosas enteramente extinguido.
Pero esto nos conduciría á las altas regiones de la filosofia; y si he hablado del estilo de los proverbios, no es ménos interesante hablar especialmente de su moral: lo contrario sería desdeñar completamente el punto real de su primer origen, ó al menos el que contemplaba el sabio del siglo XVII, que intituló su compilacion metódica de los proverbios Tratado de la prudencia[5].
Una cosa me choca en la lectura de la numerosa recopilacion que tengo á la vista; un proverbio decente (digámoslo asi), tiene casi siempre su parte contraria, su parodia vergonzosa. En esta extravagante union ¿qué se hizo de la sabiduría de las naciones? ¿Qué dirémos, por ejemplo, de este adagio:
Quien no roba no se hace ropa?
Y despues de la más patética de las máximas, ¿cómo leerémos sin sorpresa:
No hace poco quien su mal echa á ótro?
Resuelvase, pues, esta dificultad sin la adopcion del sistema radical de los principios.
En medio del monstruoso maridaje de estas máximas opuestas, una cosa viene de golpe á aliviar el pensamiento, á saber que los hombres de todos los países y de todas las edades tienen realmente un instinto fuerte de la belleza moral, que triunfa por la expresion; los buenos proverbios son los más hermosos.
Algunas veces, sin embargo, gusta la moral de tomar una forma grotesca, posponiendo una forma elevada. Armada de una sal cómica, rayo espontáneo de algun genio maligno, se dirige más fácilmente á la multitud festiva, segun conoció muy bien Rabelais:
El sabio busca la luz, y el loco se la da.
No sabré explicar en cuántos pueblos he encontrado el siguiente sublime proverbio del Evangelio. Se ha disfrazado y diversificado de mil modos: lo encuentro en el turbante morisco, en la bóina del vasco, en el casco del caballero, y áun vestido de mandarin; y estoy seguro que no dejaría de ser conocido entre los pobres habitantes de Guiolo.
Si tu sombrero te lastima, no lo pongas en la cabeza de tu prójimo.
Despues de este proverbio cosmopolita que aparece al dar la vuelta por el mundo, severo, rústico ó natural, sin alterar su divina esencia, citaré úno que encuentro en una antigua recopilacion francesa: Perdona á tódos, y nada á ti.
No hablaré más de la moral de los proverbios. Encuentro de golpe el pensamiento del progreso en un diccionario popular de los vascos, y tal vez causará risa, pues esta cuestion agita á todo el mundo, y mi proverbio es muy viejo. Fuera de broma: hay un espantoso proverbio nacido en la otra parte de los mares, y que contiene, con caractéres sangrientos, una de las cuestiones filosóficas de más boga en nuestros tiempos, una de aquellas cuestiones que dominan la historia y la filosofía de un siglo. Hablo de las razas y de su genio.
Golpear un negro es alimentarlo, golpear un indio es matarlo.
Sí, este proverbio contiene, en su concision atroz, una espantosa verdad; así es como se hace trabajar al negro, y morir al indio: esta es la simple tolerancia del negro y la sombría desesperacion del americano. Pero despues de tal proverbio es preciso exclamar con Sakspeare: ¡oh cosa horrible!
Es fácil de comprender, despues de este proverbio europeo, el proverbio de los caribes que cita M. Humboldt: Nosotros solos somos pueblo, los demas hombres son para nuestro servicio.
Echemos una rápida ojeada sobre los conquistadores de estos fieros salvajes. Los españoles decían en el siglo XVI: La guerra es la fiesta de los muertos.
¿Quién no reconocerá igualmente el genio sufrido y grave del mismo pueblo, movido por el dogma de la fatalidad, dogma recibido de los moros y transmitido hasta nuestra época por las palabras de un estoicismo lisonjero: Pues la casa se quema, calentémonos tódos?
Pero veamos hasta dónde llega la arrogancia castellana: En los ojos y en la frente se lee el corazon.
Y descendiendo ahora á la pintura interior y á los detalles de la vida privada, ¿no se echa de ver la vanidad del hidalgo que no tiene otra cosa que su capa y su espada, en esta antigua máxima andaluza, inventada indudablemente por algun linajudo: Sirve al noble aunque sea pobre, pues tiempo vendrá en que te pagará?
Toda la austeridad filosófica de los franceses del siglo XVI se encierra en esto: El más rico sólo se lleva una sábana al morir;
que es lo mismo que dió á entender Sancho por estas ingeniosas palabras:
No ocupa más piés de tierra el cuerpo del papa que el del sacristan.
Contémplese tambien el amor de la alegre independencia:
Más vale ser cabeza de raton, que cola de leon.
Fácil me sería multiplicar las citas, y buscarlas en la misma China ó India; encontraría toda la paciencia de un sutil comerciante de Canton, ó la resignacion estóica de un letrado que pasa la vida aprendiendo las ochenta mil claves chinescas en ciertos proverbios llegados recientemente del Imperio del medio:
Limando, de una viga se hace una aguja.
Esto dice tanto como los volúmenes en fólio de Dubaldo y de Premare. Hay seguramente una verdad muy nacional en el adagio que enseña á la Europa que:
Si el perro muerde al pobre, el hombre venera al rico.
Pero sería impropio rendir mayor homenaje á los habitantes de Pekin, que á los de Lóndres ó París. Este es uno de los grandes proverbios universales sin filiacion conocida, y que debía haber dejado de formularizar la sabiduría de los discípulos de Kong—fu—tzen.
Réstame probar que se hallan en los proverbios todas las grandes leyes políticas que rigen al mundo; y me causa admiracion que el ingenioso y sabio Lerminier no haya bebido en esta fuente. Desde luego, sin salir de la moral de Canton, encuentro una sentencia proverbial, que en todo rigor puede llamarse el criterio de todas las reflexiones filosóficas sobre los gobiernos antiguos y modernos: Ser rey, gentil—hombre o ministro, es el sueño de una moche, es un reino de mil años, es una partida de ajedrez.
Nadie negará, segun creo, la cualidad retórica de esta otra sentencia bien conocida: El que es villano no ama al noble.
Es un antiguo proverbio frances, en el que Niebuhr y Mr. Michelet pueden encontrar rigurosamente todas las evoluciones simbólicas, orgánicas y criticas de la sociedad.
Oigamos á la Santa Hermandad inventando: Con el ojo y con la fe no jugaré.
Y despues la preciosa síntesis de este adagio: La letra con sangre entra.
¡Cosa maravillosa! Tódos, hasta los mismos sansimonianos, encuentran en los proverbios la esencia de su doctrina, y, lo que es más, su aplicacion; desgraciadamente entre los chinos es solamente donde está en boga esta máxima de la aristocracia del talento: Mil estudiantes, mil nobles; Mil jugadores, mil pobres.
Ayudándome un poco de la clave chinesca, hubiese leido tal vez mil ociosos.
Y véase cuan naturalmente me encamina este rumbo á la ciencia. Desde el salvaje Miamis, que dijo que el sol es el padre de los colores, hasta el payo del abate Jerbet, que escuchando un excelente sermon, exclamó: Si el oido no comprende, el alma entiende; todas las verdades de las ciencias físicas y de la psicología pueden hallarse en los proverbios. De este modo el buen Sancho acostumbra á decir, gracias á un refran: Más vale un dia del discreto, que toda la vida del ignorante; lo cual, dicho sea de paso, no es otra cosa que la apreciacion de las capacidades.
Sería algo difuso probar cómo la geología, la astronomía y la fisiología reciben brillantes aclaraciones de los proverbios. El célebre Mateo Laensbergh, que no dejó de ser el más célebre matemático de Lieja, es de este parecer: pero lo cierto es que el Gran Diccionario de las ciencias médicas, con todas sus notabilidades aún no ha podido destronar la doctrina de la escuela de Salerno, tan natural en sus recetas y fácil en su régimen, que con tal escuela puede úno dejar de temer el cólera—morbo. ¿Qué nos pueden decir las comisiones médicas para preservarnos de esta enfermedad, que no se dijese en el año del Señor 1099 por aquella docta asamblea que unió afortunadamente la poesía á la medicina, y la medicina á la poesía?
Supuesto que hemos hecho mencion de la poesía, véase si en este momento no pudiéramos sacar partido del proverbio español: Más vale un puñado de natural, que dos manos llenas de ciencia.
¡Oh buen Sancho! si tú no lo has dicho, así lo sentías; y esto ha contribuido no poco á darte la gloriosa inmortalidad de que gozas y gozarás eternamente.
A propósito de la inmortalidad, no encuentro más que un proverbio de la antología griega, que pueda poner acordes entre sí á Wolf y Mr. de Fortia d'Uran, Schubart y Tiersh, á los partidarios exclusivos de Diascevastes y de Chorizonte, y á los defensores absolutos del emblema y de la alegoría.
Cedite, jam coelum patria Meonida est[6].
Antes de abandonar esta parte completamente literaria de los adagios, ¿no convendría hablar del proverbio en el drama, y del drama en el proverbio? Dejo á los filósofos críticos que fijen el valor de las expresiones; pero me parece que un pensamiento domina en el inventor del proverbio dramático. Cuando Carmontelle nos pinta el gracioso escándalo de la sociedad de su tiempo, su astucia equívoca, su costumbre de calumniar almibaradamente, y, sobre todo, á los hombres tan altaneros en su misma impudencia, y tan vanos en su fatuidad, se ve úno precisado á decir: Se han hecho llamar perversos para distinguirse de los criados que sólo son picaros. » Cuando se leen ciertos proverbios dramáticos del dia, que pintan con delicados colores las sutiles pasiones de una sociedad corrompida, ¿deja de acudir á la memoria un pensamiento de Byron? Este es, que todos los partidarios de la danza del mundo caerán en olvido cuando se concluya el baile.
Cuando Clara Gazul dice un proverbio, se oye una voz vehemente en que se mezclan la alegría y los lloros, la palabra del hombre y el grito de la pasion.
Para dar fin, digo: que si los proverbios han animado maravillosamente sus pinturas al apoderarse del drama, tambien el drama puede ser pintado á su vez por el proverbio. ¿La poética de nuestras comedias no está en este dicho: Úno toma mujer, vive con ótri, y sólo se ama á sí mismo?
¿No es esta la sentencia característica del siglo y del teatro ?
¡Ah! ¿dejaría de tener ahora ese egoismo que Antonio de Sala, ántes que madama Stal, llamaba el amor de su tiempo? No hace, pues, muchos años que vivía este ingenioso traductor del sabio Bacon, cuya animada conversacion era un tejido de proverbios que había recogido en Roma, Canton, Sumatra, en todo el universo, y que repetía en su desvan para engañar el hambre entre un cálculo náutico y una cuestion de psicología. Él es quien decía desdeñosamente de la historia antigua (pues había leido en el mundo entero): Los muertos aconsejan mal á los vivos; y á propósito de nuestras grandes disputas suscitadas con motivo de reforma literaria: Para agradaros será necesario trastornarlo todo á cada minuto, copiando modelos. Tenía costumbre de terminar sus largos discursos (pues era sordo) con este adagio suyo: » Trabajad, trabajad; el que comienza un libro es discí pulo del que lo acaba.
Un filósofo ecléctico, hombre de poca fe é incrédulo, me decía poco há: Los proverbios tienen de comun con los milagros, el que hoy en dia no se hacen ; el mundo parece sordo á estos dos poderosos medios de enseñanza.»A lo que le repliqué: . Os engañais; todos los dias se hacen proverbios y milagros. Los viajes en que el vapor cumple en pocos minutos lo que la imaginacion más caprichosa puede soñar rápidamente, sería un hecho milagroso á los ojos de la antigüedad. La maravilla inútil de Mongolfier es un milagro que espera un gran pensamiento. Saber dirigir el rayo, este era el milagro de los sacerdotes de Etruria; milagro que permanece hoy dia y se ofrece sin cesar á nuestros ojos. Nada digo del magnetismo; pero leed el producto de una célebre academia..... Milagros, milagros doblemente atestiguados. Lo mismo sucede con los proverbios; se trata solamente de descubrirlos, es necesario buscarlos. Hay únos, como en todas las épocas y países, que minan lentamente las instituciones por su poder oculto; hay otros que excitan los ánimos perezosos con sus sales picantes: fuego brillante del artificio del pensamiento, que pronto iluminará el universo, porque la Francia se habrá ocupado ene llo.
Los primeros son graves, su marcha es mesurada; la multitud mira como oscuras para guiarla las luces misteriosas y casi divinas que, para iluminar un dia las edades, adunan todos los pensamientos. Marchad un poco hácia ellos, y os veréis súbitamente iluminados: abrid á Vico, Ballanche, Herder, Oberman, madama Stal, Los castillos del rey de Bohemia, Juan Pablo Richter, principalmente, y encontraréis proverbios que no tardarán en girar por el mundo; porque el tiempo de los altos pensamientos llegará, como dice el poeta: Ya se oyen manosear las hojas del libro del destino..
C Un escritor de nota, llamado Coissin, enseñó, por medio de una sentencia proverbial, la causa por qué el mundo es tan lento en la formacion de nuevos adagios.Largo tiempo se escribió con símbolos y con letras ántes de poder organizar un pensamiento con hombres..
La dificultad de adoptar ciertos pensamientos modernos de nuestros autores, está explicada tambien en esta expresion de la palingenesia: Sabido es que la elocuencia no es solamente del autor que habla, sino tambien está en los que escuchan..
Creamos que nuestra edad, sus tristezas sombrías, sus dolorosos gemidos y sus laboriosos estudios serán revelados á los siglos venideros por estas expresiones de Ballanche: Una gran tristeza se apoderó de ellos; se vieron disgustados de la vida, sin osar desear la muerte..
Si, como estoy persuadido, pasan algun dia á la categoria de proverbios estos grandes pensamientos filosóficos, ó los que les son análogos, todas las luchas de nuestra literatura, y de las literaturas venideras, tendrán el desenlace, por medio de este adagio, de las instituciones sociales.
Llamamos romántica la literatura en que el pensamiento hace un esfuerzo contra la palabra fija; y no dejará de ser importante y curioso comparar esta frase con el proverbio chino del cual puede llamarse corolario: La escritura no basta para expresar la fuerza de la palabra; las palabras no podrian expresar completamente el pensamiento..
Los proverbios, estas voces vivas de los siglos pasados y eclipsados, tuvieron su estado de pensamientos oscuros antes de adquirir la cualidad real de proverbios; por tanto, esta denominacion no puede aplicarse á una máxima, sino despues que haya sido admitida en el lenguaje habitual de un pueblo. En nuestro tiempo, en que todo marcha tan apresurado, vemos y veremos aún algunas de estas transformaciones que han sido el producto de los largos dias de la antigüedad.
Quisiera que se dieran prisa en hacer proverbio una Trase que me causa admiracion, y que he leido en el abate Jerbet, y dos versos que encuentro en Lamartine. ¿Qué es un vaso de agua en el universo? El precio de la eternidad, si lo dais á un pobre.
Mirad hacia adelante y nó hacia atras.
El que corre se dirige a Jehová.
A todos los que se fatigan con mis citas. y que desean concluya el tratado de los proverbios, diré que no solamente nuestro siglo ha creado proverbios conocidos de tódos, sino que ha perfeccionado ótros para mayor edificacion de los siglos venideros, y que no deben desdeñarse por tanto los estudios sobre el actual. Nuestros padres dijeron:
Pobreza no es vileza. La sociedad exclamó: Es aún peor. Grande amor es morir por la persona amuda.» Nosotros decimos: Murió de amor y de una fluxion de pecho..
Nuestros padres repetían en el siglo XVI: C Amor puede mucho, el dinero lo puede todo. Ilemos dividido nosotros este proverbio en dos, aunque queda la parte más poética y consoladora para la enseñanza del género humano.
Haced, pues, oir una voz más sonora. La palabra es todo lo que queda en este mundo despues que el hombre se ha despedido de él; es el testigo inmortal ó sublime que un siglo presenta ante otro siglo para que le juzgue. Inventad prontamente otros proverbios; inventadlos con los hombres que he nombrado, y con tantos ótros que, careciendo de un derecho pecunario de elegibilidad, sólo tienen una palabra débil, una voz que gime solitaria, pensamientos que se replegan en si mismos, ó que se consumen en esfuerzos inútiles, despues de haber esparcido vanamente las luces de su ingenio. Tiempo es de recogerlos: en ellos está cifrada la enseñanza general. Inventad nuevos proverbios para que los siglos venideros no os juzguen más malos que vuestros adagios populares, ó que vuestras máximas de sociedad. Más valeis vosotros que vuestra sabiduría vulgar; recoged los cenagosos despojos, y tomad otras máximas; de lo contrario (no me canso en repetirlo como Lichtemberg, gran inventor de proverbios alemanes), en lugar del famoso quod erat demonstrandum, será preciso añadir debajo de vuestros tratados de moral y de psicología: Kirie eleison: Señor, tened piedad.
- ↑ Segun Sinesio, Aristóteles habia formado una recopilacion de proverbios. V. Mélanges tirés d'une petite bibliothéque.
- ↑ En efecto, arengando Caton al pueblo romano, en tiempo ' de hambre, dijo un dia: Arduum est, Quirites, ad ventrem auribus carentem verba facere; — ciudadanos, no es empresa muy fácil hacerse escuchar de estómago que no tiene oidos.
(Nota del Recopilador.)
- ↑ Tal vez será curioso observar que los más antiguos proverbios conocidos son probablemente indios, y que se encuentran en el Pantcha—Trantra del Bracma Vichnou Sarma, que llamainos Pilpay o Bidpay. El Pantcha—Trantra es una parafrasis de la Hitopadesa (instrucción familiar). Estos dos libros de apologos, como prueba el sabio Sacy, tienen grande analogia con el libro árabe, intitulado: Calila y Dimna, de donde provienen los tipos primitivos de numerosas fábulas y proverbios. Se sabe hace poco tiempo, y dudo que este hecho sea conocido de nuestros sabios, que Alfonso.el Sabio habia mandado hacer una traduccion española del Calila, anterior á aquélla de que Juan de Capua hizo su version latina en el siglo XIII. La Hitopadesa, fuente primitiva de sentencias, goza de inmensa celebridad en Bengala. Fué traducida en inglés por Ch. Wilkins, y publicada en Batha en 1787. Los aficionados a los apologos pueden leer una parte de esta coleccion en W. Jones. Hubiese sido muy útil para la historia de los proverbios que el abad Dubois, á quien se deben preciosas tareas sobre la India, nos hubiese dado algunas aclaraciones sobre el tipo primitivo del Pantcha—Trantra que tradujo á la lengua francesa. Algunos criticos han mirado la segunda parte de esta obra como inventada caprichosamente por el P. Beschia; y el sabio misionero rechazo esta asercion. No dudo que asi sea: pero, sin embargo, des- pues de las últimas tareas de los ingleses, La historia de Gouron Paramarta y de sus discipulos, es un cuento europeo graciosamente inventado para ridiculizar ciertos usos de los Bracmas. Esto no obstante, en nada disminuye la importancia filosofica y literaria de la primera parte. Por lo demás, tenemos alg nos proverbios, á más de los de Salomon, que podemos cronológicamente oponer a los de los indios. « Conocete á tí mismo,» estaba escrito con letras de oro en el altar del templo de Apolo; y el famoso: « Nada con demasia, » gozaba de la misma prerogativa. « Es más dichoso que sabio, » pertenece a los primeros tiempos de Aténas. La antitesis de la viga y de la paja se encuentra en San Mateo y San Lucas. Si fuese permitido revelar alguna cosa á los paremiógrafos, que tienen en la memoria la sal iduria, y por consiguiente la ciencia de todos los pueblos, les indicaria algunas fuentes en las que parece no han bebido jamás, á saber: Roebuck por lo que respecta al Asia; Barckhard, tocante á Egipto; Heckewelder, á la América del Norte; y Kingsborough, a Mejico. Lo más particular es que Burckhard, en su recopilacion, pretende encontrar las antiguas ideas de los egipcios con la ayuda de los proverbios, y revelar de este modo una parte de las maravillas que promete la lectura de los jeroglificos.
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Un hombre, cuya ciencia es casi proverbial, no ha dudado conceder á los españoles la preeminencia sobre todas las otras naciones por lo que respecta á proverbios. Saumaise ha dicho: Inter europeos Hispani in his cxcellunt, Itali vix.cedunt, Galli proximo sequuntur intervallo. Casi puede uno persuadirse que principalmente en la Península se formalizó esta filosofia vulgar de los proverbios, que tanto ha tomado de la antigüedad. Efectivamente, en la Edad media judios y moros, aunque enemigos por religion, buscaban con igual ardor los despojos de la sabiduria orien- tal para regalarlos al resto de Europa. ¡ Cosa curiosa! Los paremiógrafos españoles buscan hasta en los proverbios del siglo XV la explicacion de ciertos usos derivados de los griegos y de los fenicios. Lo cierto es que el refran español, esencialmente poético en si mismo, ha dado sus formas métricas á los más antiguos romances. Un sabio no duda afirmar, probandolo con numerosas citas, que del mismo origen se derivan todos los metros usados en la literatura española. Se encuentran redondillas, y bajo este titulo se comprenden los versos que no tienen más de ocho silabas. Las cuatro especies de redondillas son fáciles de conocer. Redondilla mayor, de ocho silabas; redondilla menor, de seis ; endecha, de siete; y quebrados, de cinco. Sin alejarme mucho de la opinion de Saumaise, no dudar poner inmediatamente despues de los proverbios españoles los provenzales; el sabio y respetable M. Raynouard, á quien conviene recurrir en todo lo que pertenece á las literaturas del Mediodía de Europa, me habia indicado esta opinion, y me he convencido de ella. He introducido, como se vera, algunos excelentes proverbios provenzales en los Viaies del Brarma. Los puse tambien en un diccionario provenzal frances, impreso en Marsella. La bibliografia de los proverbios españoles es tan poco conocida, que no puedo resistir al deseo de indicar dos o tres recopilaciones curiosas. La más antigua se publicó en Zaragoza, en 1539, y se intitula: Libro de refranes, compilado por el órden
del a, b, c, en el cual se contienen cuatro mil y quinientos refranes. En 1541, el famoso D. Iñigo Lopez de Mendoza hizo por orden de D. Juan II otra curiosa coleccion de ellos. En 1568 Juan de Mal Lara publicó en folio la Filosofia vulgar; y ésta es sin duda en la que bebió el admirable Cervantes. Todo el mundo conoce la coleccion de Hernan Nuñez Pinciano, publicada en 1616; pero lo que no se sabe tan generalmente es que se hizo nueva edicion, en Madrid, en 1804, en cuatro volúmenes en 8., y que contiene más de seis mil proverbios. Añadiré que en Nuremberg se acaba de publicar una bibliografia completa de paremiografos, en un volúmen en 8. Nuestras bibliotecas poseen numerosas colecciones manuscritas de proverbios franceses; citaré, entre otras, Les Proverbes ruraux, de la biblioteca del Arsenal, y el libro de Cristina de Pisan, que se encuentra en la Biblioteca Real (a).
(a) Nada prueba mejor lo poco conocida que es la bibliografia de los refranes españoles, como dice arriba el autor de este primer Apéndice, que los infinitos yerros en que cae él mismo al dar noticia de solas cuatro colecciones de paremiólogos de nuestra nacion. En efecto: ni la más antigua que poseemos se publicó en Zaragoza en 1559; ni en 1511 pudo mandar el rey D. Juan II, ni cumplir D. Iñigo López de Mendoza cosa alguna, supuesto que habia bastantes años que ambos estaban mascando tierra; ni Cervántes bebió toda su ciencia paremiológica en la Filosof.a vulgar de Juan de Nal Lara, dado que usa muchos refranes que no existen entre los recopilados por aquel docto sevillano; ni..... pero esto merece parrafo aparte.
En cierta ocasiou iba de viaje un andaluz, y, como se hubiese extraviado, preguntó á otro viajero que le deparó la divina Providencia para sacarle de fatigas: «Diga V., compadre, ¿es éste el camino de Jerez? A lo que respondió pronta y desenfadadamente el interrogado: Ni V. es mi compadre, ni éste es el camino de Jerez.»
¡El voici, cependant, comme on écrit l'histoire !
(Nola del Recopilador.)
- ↑ Ant. Dumont, pseudónimo del abad Arnoux, compuso una coleccion paremiográfica, que lleva por título Traité de la prudence.
- ↑ Este verso de Sannazaro, que no es otra cosa que la version de Antipater, se tradujo asi: «Homero es inmortal: el cielo es su patria.»