Diferencia entre revisiones de «Los sobrinos del Capitán Grant»

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que vivo aquí con mi familia. Mucho cuidado
con lo que se habla.
 
 
Frank
 
Aquí están ya.
 
 
''Escena II''
 
 
(Dichos, SIR CLYRON, MOCHILA, ESCOLÁSTICO,
el DOCTOR MIRABEL y el CAPITÁN JOHN, TOM,
SOLEDAD y MISS KETTY.)
 
 
Mochila
 
¿Se puede entrar?
 
 
Jaime
 
¡Adelante!
(Son españoles.)
Adelante, compatriotas.
 
 
Doctor Mirabel
 
¡Cómo! ¡Es usted español!
 
 
Jaime
 
Catalán.
 
 
Doctor Mirabel
 
¡Un catalán en la Australia!
 
 
Jaime
 
Hay muchos. El oro atrae a las gentes de todos
los países. Muchacho, trae cerveza.
 
 
Mochila
 
Muchas gracias.
 
 
Jaime
 
¿Y ustedes vienen también en busca de fortuna?
 
 
Sir Clyron
 
Nosotros tenerla ya hecha.
 
 
Soledad
 
Sí, nosotros la tenemos ya hecha.
 
 
(Traen una mesa con jarros de cerveza y ponen dos
bancos en los cuales se sientan todos. El DOCTOR
MIRABEL en un extremo.)
 
 
Jaime
 
¿Y vienen directamente desde España?
 
 
Escolástico
 
No; venimos de la América del Sur. Allí nos
han ocurrido aventuras horribles. Hemos
estado a punto de perecer cincuenta veces,
y la última, en medio de una inundación espantosa,
nos salvamos de milagro por haber
arrastrado la corriente el árbol a que nos acogimos,
yendo a salir al mar en el punto donde
nos esperaba el buque.
 
 
Jaime
 
Milagroso parece en efecto.
 
 
Mochila
 
Nos embarcamos en él, y después de tres meses
de navegación, hemos arribado felizmente
a la Australia. ¿Usted cuánto tiempo hace que
habita este molino?
 
 
Jaime
 
Dos años.
 
 
Doctor Mirabel
 
En ese caso, tal vez puede darnos alguna noticia
que nos interesa. Hará ese tiempo que
debió perderse en esta costa un bergantín español.
 
 
Jaime
 
¡Español!
 
 
Mochila
 
¡Sí, El Veloz!
 
 
Jaime
 
¡El Veloz!
(Levantándose agitado.)
 
 
Mochila
 
¿Tiene usted acaso noticia de sus náufragos?
 
 
Jaime
 
Ustedes buscan...
 
 
Doctor Mirabel
 
al Capitán Grant.
 
 
Jaime
 
¿Y sólo para eso han hecho tan largo viaje?
 
 
Sir Clyron
 
Solamente por eso. Mí ser dueño de un yacht,
y venir en él para buscarle.
 
 
Jaime
 
(¡Oh, qué idea!)
 
 
Mochila
 
¿Pero usted tiene noticia del naufragio o no?
 
 
Jaime
 
Yo sé dónde está, si vive, el Capitán Grant.
 
 
Todos
 
¡Cómo! ¿Eh?
 
(Se levantan todos del banco menos el DOCTOR
MIRABEL que cae al suelo al levantarse los otros.)
 
 
Doctor Mirabel
 
¡Es posible!
 
 
Soledad
 
(A ESCOLÁSTICO.)
¡Ya pareció nuestro tío!
 
 
Mochila
 
Hombre, explíquese usted.
 
 
Jaime
 
¡Soy el contramaestre de El Veloz!
 
 
Todos
 
¡El contramaestre!
 
 
Jaime
 
Naufragamos en esta costa; el Capitán fue
hecho prisionero por los indígenas, y yo tuve
la fortuna de salvarme. Me he dedicado a la
agricultura, y tengo este molino.
 
 
Doctor Mirabel
 
¡Qué felicísima casualidad!
 
 
Escolástico
 
Providencial parece.
 
 
Soledad
 
(A MISS KETTY.)
Pero, señora, ¿no se asombra usted?
 
 
Miss Ketty
 
Yo no me asombro de nada.
 
 
Jaime
 
¿Y cómo ha llegado a noticia de ustedes el
naufragio de El Veloz?
 
 
Doctor Mirabel
 
Por un documento del Capitán arrojado al
mar; en el cual pide socorro.
 
 
Jaime
 
Pues si vive, repito, seguramente, se halla en
el centro de la Australia. Los indígenas, con la
esperanza de un buen rescate, no matan a sus
prisioneros.
 
 
Mochila
 
(Sospecho que este hombre nos está engañando.)
 
 
Doctor Mirabel
 
Es decir, que para encontrarle ¿sería preciso
internarnos mucho?
 
 
Jaime
Acaso atravesar todo el país. Yo, por carecer
de medios no he intentado buscar al Capitán,
pero con dinero se logra todo.
 
 
Sir Clyron
 
¡Oh! Por dinero no abandonar nada. En esta
caja llevo brillantes por valor de algunos millones.
 
 
Jaime
 
(Bueno es saberlo.)
 
 
Doctor Mirabel
 
En ese caso, lo mejor es cruzar la Australia
como atravesamos la América del Sur, lo cual
no nos será tan penoso. Este país está lleno de
poblaciones inglesas y cruzado por ferrocarriles
importantísimos.
 
 
Jaime
 
Es verdad.
 
 
Doctor Mirabel
 
El viaje puede hacerse cómodamente, y estas señoras no sufrirán tanto como en el otro, si
quieren acompañarnos.
 
 
Soledad
 
¡Pues ya lo creo!
 
 
Miss Ketty
 
Siempre.
 
 
Mochila
 
¿Y El Escocia?
 
 
Doctor Mirabel
 
Nos esperará en el océano Pacífico, como antes
nos esperó en el Atlántico.
 
 
Sir Clyron
 
Entonces podemos emprender desde aquí la
marcha por tierra.
 
 
Jaime
 
Es lo mejor.
 
 
Sir Clyron
 
Para eso necesitar bastante dinero, y ya que el
buque ha de ir a Melbourne a reparar sus averías,
vaya cualquiera de nosotros con él, venda
un brillante, y por el ferrocarril puede ir a un
punto determinado a unirse con nosotros.
 
 
Jaime
 
A Santhurs, por ejemplo, es donde deben ustedes
dirigirse, y saliendo de Melbourne en
el tren de la tarde, puede encontrar a ustedes
en aquella estación mañana a las doce de la
noche.
 
 
Doctor Mirabel
 
No está mal pensado. De esa manera averiguamos
si en el trayecto que media de aquí a
ese punto se tiene alguna noticia de los náufragos.
 
 
Jaime
 
Fácil será.
 
 
Sir Clyron
 
¿Y quién va a Melbourne?
 
 
Mochila
 
¡Yo!
 
 
Jaime
 
(Uno menos.)
 
 
Doctor Mirabel
 
Nosotros emprendemos la marcha esta misma
tarde.
 
 
Mochila
 
Pero dejando a bordo esa caja.
 
 
Sir Clyron
 
¿Por qué?
 
 
Mochila
 
En este país abundan los ladrones.
 
 
Jaime
 
Ahora no.
 
 
Mochila
 
Sin embargo, no conviene llevar con nosotros
un peligro como ese.
 
 
Sir Clyron
 
Tiene razón. Capitán, tomadla. El señor Mochila
cogerá de ella lo que calcule necesario.
 
 
Mochila
 
Así lo haré.
 
 
Doctor Mirabel
 
Ahora sólo nos falta para el viaje un guía inteligente
que conozca bien el país.
 
 
Jaime
 
Tratándose del Capitán Grant, sería yo un ingrato
si no ayudase a los que vienen a buscarle.
Yo seré vuestro guía.
 
 
Sir Clyron
 
(Dándole la mano.)
Ese rasgo le honra.
 
 
Mochila
 
(Cada vez me gusta menos este hombre.)
 
 
Doctor Mirabel
 
Vamos a dejar a estos señores a bordo y volvamos
luego para ponernos en camino.
 
 
Jaime
 
Tengo buenos caballos para todos. Mientras
vuelven, los dispondré.
 
 
Sir Clyron
 
Hasta después.
 
 
Jaime
 
Hasta luego.
(Vanse. Así que han salido, JAIME lleva a FRANK
hasta la salida, y señalando hacia fuera dice:)
¿Ves aquel barco?
 
 
Frank
 
Sí.
 
 
Jaime
 
¡Será mío!
 
'''Música (N.º 20)'''
'''Mutación'''
 
 
Mutación
 
 
''Cuadro Décimo''
''«El tren de las doce»''
 
 
Paisaje montañoso. Al fondo el puente del ferrocarril.
A la derecha la estación. Es de noche.
 
 
'''Música(N.º 21)'''
'''El Tren de las Doce'''
'''y Coro interno'''
 
 
''Escena IV''
 
 
(Sale un MOZO, toca la campana y llama a los viajeros,
viajeros que salen de la estación al toque de
campana. Entre ellos SIR CLYRON, MISS KETTY,
SOLEDAD, ESCOLÁSTICO, el DOCTOR MIRABEL
y JAIME. Música en la orquesta todo el cuadro.)
 
 
Mozo
 
Viajeros de la línea de Santhurs...
(Se oye un silbido de la locomotora.)
 
 
Viajero
 
Ya llega el tren.
 
 
Jaime
 
Estoy tranquilo.
 
 
(Aparece el tren en el puente: al llegar a la mitad se
hunde. Grito general de espanto. Por la ventanilla
del único vagón que no se hunde, asoma MOCHILA
agitando un pañuelo.)
 
 
Mochila
 
¡Compañeros!...
 
 
Doctor Mirabel
 
¡Mochila!
 
 
Todos
 
Sí.
 
 
Soledad
 
¡Él es! ¡Se ha salvado!
 
 
Jaime
 
(¡Bah, importa poco!)
 
 
Mutación
 
 
''Cuadro Undécimo''
''«La sorpresa»''
 
 
Interior de una posada. Noche: un farolillo ilumina
la escena.
 
 
''Escena V''
 
 
(CORO dentro, JAIME y el POSADERO.)
 
 
Coro
 
En tanto que con gozo
 
repártese el botín,
 
bebamos y brindemos,
 
la vida es un festín.
 
Al choque de las copas
 
se alegra el corazón,
 
bebamos sin descanso
 
brandy, ginebra y ron.
 
(Mientras cantan el coro anterior, JAIME habla con
el POSADERO en voz baja. Éste entra después por
la derecha y sale luego acompañando a TOM.)
 
'''Hablado'''
 
 
Tom
 
¡Jaime!
 
 
Jaime
 
Llego en este momento. ¿Qué hay?
 
 
Tom
 
Se hizo el negocio redondo, sólo esperábamos
tu llegada para repartir el dinero. Voy a avisarles.
 
 
Jaime
 
Déjalos. Se nos presenta la ocasión de hacernos
ricos y hay que aprovecharla. Vengo
guiando a unos viajeros que llegarán dentro
de pocos momentos. Me he adelantado con
pretexto de prepararles hospedaje en esta posada.
Sacad todos los caballos inmediatamente
y tenedlos preparados para marchar, en sitio
donde no puedan verse desde aquí.
 
 
Tom
 
Está bien.
 
 
Jaime
 
¿Sabes cuánta gente hay en la posada?
 
 
Tom
 
El dueño, que es ése, y dos mozos.
 
 
Jaime
 
¿Nada más?
 
 
Tom
 
Creo que no.
 
 
Jaime
 
¡Posadero!
 
 
Posadero
 
¿Qué me mandan?
 
 
Jaime
 
Están al llegar los viajeros para quienes te he
pedido habitaciones.
 
 
Posadero
 
Ya las tienen dispuestas.
 
 
Jaime
 
Te pedirán caballos, cuesten lo que cuesten.
 
 
Posadero
 
Y yo se los venderé. Tengo cuatro.
 
 
Jaime
 
No se los venderás.
 
 
Posadero
 
¿Cómo?
 
 
Jaime
 
Aunque te los paguen a peso de oro. Quedan
comprados por mí desde ahora.
 
 
Posadero
 
Lo mismo me da.
 
 
Jaime
 
Cuando te pregunten si podrán encontrar otros
por estas inmediaciones, les dirás que no.
 
 
Posadero
 
Bueno.
 
 
Jaime
 
(A TOM.)
Llevaos los caballos a la orilla del arroyo que
hay a la izquierda de esta casa. Sacadlos por la
puerta del corral. Y di a esos que no armen
ruido y que estén dispuestos por si los necesito.
 
 
Tom
 
¿Quieres más?
 
 
Jaime
 
Nada más.
(Vase.)
 
 
Posadero
 
(¿Qué gente será ésta?)
 
 
Jaime
 
Tú harás cuanto yo te mande. Tengo ahí treinta
hombres míos; si por ti sospechan algo los
viajeros que van a llegar, te levanto la tapa de
los sesos y prendo fuego a la posada.
 
 
Posadero
 
Yo...
 
 
Jaime
 
Lo dicho.
 
 
Posadero
 
(¡Valiente huésped
se me ha metido en casa!)
 
 
Jaime
 
¿Eh?
 
 
Posadero
 
Nada, que estoy conforme.
 
 
Jaime
 
¿Cuántos criados tienes?
 
 
Posadero
 
Dos.
 
 
Jaime
 
¡Hazles saber lo que te he dicho.
(Suenan dos aldabonazos. JAIME mira por la ventana
del foro.)
Abre la puerta, que son mis viajeros. Pronto.
(Vase el POSADERO.)
 
 
''Escena VI''
 
 
(JAIME, luego SIR CLYRON, MISS KETTY, SOLEDAD,
ESCOLÁSTICO y el DOCTOR MIRABEL.)
 
 
Jaime
 
Adelante, señores, ya tienen preparados los
cuartos y pueden descansar, que bien lo necesitan.
 
 
Doctor Mirabel
 
¡Ya lo creo!
 
 
Sir Clyron
 
¡Mí no poder más!
 
 
Soledad
 
Estoy hecha pedazos.
 
 
Escolástico
 
Y yo me muero por ellos, a pesar del cansancio.
 
 
Miss Ketty
 
Yo estoy perfectamente.
 
 
Soledad
 
Cuando no es Pascua.
(Esta mujer es de corcho.)
 
 
Doctor Mirabel
 
Y aquí, ¿hay caballos?
 
 
Jaime
 
Desgraciadamente ninguno,
¿verdad, posadero?
 
 
Posadero
 
Ninguno.
 
 
Sir Clyron
 
¿Pero no se encontrarán a
cualquier precio por aquí cerca?
 
 
Posadero
 
No señor.
(Dominado por la mirada de JAIME.)
 
 
Doctor Mirabel
 
¿Y qué vamos a hacer?
 
 
Soledad
 
Hoy por de pronto descansar; me parece lo
más oportuno.
 
 
Doctor Mirabel
 
Tiene razón, que duerman tranquilas esta noche
y mañana en cuanto amanezca, decidiremos
lo que ha de hacerse.
 
 
Jaime
 
(Al POSADERO.)
Es verdad, condúcelas a su habitación.
 
 
Posadero
 
Vengan conmigo.
 
 
Soledad
 
Buenas noches y descansar.
Adiós, primo.
 
 
Miss Ketty
 
Buenas noches.
 
 
(Vanse MISS KETTY, SOLEDAD y POSADERO.)
 
 
''Escena VI''
 
 
(JAIME, SIR CLYRON, ESCOLÁSTICO y el DOCTOR
MIRABEL.)
 
 
Jaime
 
Nosotros refrescaremos. Mozo, ¡un jarro de
brandy!
 
 
Sir Clyron
 
Un jarro no, dos.
 
 
Doctor Mirabel
 
Cuanto más lo pienso, más extraña me parece
la muerte de nuestros caballos.
(Beben sentados.)
 
 
Sir Clyron
 
Efectivamente no parece cosa natural.
 
 
Escolástico
 
Uno tras otro haber muerto
los seis, y todos de repente.
 
 
Jaime
 
Es muy común en este país.
 
 
Doctor Mirabel
 
Las aventuras que nos están pasando
son dignas de una novela.
 
 
Escolástico
 
Y a todo esto sin aparecer mi tío.
 
 
Sir Clyron
 
Eso es lo peor.
 
 
Escolástico
 
(A fuerza de repetirlo, he llegado a creer que
es mi tío de veras.)
 
 
Doctor Mirabel
 
Y usted que conoce bien el país,
¿qué cree que debemos hacer?
 
 
Jaime
 
No encuentro más que un medio
para salir de este apuro.
 
 
Doctor Mirabel
 
Sepamos cuál es.
 
 
Jaime
 
Ante todo es preciso que comprendan bien lo
angustioso de la situación.
 
 
Doctor Mirabel
 
De eso ya estamos convencidos.
 
 
Jaime
 
No podemos retroceder en busca del ferrocarril
más próximo, que está a doscientas
millas, porque el puente de tablas que hemos
atravesado, con la crecida del río no existirá
ya probablemente. El vado es impracticable.
Para llegar al punto de la costa donde el buque
nos espera hay que cruzar la provincia de
Victoria, un desierto donde se carece de todo.
Atravesarlo sin caballo es imposible.
 
 
Doctor Mirabel
 
Tiene razón.
 
 
Jaime
 
Detenernos aquí, si el río no vuelve a su cauce,
lo cual es difícil después de la lluvia de
estos días, nos pone en incomunicación completa,
que durará Dios sabe cuánto.
 
 
Doctor Mirabel
 
Bien, pero todo eso no es sino decirnos lo que
ya sabemos desgraciadamente. Se trata de encontrar
el remedio.
 
 
Jaime
 
No hay más que uno sencillísimo.
 
 
Escolástico
 
¿Cuál?
 
 
Jaime
 
Ir una persona hasta el punto donde espera El
Escocia, coger a bordo lo necesario para proporcionarnos
caballos en la costa y venir con
ellos y unos cuantos hombres de la tripulación,
que allí, anclado el buque, son inútiles y
que a nosotros nos servirán de mucho.
 
 
Doctor Mirabel
 
¡Es verdad!
 
 
Sir Clyron
 
Tiene razón.
 
 
Escolástico
 
¿Pero quién va a llegar a la
costa sin disponer de un caballo?
 
 
Jaime
 
Es cierto. (¡Torpe de mí!)
 
 
Escolástico
 
¿No debe llegar aquí el señor de Mochila a
reunirse con nosotros?
 
 
Sir Clyron
 
Esta misma noche.
 
 
Doctor Mirabel
 
Sabe Dios si podrá. Detenido para las averiguaciones
del hecho que ocasionó la catástrofe
del ferrocarril, puede no llegar en dos o
tres días.
 
 
Sir Clyron
 
De todas maneras aquí
tener que esperarle.
 
 
Escolástico
 
Y él traerá caballo.
 
 
Doctor Mirabel
 
Si no se le ha muerto también.
 
 
Jaime
 
Se me ocurre otra idea. Encontrar seis caballos
es imposible. Uno puede ser fácil. Hablaré
con el posadero, le ofreceré una gruesa suma
y tal vez nos lo proporcione.
 
 
Sir Clyron
 
Darle todo lo que pida.
 
 
Jaime
 
De esa manera no esperaremos a ese caballero
y puedo marchar esta misma noche con la
orden para que el capitán de El Escocia entregue
lo necesario.
 
 
Doctor Mirabel
 
¿Pero es usted quién va?
 
 
Jaime
 
No tengo empeño en ser yo, pero una persona
que no conozca el país es difícil que vaya y
vuelva en poco tiempo; mejor dicho: es fácil
que no vuelva.
 
 
Sir Clyron
 
El señor decir perfectamente.
 
 
Jaime
 
Escriba la orden mientras veo si me proporciono
un bagaje cualquiera. Haré que traigan
recado de escribir.
(Vase.)
 
 
''Escena VI''
 
 
(Dichos menos JAIME. Luego POSADERO y dos
MOZOS.)
 
 
Doctor Mirabel
 
Sin saber por qué este hombre me tiene muy
escamado.
 
 
Escolástico
 
Y a mí.
 
 
Sir Clyron
 
No haber razonamiento ninguno para desconfiar.
Él ser un hombre complaciente que
se presta a todo.
 
 
Doctor Mirabel
 
Sí, demasiado.
 
 
Posadero
 
(Que trae papel pasando rápidamente.)
Mucho ojo.
(Pone el papel sobre la mesa.)
 
 
Mozo 1.º
 
(Con tintero. Lo mismo.)
Mucho oído.
 
 
Mozo 2.º
 
(Con carpeta. Lo mismo.)
Mucho olfato.
 
 
Sir Clyron, Doctor Mirabel y Escolástico
 
¿Eh?
 
 
Los Tres
 
(POSADERO, MOZOS 1.º y 2.º desde la puerta con
misterio.)
¡Chis!
 
 
Doctor Mirabel
 
¿Qué quiere decir todo esto?
 
 
Escolástico
 
¿Oyen ustedes?
 
 
Sir Clyron
 
¿Qué?
 
 
Escolástico
 
El trote de un caballo que se acerca.
 
 
Doctor Mirabel
 
Es cierto.
 
 
Sir Clyron
 
Acaso será Mochila.
(Aldabonazo.)
 
 
Escolástico
 
Tal vez. No se ve bien.
 
 
Mochila
 
(Dentro.)
¡Abrid, voto a cien mil infiernos!
 
 
Doctor Mirabel
 
¡Él es!
 
 
(Vanse SIR CLYRON y ESCOLÁSTICO que entran
luego con MOCHILA.)
 
 
Escolástico
 
Por aquí, por aquí.
 
 
''Escena IX''
 
 
(Dichos, menos JAIME. Luego EL POSADERO y dos
MOZOS.)
 
 
Doctor Mirabel
 
¡Bien venido, señor Canana!
 
 
Mochila
 
¡Señor Demonio!, ¡bonito humor traigo yo
para que me pongan motes.
 
 
Doctor Mirabel
 
Usted dispense, amigo mío.
 
 
Mochila
 
¡Valiente viaje! he tenido que vadear un río;
por poco me ahogo ¡Achís!
(Estornuda.)
 
 
Doctor Mirabel
 
Ya me constipé.
(Se suena. Sale JAIME y se detiene escuchando.)
 
 
Escolástico
 
¿Y se ha averiguado si la catástrofe del tren
fue casual?
 
 
Mochila
 
¡Qué había de ser casual! Una partida de bandoleros
que ha robado el último vagón, debió
de ser la que quitó los travesaños del puente.
Ya han enviado numerosos destacamentos de
gendarmería en su persecución.
 
 
Jaime
 
Estaremos prevenidos.
(Deja las armas donde estaban antes.)
 
 
Mochila
 
Aquí traigo un periódico de Melbourne que,
según me han dicho, da detalles del caso. (Sacando
un periódico.)
 
 
Doctor Mirabel
 
¡Un periódico australiano! Lo leeré y lo conservaré:
La Gaceta de Australia y Nueva Zelanda.
 
 
Escolástico
 
¿Qué lleva usted ahí metido?
(Por el saco que deja MOCHILA.)
 
 
Doctor Mirabel
 
En efecto, ¿qué es eso?
 
 
Mochila
 
Esto es...
(Reparando en JAIME que se acerca.)
Esto es una cosa que he comprado en el camino
y que puede sernos muy útil.
 
 
Doctor Mirabel
 
¡A ver!
 
 
Mochila
 
(Bruscamente.)
No puede verse.
 
 
Doctor Mirabel
 
Basta, hombre, basta. Veamos lo que dice La
Gaceta de Australia.
(Se sienta junto a la mesa y lee. Cuando lo indica el
diálogo, en lugar del vaso de brandy toma el tintero
y bebe.)
 
 
Jaime
 
(A SIR CLYRON.)
No creo que deba perderse el tiempo. Ya que
tenemos el caballo de este señor, puedo partir
inmediatamente si usté me da esa orden
escrita.
 
 
Mochila
 
¿Qué orden es esa?
 
 
Escolástico
 
Usted no sabe lo que nos ha pasado. En el viaje
se nos han muerto todos los caballos; no
podemos movernos de aquí; y Jaime, aprovechándose
del de usted, va a ir hasta la costa
para, que de El Escocia nos envíen auxilio.
 
 
Mochila
 
¡Muertos los caballos!
 
 
Escolástico
 
Todos, de repente, como heridos por un rayo.
¿Verdad que es extraño eso?
 
 
Mochila
 
¡Y tan extraño! (Va a salir cierto lo que yo
sospechaba.) A ver, ¿tengo yo habitación preparada?
 
 
Jaime
 
Sí, señor, en el piso de arriba. ¡Posadero! (Sale
el Posadero .)
Conduce a este caballero a su cuarto.
 
 
Mochila
 
Bajaré luego.
 
 
Escolástico
 
Voy con usted, le diré lo que sospecho.
(Vanse MOCHILA, ESCOLÁSTICO y el POSADERO.)
 
 
Doctor Mirabel
 
¿Qué es esto? ¡Si estoy bebiendo tinta!
 
 
''Escena X''
 
 
(JAIME, SIR CLYRON y el DOCTOR MIRABEL.)
 
 
Jaime
 
Vamos, decida usted pronto si me da la orden.
El tiempo apremia y el caballo está dispuesto.
 
 
Sir Clyron
 
No haber otro remedio. Voy a escribirla.
 
 
Doctor Mirabel
 
Esto es horrible.
(Sigue leyendo.)
 
 
Sir Clyron
 
(Escribiendo.)
«Capitán John: el dador de ésta, nuestro guía,
a quien usted ya conoce, le explicará nuestra
angustiosa situación. Facilítale cuanto sea
necesario, así de hombres, como de dinero».
Creo que esto será bastante.
 
 
Jaime
 
Sí; no estará de más que añada algunas palabras,
diciéndole que soy persona de toda su
confianza.
 
 
Sir Clyron
 
Se lo diré así.
 
 
Doctor Mirabel
 
(Leyendo y levantándose poco a poco.)
«Se tiene la seguridad de que la partida de
malhechores que hizo derrumbarse el tren de
Melbourne está compuesta por desertores de
presidio y capitaneada desde hace poco por el
contramaestre de un bergantín español, que,
habiéndose insubordinado dos años hace, fue
abandonado por su capitán en la costa norte
de Australia». (Es él, no hay duda, nos ha engañado.)
(Vase hacia el sitio donde están las armas y coge
una carabina.)
 
 
Sir Clyron
 
(Cerrando la carta.)
¡Ya está, en marcha pronto!
(JAIME se apodera rápidamente de la orden.)
 
 
Doctor Mirabel
 
(Le apunta.)
¡Suelta ese papel o te mato.
 
 
Sir Clyron
 
(Levantándose.)
¡Eh!
 
 
Jaime
 
He tenido la precaución de descargarla.
 
 
Doctor Mirabel
 
¡Ah!
(Silbido. Entran en escena cuatro BANDIDOS.)
 
 
'''Música(N.º 21)'''
'''Mutación'''
 
 
Jaime
 
Somos dueños del buque.
(En este momento se oye fuera un toque de tambor y
corneta que se acerca.)
¡La gendarmería! ¡Huyamos! ¡A caballo todos!
(Salen escapados. Algunos saltan por la ventana.
Aparecen por la izquierda MOCHILA tocando la
corneta y SOLEDAD el tambor.)
 
 
Mochila
 
Mi compra ha hecho su efecto. Les hemos hecho
huir.
 
 
Doctor Mirabel
 
Sí; pero se han llevado la orden.
 
 
Mochila
 
¡La orden! ¡Nos hemos perdido! ¡Basta de
redoble!
 
 
Mutación
 
 
''Cuadro Duodécimo''
''«¡Al agua!»''
 
 
 
Una cabaña de PESCADORES de coral.
 
 
''Escena XI''
 
 
(PESCADOR y su Mujer, contando dinero sentados
en el suelo. Después MOCHILA y el DOCTOR
MIRABEL.)
 
 
Mujer
 
¡Doscientos francos!
 
 
Pescador
 
Con un par de negocios así hacemos nuestra
suerte, mujer.
 
 
Mujer
 
Y dejamos de pescar corales.
 
 
Pescador
 
Ya lo creo.
 
 
Mochila
 
Buenas noches.
 
 
Pescador
 
Buenas la tengan. ¿Qué se ofrece?
 
 
Mochila
 
¿Habéis visto en estos últimos días bordear
por esa costa un «yatch» con bandera inglesa?
 
 
Pescador
 
Sí, señor, junto al arrecife le vimos hasta ayer
por la mañana. ¿No se llamaba El Escocia?
 
 
Doctor Mirabel
 
Sí; ¿sabéis qué rumbo tomó?
 
 
Pescador
 
El peor de todos.
 
 
Mochila
 
¿Cómo?
 
 
Pescador
 
¡Se fue a pique!
 
 
Doctor Mirabel
 
¡Dios mío!
 
 
Mochila
 
¿Cómo ha sido eso?
 
 
Pescador
 
En la madrugada de ayer llegaron aquí veintitantos
hombres. Hicieron señales desde la
playa y el buque envió un bote en el cual se
fueron a bordo. No quedó en tierra más que
uno. Al poco tiempo sonaron algunos tiros,
después una explosión horrible, y el barco se
hundió por completo en el mar.
 
 
Mochila
 
¡Han volado el «yatch»! ¡Rayos y truenos!
 
 
Doctor Mirabel
 
Siga, buen hombre, siga.
 
 
Pescador
 
El que quedó en tierra se puso desesperado.
Le hicimos algunas preguntas y no nos contestó.
Hasta hace poco ha estado aquí con
nosotros sin hablar palabra. Hará cosa de una
hora me dio un bolsillo con dinero, me pidió
una escafandra y se la puso.
 
 
Doctor Mirabel
 
¡Ah!
 
 
Pescador
 
Le pregunté si quería que le acompañase,
comprendiendo que quería bajar al fondo del
mar. Ese es mi oficio, soy pescador de coral
y creí que podría serle útil; pero él se negó
bruscamente y salió de aquí sin que hayamos
vuelto a verle.
 
 
Mochila
 
¿Qué señas tiene ese hombre?
 
 
Pescador
 
Moreno; una gran cicatriz en la frente...
 
 
Doctor Mirabel
 
¡Él es! ¡Ha bajado en busca de la caja!
 
 
Mochila
 
Yo también bajaré.
 
 
Doctor Mirabel
 
¡Cómo!
 
 
Mochila
 
Necesito una escafandra, ahora mismo, vamos,
toma todo el dinero que me queda. Ponte
otra y acompáñame.
 
 
Pescador
 
No hay inconveniente.
 
 
Doctor Mirabel
 
Pero hombre, reflexione usted...
 
 
Mochila
 
¡Mil truenos! Basta de observaciones. Este
hombre es práctico, con él voy seguro. Y si no
vuelvo requiescant in pace, se lo avisa usted a
nuestros compañeros y se acabó la función.
 
 
Doctor Mirabel
 
(Abrazándole.)
¡Hombre valeroso!
 
 
Mochila
 
No hay más remedio; en esa caja está toda la
fortuna de Sir Clyron. Si puedo evitar que se
la lleve el bandido, lo evitaré.
 
 
Pescador
 
(Desde la salida derecha.)
Ya están las escafandras.
 
 
Mochila
 
Andando.
 
 
Doctor Mirabel
 
Se me ocurre una idea. Yo esperaré en la playa
y si el bandido sale del mar antes que ustedes
le vean, pum, le pego un tiro.
 
 
Mochila
 
No, que con los trajes de buzo no se ve la cara
y puede usted confundirme con él.
 
 
Doctor Mirabel
 
Es verdad. Renuncio a ese rasgo de valor.
(Vanse.)
 
 
Mutación
 
 
''Cuadro Decimotercero''
''«Un drama en el fondo del mar»''
 
 
'''Música (N.º 22)'''
'''Vals del Fondo del Mar'''
 
 
El mar agitado. Lejos se ven dos barcas. En una
MOCHILA y el PESCADOR con trajes de buzo,
atando a un costado una escala. Otra barca sola.
El mar empieza a subir, serenándose a medida que
se ve mayor profundidad. Espacio inmenso de agua
clara. En el centro pende la escala, por la cual baja
poco a poco JAIME, que lleva a la espalda un hacha
de combate. Algas marinas. A la vista del espectador
van pasando las distintas capas de agua, con alguna
vegetación marina, peces, corales, etc. El hombre
continúa bajando. El fondo del mar. Un lecho de
arena sobre la cual descansan los restos del yacht
El Escocia. Mástiles rotos, la máquina, pedazos
de la cubierta, etc. El cadáver del CAPITÁN JOHN
sobre un resto de la toldilla. Tiene entre los brazos
crispados la caja de SIR CLYRON, dos MARINEROS
muertos y uno de los BANDIDOS. Un pulpo
enorme reposa inmóvil en segundo término. JAIME
llega por fin a la arena, se orienta y se dirige hacia
donde se halla el CAPITÁN JOHN, apoderándose
de la caja. Apenas la ha cogido, aparecen por
la izquierda el PESCADOR y MOCHILA con las
escafandras, y, hacha en mano, se acercan a JAIME
cuando éste se dispone a trepar por la escala. Le
atacan a hachazos, él se defiende retrocediendo.
De pronto el pulpo avanza uno de sus tentáculos
y ciñe con él el cuerpo de JAIME. Retuércese éste
violentamente y suelta la caja que cae sobre la
arena. La coge MOCHILA y con el PESCADOR
empieza a subir por la escala. El pulpo arrastra a
JAIME haciéndole desaparecer a la vista del público.
 
 
Fin del Tercer Acto
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