Exploración del seno de Reloncaví/IV
El 4 de febrero, en la mañana, despaché una chalupa para Calbuco a fin de que trajese algunos útiles necesarios para la esploracion del lago Llanquihue i el de Todos los Santos, haciendo, mientras tanto, las dilijencias necesarias para obtener una carreta que nos transportase una chalupa al primero de los lagos.
El 5 continuamos nuestros preparativos i pequeños trabajos de gabinete, antes que se separasen las dos secciones espedicionarias, como asimismo se dieron las instrucciones al teniente Uribe, relativas a la prosecucion de la parte de Reloncaví de que estaba encargado.
El dia 6 en la tarde se consiguió la carreta que debia conducirnos la chalupa al Llanquihue. Se embarcó la embarcacion, i después de asegurarla convenientemente, se despachó custodiada por la tripulacion. En seguida se buscó un carromato, de los que en Puerto-Montt llaman coche, para conducir los intrumentos i equipajes.
Mi estimado amigo, el dotor Carlos E. Martin, se me ofreció para practicar observaciones meteorolójicas simultáneas, necesarias para alcanzar nuevas altitudes relativas al lago Llanquihue.
El 7 a las 8h A. M. tomamos el vehículo i nos dirijimos a Puerto-Varas, llevando con nosotros los instrumentos mas adecuados. Me acompañaban el guarda-marina don Juan Tomás Rogers i don Manuel Oyarzun.
A la 1h 30 P. M. llegamos al lago, después de un viaje molestísimo i hecho mui despacio para no maltratar nuestros instrumentos con los barquinazos de tan ásperos carros.
Nuestra chalupa, que habia llegado rota a Puerto-Varas, habia sido mandada componer en el astillero del vapor Enriqueta, atencion que agradecimos mucho al bondadoso caballero que tal habia hecho; de manera que, al llegar nosotros al mismo punto, ya podíamos disponer de la embarcacion para comenzar los estudios.
A las dos de la tarde comenzamos la mensura de Puerto-Varas, alcanzando a hacer, además, algunas líneas de sonda, dirijiéndonos en seguida al desagüe del Llanquihue.
El exceso de carga que teníamos nos obligó a armar uno de los botes de guta-percha para colocar en él algunos bultos, tomándolo en seguida a remolque. A las 8h de la noche llegamos al oríjen del rio Maullin, ya bien oscuro. En este momento una nube de aguarines o cachos de oro (chiasognatus grantii, Stephens.), uno de los insectos mas hermosos i grandes de Chile, cubria el lugar del desagüe de una manera que llamaba la atencion. Tales insectos vuelan verticalmente o formando un ángulo de 30° a lo mas con la vertical, haciendo un ruido sordo i marchando lentamente a estrellarse en los arboles u otros objetos que encuentran en su camino.
Los chiasognatus abundan en esta parte del lago de una manera prodijiosa i sirven de primer desayuno a las aves. Hemos visto abundantes fragmentos de ellos que caían como goteras de algunos árboles, comido el abdómen por los pájaros, pero con vida aun, i andando en seguida tranquilamente por un dia entero sin morir.
En la noche alojamos en la casa del colono inglés don Juan Christie, i en la mañana del 8 se comenzó la mensura del desagüe, terminando la parte del lago comprendida entre Puerto-Philippi i la punta Christie.
La posicion de Mr. Christie es un hermoso fundo bien trabajado, en el cual no se omite nada que pueda contribuir al progreso futuro de la agricultura; i no obstante de hacer poco mas de dos años solamente que el señor Christie ocupa la propiedad del desagüe, se encuentra casi del todo cerrada i el campo subdividido convenientemente. La parte limpia del terreno, cultivada con papas, trigo, avena, hortalizas i abundantes pastos exóticos, se producen mui bien i se cortan i guardan para la invernada.
El desagüe, o sea, el oríjen del rio Maullin, tiene en su centro una pequeña isleta rasa que divide al rio en dos partes. La del norte es somera e inadecuada para botes, al paso que la del sur, que lleva la mayor parte del caudal del rio, carga sus aguas sobre la isleta, al canto de la cual es necesario pasar para no encallar en el bajo con rocas i palos que se avanzan desde la costa sur hácia el canal. La velocidad de las aguas en este punto alcanza hasta 6 quilómetros por hora. La anchura del rio llega a 106 metros, con bastante profundidad, siendo su descarga en el verano de 250 metros cúbicos por segundo de tiempo.
El desagüe del lago comienza correntoso i estrecho; i ensanchándose en seguida, se hace pando, menos profundo i de riberas pajizas que encubren esteros de alguna estension. El que toma hácia el norte se prolonga largo trecho i casi se une al lago, dejando tan solo un istmo bajo i mui estrecho. Parece que en tiempos anteriores el desagüe hubiese tenido lugar por aquel punto.
A la milla de haber corrido el emisario del Llanquihue, se estrecha nuevamente para aparecer en seguida derramado entre inmensas palizadas i árboles vivos que lo imposibilitan para ser surcado por medio de embarcaciones menores. Solo con mucha dificultad pueden navegarlo pequeñas canoas. Las riberas se hacen pantanosas i se cubren de tepuales, lo que hace por ahora de todo punto imposible formar un plano circunstanciado de su lecho.
La parte del rio Maullin, comprendida entre el desagüe del lago que le da vida i el salto, apenas llega a 20 millas medidas sobre sus serpenteos i cuyo curso jeneral se dirije hácia el sur. El cauce en esta parte se encuentra invadido por vejetacion, a trechos despejado, en otros fuertemente obstruido por robustas plantas acuáticas i siempre profundo, pero intransitable.
El joven inglés don Roberto Christie lo esploró el año próximo pasado sirviéndose de pequeñas canoas, sufriendo durante sus operaciones repetidos naufrajios, pérdida de sus canoas i mil otras peripecias. De consiguiente, el croquis que formó de él no era otra cosa que una idea de las inflexiones principales i una comprobacion de la abundancia de sus aguas.
Segun el señor Christie, el ancho medio del rio es ordinariamente mayor de 200 metros. A sus lados le siguen angostos valles respaldados a su turno por lomajes que se elevan 50 a 60 metros sobre las aguas. Valles i lomas se encuentran cubiertos de vejetacion.
Desde el salto del Maullin hasta el mar, el rio es navegable por embarcaciones menores, como pueden probarlo las dos ascenciones que por él hizo el malogrado capitan de la marina don Francisco Hudson, acompañándolo el que suscribe, en octubre de 1856 i en noviembre de 1857. Solo grandes palizadas molestan su navegacion al estrechar el rio, o por producir con sus represas rápidas correntadas.
Suponiendo que la parte del rio, comprendida entre el primer salto, o sea la isla Ortúzar i el desagüe, se estienda a 90 quilómetros solamente, i teniendo en cuenta que la altitud de las aguas del Llanquihue solo alcanza a 43,5 metros, resulta como gradiente de aquella parte del Maullin algo menos de un medio por mil, valor insignificante i que desde luego hace presente la posibilidad de su canalizacion.
Talvez parecerá inoportuno el que tratemos prematuramente de la canalizacion del rio; pero nunca andan bien de prisa las ideas de progreso cuando llegan después de haberse sentido sus necesidades. La colonia de Llanquihue detenida en su desarrollo agrícola por su clima i la falta de brazos i de industrias, necesita de la via fluvial del Maullin para facilitar el trasporte de sus productos agrícolas a bajo precio. La carretera que une Puerto-Varas con Puerto-Montt i luego después los altos fletes de los vapores, reducen tanto el valor de las mercaderías que casi es imposible el cambio con las demás provincias del norte. No sucederia lo mismo si pudiesen disponer de medios mas económicos.
Si bien es cierto que la colonia no ha llegado a la altura necesaria para exijir la canalizacion del mencionado rio, cierto es tambien que en la época que atravesamos, en que domina el espíritu de asociacion, bien pudieran encontrarse empresarios que tomasen la obra de su cuenta, dándoles en pago una faja de terreno a ambos lados del rio. Los terrenos son excelentes i con mucho superiores a los ocupados por la colonia actual.
El 9 arrendamos un botecito para que nos ausiliase en la mensura i en la sonda del lago; pero no habiendo encontrado bogadores para dotarlo, tuvimos que seguir viaje a solo dos remos. El trabajo se comenzó desde el desagüe, llegando a Puerto-Varas a las 4h 30m P. M. Aquí tampoco pudimos conseguir jente, continuando, en consecuencia, hácia el este con la mensura. A las 8h alojamos al pié de unas barrancas i en un lugar adecuado para asegurar nuestras embarcaciones.
Es increíble el espíritu de esplotacion que se ha desarrollado entre los peones de aquellos puntos. El salario que ganan no pasa ordinariamente de 50 centavos diarios, que pocas veces se les paga todo en dinero; no obstante, aun cuando nos hallábamos apoyados por los patrones i ofrecíamos igual cantidad, nadie quiso servirnos. Nos creian sumamente necesitados i como sabian que no teníamos práctico, esperaban que, hostigados por la necesidad, sentásemos el mal precedente de pagarles lo que no era justo. Continuamos, pues, con solo dos bogadores en cada bote, con notable molestia i pérdida de tiempo.
El 10 al amanecer se continuó el trabajo hácia el oriente, llegando a Puerto-Perez Rosales a las 10 de la mañana. En seguida se formó el plano del puerto con todo esmero, como uno de los abrigos mas notables que ofrece el lago; pero, con motivo de un recio viento del oeste que comenzó a soplar desde mediodía, no fué posible estender la mensura hácia el esterior. En la tarde, mal cáriz i un poco de lluvia.
El 11 amaneció lloviendo i soplando algo el norte, lo que no nos permitia proseguir la mensura.
Para aprovechar en parte el tiempo i tambien la comodidad que nos ofrecia el señor Pimentel, nos ocupamos de poner en limpio la parte ya esplorada del lago, a fin de poder colocar en el plano los detalles que nos fuesen comunicados por los colonos i demás pobladores que encontrásemos en nuestro camino.
El 12 de febrero amaneció lloviznando; pero, como el aspecto del tiempo no era malo, dejamos Puerto Perez-Rosales i se continuó la mensura. La oscuridad de la atmósfera no nos permitió trabajar el trecho comprendido entre el puerto i el rio Camahueto.
Al llegar al rio nos internamos por él; pero mui luego tuvimos que abandonarlo, no tanto por su carencia de agua cuanto por lo cubierto de coposos arrayanes que cubrian su álveo, sin dejar pasar las embarcaciones.
El rio Camahueto viene del volcan Calbuco, formándolo sus vertientes del NO. Es navegable por cerca de tres millas, palmeando los botes de rama en rama i pasando bajo de ellas en muchos puntos, lo que hacia imposible la mensura.
Una vez fuera del rio i habiendo aclarado el tiempo, continuamos el trabajo orillando la playa del lago, hasta las 11h A. M. que abordamos la costa por frente a la propiedad del colono inglés Arthur, para dar descanso a la jente.
La costa trabajada en la mañana así como toda la comprendida entre Puerto-Varas i Puerto-Perez Rosales, es de ribazos fuertes i mas o menos elevados, con playas someras i sembradas de grueso guijo i algunas rocas.
Poco mas de 6 quilómetros al oriente de la embocadura del Camahueto, siguiendo las inflexiones de la playa, se vacia otro riachuelo de algun caudal, formando en su boca una excelente caleta abrigada contra todos los vientos i de grande importancia para las embarcaciones menores que frecuentan esa costa i que sean sorprendidas por vientos del 1.° o del 4.° cuadrante.
Mientras permanecíamos en la playa de Arthur, pudimos notar que la cumbre del cónico volcan de Osorno estaba cubierta por una tenue gasa vaporoza que afectaba la misma forma del volcan, pero desprendida de él i dejando traslucir la forma del cráter como al través de un velo. Es imposible describir el elegante efecto que producia, como aventurado el pretender dar una idea clara de tan bello fenómeno. Una corriente húmeda detenida sobre el volcan, condensaba sus vapores al contacto de los hielos eternos que lo coronaban.
A las 2h P. M. se continuó el trabajo hácia el oriente, marchando con celeridad en busca de un abrigo para pasar la noche i guarecer nuestros botes. El trabajo siguió sin interrupcion hasta las 6h 30m de la tarde, que llegamos a la boca de un pequeño rio que baja del volcan Calbuco, punto que, después de los antes citados, es el único que ofrece abrigo a botes en todo el tramo de costa recorrida.
El trabajo del dia fué de mas de 20 quilómetros, lo que se facilitó merced a hallarse la costa cubierta de piquetes blancos colocados por el injeniero de la colonia, para la mensura e hijuelacion de aquella rejion.
El rio en que alojamos baja del Calbuco por entre prolongados cordones de cerros, i lo calificamos rio del Salto por tener uno pequeño no mui lejos de su afluencia con el lago. Su caudal es pobre; pero una vez salvada su estrecha boca, se ensancha, se hace profundo i remanso, ofreciendo buen abrigo a pequeños botes.
La costa que forma la punta que hemos llamado Oriental, es mui acantilada i de formacion diorítica, con una profundidad que cae a plomo al lado de su ribazo. Las capas terrosas i aluviales que se notan al occidente, se inclinan de 30° a 35° bajo el horizonte, haciendo resaltar de la manera mas notable el solevantamiento a que debe su relieve la mencionada costa.
Las riberas del rio del Salto así como todos sus acarreos, son formados esclusivamente de escorias i lavas volcánicas; lo que nos indujo a sospechar que sus aguas debian correr por sobre alguna corriente de lavas del viejo Calbuco. Estas materias volcánicas eran negras, grices i de color ladrillo, i en fragmentos redondeados i tan grandes como la piedra de las calles de Santiago.
Desde la última estacion, en el rio del Salto, notando la regularidad del volcan Osorno, marcamos su cúspide i los estremos de su base, resultando que cada uno de sus costados formaba un ángulo de 38° con la proyeccion del centro de su cráter. Las nieves eternas lo coronan en el último cuarto de su altura absoluta, siguiendo hácia abajo una vejetacion pobre i que solo alcanza, probablemente, a no mas de 1000 metros de altitud. La rejion comprendida entre ésta i las nieves es pelada i comunmente estriada por corrientes de lavas, peladeros ocasionados por los aludes i esterilizados por lavas i escorias trituradas, penetran hasta la vejetacion. Por el S. i SE. se ven derrumbes o corrientes que descienden hasta perderse en las aguas del Llanquihue, formando así inmensos páramos donde no nace ni una sola rama de vejetacian, si esceptuamos algunos líquenes.
El 13 amaneció en calma i con niebla espesa, lo que no nos permitió continuar la mensura hasta las 6h 30m A. M. A esta hora seguimos hácia el oriente llegando al puerto del Volcan a las 10h A. M. En este punto, que es el mas oriental del Llanquihue, hai una rústica casita desolada que después supimos era el albergue de unos colonos que se ocupaban de atrapar animales vacunos a orillas del lago de Todos los Santos, con la autorizacion correspondiente.
La parte oriental del lago, que avanza mucho, propasando la línea de los volcanes Calbuco i Osorno, es pantanosa, baja i formada de arenas volcánicas bastante menudas. Al sur i en la parte que se aproxima al rio Petrohué es aun mas baja; pero hácia el desagüe de Todos los Santos, asciende suavemente por pendientes tendidas i formadas por lavas del Osorno, en las cuales ha labrado su cauce el rio Petrohué i se precipita formando saltos i fuentes rápidos hasta alcanzar las laderas del cerro Tellez, donde se torna en pando i navegable.
La ensenada oriental del Llanquihue es espaciosa. Su playa este es algo somera i mui especialmente la costa sur, sobre la cual los acarreos de los inumerables torrentes que envia el Calbuco han ocasionado un gran banco.
Desde el puerto del Volcan, el lago comienza a lamer las laderas del Osorno, circunstancia que hace de la falda de éste una costa mui accidentada, que se asemeja a los dientes de monstruosa sierra. Por otra parte, la naturaleza volcánica de la costa i las recias i afiladas lavas que descienden hasta el lago, producen un relieve inaccesible i avellonado por algunos líquenes blanquecinos que las cubren. Cuando recorríamos esta costa, a mediodía, en calma i coa un fuerte calor, parecia que de las ondas salian inmensas manadas de carneros que, trepando las lavas de la ribera, ascendían las pendientes hasta perderse en los arenales superiores. Las capas atmosféricas, recalentadas cerca de la costa i sobre las laderas, producian ese miraje particular, por medio del movimiento ondutario que les es característico.
La rejion de lavas que descienden hasta el lago principia en el puerto del Volcan i se prolonga hacia el ONO. por 16 quilómetros. Las playas que suceden a continuacion son negras i formadas de arenas de escorias. Por otra parte, los riachuelos i torrentes que con profusion envian las quebradas, arrastran hácia el lago gran cantidad de materias volcánicas que forman prolongadas playas i placetas que ganan rápidamente hacia el Llaquihue.
Los trabajos de este dia fueron verdaderamente rápidos. Se trabajaron doce horas consecutivas i sin el menor descanso; pues la rejion era tan agria i desabrigada que era necesario salvarla a todo trance para llegar, antes de la noche, a la primera posesion de los colonos. La suerte nos favoreció admirablemente, con una calma chicha, que nos permitió mensurar 38 quilómetros de costa, satisfactoriamente. Durante este dia hemos podido apreciar en todo su valor la utilidad de los anteojos micrométricos de M. Rochon; sin tan preciosos instrumentos, creo poco menos que imposible poder formar el plano de una costa como la del Volcan. El terreno es inaccesible por su naturaleza i el bosque que tapiza algunos de sus puntos, aparte de los fuertes ribazos i de sus mil inflexiones, lo hace odiosísimo.
A las 7 de la tarde abordamos la rada en que se encuentra la posesion mas oriental de la colonia, vecina al Osorno. Se estableció el vivac sobre un terreno formado por arenas volcánicas, sacando a tierra los botes, para ponerlos a salvo de la marejada del sur que batia la costa.
Durante nuestros trabajos, me vino a la memoria lo que algun autor ha dicho respecto a las pocas aguas que recibe el Llanquihue, comparadas con las de su emisario. El lago recibe muchos torrentes i numerosos riachuelos caudalosos, como podrá verse en el plano. El Calbuco le envia algunos i el Osorno no menor cantidad, sumando todos ellos un caudal de aguas tal que satisface libremente al Maullin i a las consiguientes evaporaciones del lago. Las vertientes meridionales del Osorno i las septentrionales del Calbuco alimentan al Llanquihue en el verano, i las abundantes lluvias del invierno ocasionan las creces del lago, haciéndolo levantar su nivel hasta 0m,80 sobre el de la estacion seca.
No bien nos habíamos instalado en nuestra carpa, entrada la noche, cuando llegó un colono bohemio a visitarnos, tratándonos como si fuéramos sus antiguos camaradas. La conversacion rodó luego sobre el lago de Todos los Santos i los Andes vecinos, rejion sobre la que gustábamos hablar por cuanto deseábamos esplorar el lago aludido i se nos habia dicho que desde nuestro alojamiento partia la mejor senda. El bohemio no tardó en presentársenos como el patron de los vaqueros ocupados en rodear animales en el Todo los Santos, llenándonos además con mil embustes respecto a la rejion andina que habíamos estudiado en el verano último.
Solo nos fué posible sacar en limpio que no tenia en el lago la lancha de que nos habian hablado, sino dos malas canoas; contrariedad que echaba por tierra el proposito de esplorar minuciosamente aquel lago. Nuestros botecitos de guta-percha eran tan pequeños que no se prestaban para aquel fin.
Al final de nuestras conversaciones con el bohemio, hubo de confesar que la rejion donde vaqueaba era la misma donde nosotros tomamos el toro de que hablé en mi memoria del año pasado, esto es, entre Todos los Santos i Ralun. Por consiguiente, son los animales huidos de los potreros de Reloncaví, como lo hacíamos ver en la memoria aludida. Hacerlos venir del departamento de Osorno, como algunos pretenden talvez maliciosamente, solo es un medio de ocultar la verdad; pues es de todo punto imposible que los tales animales vengan de aquel departamento, desde que no tienen lugar alguno pordonde llegar al punto donde ahora los cojen; i estoi convencido de que o son, como antes he dicho, de Reloncaví, o venidos por el boquete de Bariloche i descendientes de los animales introducidos por los primeros misioneros de Nuestra Señora de Nahuelhuapi, en el siglo XVII.
La rejion, finalmente, donde vaqueaban autorizados por un poder competente, era la de Cayutúe i en el lugar que llaman Potrero de Reloncaví, rejion de fácil acceso i única tambien donde se encuentran animales alzados, probablemente de los que han escapado a la marca de sus propietarios i por las causas que espusimos en nuestro trabajo del año último.
El 14 amaneció soplando norte i lloviendo. Con este motivo aceptamos la oferta del colono vecino, de trasladarnos a su casa, dejando a nuestros bogadores en posesion de la carpa para que se abrigasen.
Los terrenos circunvecinos al lago ofrecen graderías como las riberas del seno de Relonoaví, analojía bien singular i que llamó nuestra atencion desde la llegada al Llanquihue. Tres escalones son los mas notables, aunque no se prolongan de una manera regular sobre la costa norte del lago.
Después de mediodía, durante un recalmon del tiempo, se prosiguió el trabajo hasta terminar la rada que, por no tener nombre, la apellidamos Cox, en memoria de los trabajos de don Guillermo E. Cox en aquellas rejiones.
La rada Cox es profunda i seria adecuada como surjidero si no estuviese abierta a los vientos del oeste i sur. En el rincón oriental le entra un arroyo, desagüe de una pequeña laguna i puerto al mismo tiempo para botes. Varando en cualquier otro punto de la playa, hai necesidad de echar en tierra los botes para ponerlos a salvo de la marejada del tercer cuadrante que azota pesadamente en toda la rada.
En la tarde cayó de nuevo la lluvia; pero como el cáriz del tiempo aparecia mejor, se tomaron las providencias necesarias a fin de continuar la mensura al dia siguiente.
En la noche nos visitó por segunda vez el bohemio de que hemos hablado, confirmándonos la idea que de él teníamos, pues quedó en descubierto respecto a sus supuestos viajes en la cordillera. Es bien sensible no encontrar hombres verídicos respecto a viajes. De ordinario tienen la propension a jeneralizar i narrar los viajes ajenos como propios, concluyendo al fin por convencerse a sí mismos sobre materias que jamás han visto.
El año pasado citábamos a un alemán que vivia en el llano del Yate i que nos habia ofrecido conducirnos a la Patagonia en dos dias de marcha a pié por el rio Puelo Chico. Este año se nos presentó nuevamente haciendo iguales ofrecimientos, no obstante de saber que habíamos pasado muchos dias esplorando el Puelo, Parece que fuera una enfermedad del referido aleman, monomanía que se ha trasmitido a otros, pretendiendo talvez esplotar a los viajeros. En cuanto a nosotros, esta vez así como en nuestras esploraciones anteriores, jamás hemos dado crédito a los charlatanes i demás supuestas autoridades prácticas; pues estamos convencidos de que con un buen ánimo todo puede hacerse sabiendo ausiliarse de personas modestas, pero emprendedoras i atrevidas.
El 15, después de una noche tormentosa de norte i lluvia, amaneció de sur produciendo un fuerte oleaje en la rada, que no nos permitia abandonar nuestro alojamiento: porque teniendo que abordar la costa para las estaciones, quedábamos espuestos a esperimentar sus golpes i talvez ver la destruccion de las embarcaciones lejos de todo recurso. Este motivo nos obligó a echar en tierra los botes i quedar a la espectativa del tiempo.
Creo del caso manifestar aquí los mayores inconvenientes que ofrece el agua dulce respecto de la salada. Ésta, por su mayor densidad, forma un oleaje suave i hasta cierto punto manejable; pero aquélla, como medio mas lijero, se altera fácilmente, su oleaje es corto i quebrado, haciendo, por consiguiente, sufrir a las embarcaciones: impide la marcha i abruma con su continuo romper. Esto me hace recordar lo que un colono nos habia dicho el dia antes refiriéndose al lago, aunque usando de un lenguaje duro i grosero, por la escuela en que habia aprendido el castellano: "Con tiempo bueno no es posible viajar por ella: valdria mas que no existiese: tiene mas inconvenientes que ventajas para nosotros."
Talvez tenia razón atendiendo a sus hábitos de vaquero. Por otra parte, el que algunos del norte del lago piensen así no es de estrañarlo, si se tiene en cuenta que la mayoría de ellos son por naturaleza estraños a la vida marítima i no entienden de embarcaciones ni de su manejo. Además, las ondas del lago se ajitan bruscamente con cualquier viento, lo que les impide viajar por ellas con malas embarcaciones.
Por nuestra parte, no obstante las mil contrariedades que tuvimos que esperimentar durante el curso de nuestros trabajos, encontramos en el Llanquihue la mas hermosa fuente de prosperidad para las comarcas circunvecinas. La presencia de un lago, así como la contemplacion de la inmensa cordillera que se retrata sobre las cristalinas aguas, dará a sus hijos algo de grandeza i de virilidad que debe desarrollar notablemente la civilizacion i la cultura. Cuando estos elementos derramen en los contornos del Llanquihue su benéfica influencia, cuando el aumento de brazos permita el desbosque de sus florestas i el desarrollo de la agricultura, cuando la industria se instale en tan bellas rejiones, entonces no oiremos maldecir al azulado lago sino bendecir al Creador que supo dar tan bellas formas a sus obras.
Cuando desde alguna elevacion contemplamos al Llanquihue, viendo campear cual blancos lunares los caseríos de los colonos, rodeados de doradas sementeras que se perdian en las espesas selvas, un sentimiento de satisfaccion se apoderaba de nosotros. Al recordar que solo hace diez i nueve años que aquellos campos yacian solitarios, en un profundo silencio en medio de sus floridos bosques, i que solo eran ajitados por la tempestad o el mujir de las olas del lago al quebrarse en la ribera, se esperimenta la mas viva emocion i halaga el porvenir de esas comarcas, hoi en via de progreso.
A las 9 de la mañana se prosiguió el trabajo no obstante lo ajitada que se encontraba la laguna, avanzando cerca de cinco quilómetros, regresando en seguida al alojamiento, por lo recio del sur i del oleaje. A las 2h P. M. calmó el viento, lo que nos permitió abandonar definitivamente la rada Cox; pero al llegar al puerto Martin, comenzó de nuevo obligándonos a vivaquear en él.
Un inconveniente algo grave para nosotros nos molestaba a cada paso. Las puntas, puertos i bahías no estaban baustizadas aun, no obstante de haber poblacion en sus vecindades. Los colonos no se han preocupado todavía en distinguir las diversas localidades por un nombre especial, así es que entre ellos solo se refieren a las chacras de sus compañeros, dando el apellido del dueño. Los puertos, bahías i puntas quedaban, pues, sin baustismo i comprometiendo la claridad de nuestros apuntes. Para evitar en parte tales inconvenientes habíamos preferido dar a las localidades, siguiendo el sistema de los colonos, el apellido del vecino mas próximo; pero para esto teníamos tambien que luchar con otro obstáculo mayor aun que el primero.
Cuando se oye pronunciar un apellido jermánico, se hace difícil escribirlo bien, ignorando el idioma. Entonces recurríamos a los muchachos que, como mas curiosos, solian bajar a la ribera por observar nuestras operaciones; mas con harta sorpresa nuestra, les oíamos confesar sencillamente que no sabian leer ni escribir, a pesar de contar algunos de ellos 14 i 16 años. Quedábamos, pues, entre sorpresas i dificultades; pero las primeras nos eran mas tristes, por cuanto la jeneracion que se levanta no dará los frutos que habia derecho de esperar. Esta juventud solo lleva el hábito del trabajo, sin la instruccion que la haga fructífera por medio de buenos ciudadanos.
El 16 de febrero continuamos la mensura siguiendo la tortuosa costa hasta las doce del dia, que abordamos un rincon al O. de la rada de los Maitenes para dar descanso a la jente i tomar alimentos [1].
El viento, que habia calmado del todo, nos permitió trabajar 14½ quilómetros. El calor se hacia insoportable i el sol, reflejándose en las tranquilas aguas del lago, ocasionaba una molesta reverberacion que, al paso que producia en nosotros una insoportable somnolencia, heria la vista de una manera terrible.
A la 1 se continuó el trabajo i a las 2h P. M. llegamos al pequeño puertecito de Octay, punto dedonde parte el camino que se construye i que debe unir la ciudad de Osorno con el lago. Este camino se construye por el sistema de la carretera que une a Puerto-Montt con Puerto-Varas, de cinco metros de ancho, i de palos arrumados unos al costado de los otros, cubriéndolo con una capa de cascajo de uno a dos decímetros de espesor. El camino se denomina de Cancura, por pasar por el lugar de este nombre.
El puerto Octay se llamó antes de Muñoz Gamero, en memoria del malogrado jefe de este nombre que esploró el lago por primera vez, i por haber muerto de una manera trájica en la colonia de Magallanes, en 1851. No sabemos con qué motivo se ha cambiado un nombre tan simpático por otro que nada significa. Por nuestra parte, conservaremos el nombre de Muñoz Gamero a la hermosa bahía que contiene el rincón llamado Octay.
Continuamos nuestro trabajo, aprovechando la bonanza del tiempo, i a las 4h P. M. hicimos estacion en punta Centinela, donde hallamos una gran cruz blanca que tenia escrita la fecha de "27 de enero de 1871," fecha bien triste i que nos hizo recordar el funesto naufrajio de un bote, causando ocho víctimas, por la torpeza del piloto de la embarcacion. La cruz, mas bien que simbolizar el recuerdo dedicado a las víctimas, es un signo espiatorio erijido al mal servicio i a las peores embarcaciones que existen en el lago.
A las 7h de la noche alojamos en una playa del fondo de la bahía de los Rincones, situada inmediatamente al sur de la bahía Muñoz Gramero. En la noche cayó la lluvia a torrentes, comprometiendo nuestros víveres i equipajes, pues el alojamiento era tan estrecho que no habia donde arbolar una carpa. Felizmente, i en fuerza de la necesidad, utilizamos unas pequeñas cuevas, que ofrecian los ribazos de la costa.
El 17 amaneció mejor, se levantó el vivac, i abandonando tan odioso alojamiento, se puso rumbo al desagüe, con el propósito de llegar a Puerto-Montt para el vapor, i surtirnos de algunos útiles que nos hacian falta.
A las 10h A. M., hallándonos en la bahía del Frutillar, salió tan recio el viento oeste que nos obligó a arribar sobre la punta de los Chanchos. A las 12h salimos nuevamente, logrando atravesar la bahía i arribar a punta Larga a las 2 de la tarde. Después de un corto descanso, se continuó el viaje llegando al desagüe a las 6h 30' P. M.
El 18 seguimos rumbo a Puerto-Varas; se mandaron hacer algunas reparaciones a la chalupa, dirijiéndome en seguida a Puerto-Montt. Tanto el 18 como el 19 se ocuparon en asuntos de la Comision.
El 20, acompañándonos el Dr. Martin, que deseaba ayudarnos en nuestros trabajos, volvimos a Puerto-Varas. El tiempo era malo i en la noche sopló viento norte. El 21 amaneció lloviendo i ventando recio del 4.° cuadrante, contrariándonos así en nuestras operaciones. No obstante, durante los momentos de tregua que nos dejaba la lluvia se midieron algunas altitudes barométricas. Despaché además la jente a cargo del señor Rogers para que, a la primera bonanza, trajese los víveres i útiles que teníamos en el desagüe. En la noche el viento rodó al oeste con abundante lluvia; no obstante, el señor Rogers dejó el desagüe a las 11 de la noche llevando al puerto Octay al 2.° piloto del vapor Valparaiso, que se trasladaba a Valdivia a causa del naufrajio del referido vapor. Al tomar tal medida se tuvo en cuenta el permitir a dicho oficial el que pudiese alcanzar el término de su viaje con mayor rapidez, en beneficio del comercio i i de los pasajeros náufragos.
El 22 amaneció de buen tiempo; pero no era posible emprender la prosecucion de la mensura por faltarnos un bote i toda la jente, segun lo antes espuesto. En consecuencia se midieron nuevas altitudes i el Dr. Martin tomo con la cámara lúcida dos hermosas vistas, desde Puerto-Varas. Una de ellas se da en el plano del lago i representa la costa NO. del puerto hasta punta Larga.
La noche fué un tanto lluviosa, amaneciendo el dia 23 con fuerte garúa que se mitigó pronto. La tardanza del bote nos obligó a permanecer ocupados en trabajos de gabinete.
El 24 de madrugada llegó el señor Rogers i a las 10h dejamos a Puerto-Varas. Las altitudes medidas anteriormente fueron: la punta NE. del puerto que se eleva a 21m 5; el escalon siguiente era tan boscoso que no se pulo medir, pero pasa de 43 m. El escalon tras la casa de Hess sube 19m 88; pero el que sigue mas al sur tampoco pudo medirse por ser mui boscoso i húmedo.
Al retirarnos de Puerto-Varas, desembarcamos en la parte occidental de él para medir algunas altitudes. El primer escalon, al lado de la casa del injeniero de la colonia, señor Decher, alcanza a 14m 34, el 2.° sube 19.88, i el 3.° 79.01, formando este último el alto de los Pellinez, i que, con mucha impropiedad se le considera como la altura mayor de las vecinas. En seguida se continuó hácia el desagüe. Tomamos en este punto nuestros víveres i utensilios, i seguimos para la bahía Frutillar.
El aspecto del tiempo desde las primeras horas de la mañana se presentaba amenazante. El horizonte parecía mui cercano i el calor sofocante. A las 7h de la tarde el aspecto era aun mucho mas pronunciado i predecia una próxima tempestad.
A las 8 de la noche comenzaron a sentirse fuertes truenos por el norte i un momento después repetidos i brillantes relámpagos acusaban el paso de una tempestad eléctrica. Mas tarde llovió algo.
El 25 mui temprano se comenzó el trabajo de la bahía del Frutillar, haciendo, hasta después de mediodía, 10 quilómetros de mensura. Cuando tratábamos de continuar con la costa sur i hallándonos ya algo separados del alojamiento, hubo que regresar aceleradamente por cuanto los truenos i los negros nubarrones del norte anunciaban una nueva tempestad, como en efecto se verificó média hora después, a las 4h P, M.
Es cosa bien singular que en esta latitud (41°) tengan lugar tales tronadas i tempestades eléctricas. Ayer, como hemos dicho, comenzó a las 7 de la noche i terminó a las 11h P. M. El 8 a mediodía hubo tambien otra tronada i negros nubarrones. Como se ve, no tienen estas tempestades horas fijas.
El aspecto del cielo en tales momentos es mui notable. Negros nubarrones de bordes desgajados se proyectan sobre un fondo ceniciento i un tanto gris, que deja a trechos lugares blanquecinos. Éstos al ser iluminadas por el sol producen un brillo plateado opaco que contrasta de una manera siniestra con las nubes densas i oscuras. Las nubes marchan en desórden a impulso del viento norte, siendo con frecuencia rasgadas por la brillante luz del relámpago. Si llueve, es tan solo a chubascos i con gruesos goterones, siendo la temperatura bastante elevada relativamente.
Durante los chubascos de hoi pudimos ver un espectáculo bien hermoso. Las aguas del Llanquihue rizadas por el viento aparecian manchadas de azul oscuro i con formas mui caprichosas, entrelazándose con manchas celestes. La causa de esta caprichosa coloracion era probablemente la diversa intensidad de la luz al herir la superficie de las aguas.
A las 6 de la tarde terminó la tormenta i ascendimos al tercer escalon de las colinas, en la chacra del colono Richter, que se eleva 65m,8 sobre las aguas del lago, o sean 109m sobre el nivel del mar. Desde este punto se nos ofreció a la vista un espléndido panorama capaz de hacer la fortuna de un pintor. Pasada la tempestad, el cielo habia quedado purísimo por el oriente. Las azuladas aguas del Llanquihue bañaban tranquilas las estendidas bases de los volcanes Osorno i Calbuco, cuyas plateadas nieves, lijeramente estriadas de sombras opacas, las hacian aparecer de relieve i como prendidas en el cielo. A lo lejos i entre ambos atalayas, el cordon de los Andes ostentaba al bicórneo Tronador, calvo testigo de las antiguas erupciones de la rejion volcánica. Al sur el volcan Yate; al norte del Osorno, el jibado Puntiagudo, facsímil del Boñechemo, que semeja de la manera mas perfecta la forma volcánica; i por fin, mas al norte descollaban el achatado Golgol i otras cumbres notables i mayores de 2,000 metros como alturas absolutas.
El sol poniente, iluminando con sus vivos colores las lejanas cumbres, daba al perfil de los Andes una perspectiva precisa i un cortoneo tal, que con facilidad pudo sacarse un panorama de cuanto habia a la vista, usando de una cámara lúcida. El señor Martin tuvo la bondad de obsequiarme una copia a pluma de tan espléndido panorama, que reproduzco en el plano del lago Llanquihue.
El terreno presenta en el Frutillar tres escalones bien característicos: el 1.° se eleva 3m53; el 2.° 34m 54; i el 3.° 65m 8. Hai todavía un cuarto escalón que se elevara como 10 metros mas i parece formar el nivel ordinario del llano.
El 26 dejamos el Frutillar sondando; pero una hora después el viento sur, ajitando mucho las aguas del lago, nos obligó a interrumpir la sonda, como igualmente el trabajo, siguiendo viaje a la ensenada del norte de punta de los Chanchos, para esperar la bonanza. La punta es de forma redondeada i de altos ribazos formados por capas sedimentarias i aluviales. La playa es rocosa e inabordable con aguas ajitadas.
En la ensenada donde nos guarecimos se ofrecian tres escalones: el 1.° alcanzaba a 5m 76; el 2.° a 28m 78; i el 3.° a 43 metros.
Después de mediodía calmo el viento i se continuó la mensura hasta la bahía de los Rincones, nombre que le asignamos a causa de contener gran número de ellos sin importancia alguna, alojándonos a las oraciones en la playa situada al pié de las barrancas, donde se encuentra la posicion del último colono.
Se midió la altura de las barrancas o sea el primer escalon del terreno, resultando ser de 19m 89: éste declina hácia el sur quedando en 15m 18, por lo que se ha marcado en el plano con su promedio, o sea, 17m 93. Los demás escalones se elevan a 39 i 65 metros próximamente de una manera irregular.
El 27, de mañana, continuamos la mensura de la bahía, i aun cuando el viento sur comenzó a soplar desde mui temprano, a las 10h. M. habíamos terminado la triangulacion, uniendo esta costa con los trabajos antes ejecutados sobre la del norte En seguida, por lo fresco del viento i recio de la marejada, arribamos al alojamiento que habíamos ocupado la noche anterior, para dar descanso a los bogadores.
La bahía Rincones tiene la forma mas estrafalaria imajinable, a la vez que desabrigada a los vientos del E. al sur. Sus riberas son tajadas a pique i casi pudiera decirse que eran inabordables. Espesos bosques tapizan el terreno sin ofrecer cultivos ni vivienda alguna que consuele en tan solitaria rejion. El terreno en esta parte pierde su carácter escalonado, que hace tan notable la costa occidental del lago, para convertirse en hondanadas bruscas i colinas rasgadas que le imprimen un cierto símil con las costas australes. Rincones sin cuento i profundos se presentan a cada paso, manifestando en sus cantiles una formacion uniforme i una estructura tal que acusa una brusca conmocion de tierra como causa del dislocamiento actual. Los diversos caletones i puertecitos no tienen por ahora importancia alguna i son pantanosos en sus rinconadas; no obstante, les prestamos toda atencion a pesar de la pequeñez de todos ellos.
A las 111h A. M., pareciendo que habia mitigado algo el viento i no quedándonos qué hacer en tal encierro, seguimos viaje hácia la punta de los Bajos, donde llegamos a las 12h 30m. No era posible ir mas al sur a causa del viento i fuerte oleaje del lago.
En la punta de los Bajos montamos el teodolito para tomar algunos azimutes, concluyendo por medir el diámetro del cráter del volcan Osorno, que resultó de 700 metros, i el ángulo subtendido de 1° 5' 30''. En seguida monté un excelente anteojo para dibujar detalladamente la cúpula del volcan.
La parte del cono anterior al cráter, rejion enteramente cubierta de nieves, se presenta rasgada por medio de grandes zanjones profundos i semi-círculares i estriada lonjitudinalmente por aberturas que corren caprichosamente, lo que hace ver las mil dificultades que deben ofrecer para salvarla. La abertura de las zanjas, en jeneral, acusa muchos segundos de arco de amplitud i con una profundidad inconmensurable, no menor que su anchura.
El cráter parece circular, i los bordes laterales de la parte de adentro no ofrecen nieves como en el esterior. Del centro se levanta una especie de media naranja que no presenta ni un solo punto opaco sobre los hielos. Es un tanto aplanada por su parte superior, i observada con un poderoso anteojo, se deja ver que el pié de aquélla toca con los cantos interiores del brocal. El cráter, visto desde mayor distancia, aparece como un canasto de una asa, aspecto que le imprimen las dos manchas negras que se dejan ver a cada lado de la média naranja, siendo ésta el asa.
Desde la una del dia el viento sur fué bastante fresco i embraveció el lago de urna manera estraordinaria, lo que nos permitió fijar las rompientes del cabezo NO. de los bajos vecinos a la punta de los Bajos. Durante el resto del dia solo pudo herborizarse.
El 28, habiendo continuado el viento sur, tomé caballos i nos ocupamos de la nivelacion del terreno comprendido entre punta de los Bajos i la bahia del Frutillar. Durante el trabajo pude notar la forma tan característica de levantarse el terreno desde el lago Llanquihue hacia el oeste. El resultado medio, segun los trabajos, fué:
- Para el 1.er escalon 3m 9
- Para el Id. 2.° escalon.id. 16.
- Para el Id. 3.° escalon.id. 34.
- Para el Id. 4.° escalon.id. 43. 3
- Para el Id. 5.° escalon.id. 57. 5
- Para el Id. 6.° escalon.id. 79.
El 4.° escalon es el mas uniforme i asciende a 43 metros. Es el mas estenso i se prolonga casi por toda la costa occidental del lago, afectándolo tan solo los mayores accidentes del terreno.
Después de mediodia dí uno de los botes al señor Juliet, que marchaba al volcan Osorno acompañado de los jóvenes ingleses Christie i Dowton, a fin de que los esperase en el puerto Cox o en el que elijiesen, hasta su regreso. A la misma hora i hallándonos en el Frutillar i a 36m4 sobre el lago, siendo un dia hermoso i de fuerte calor, a la vez que dia de cosecha en el fundo del colono Richter, puse al sol el termómetro de bola negra i obtuve los resultados siguientes:
| HORAS. | TERMÓMETRO DE BOLA NEGRA. | BARÓMETRO. | AZOGUE. | AIRE LIBRE. |
| 12h A. M. | 31,8 C. | 755.20 M. | 65°0 F. | 15°85 R. |
| 1h P. M. | 34,6 C.— | 754,55 M.— | 66,0 F.— | 17,85 R.— |
| 2 P. M.— | 34,6 C.— | 754,40 M.— | 69,0 F.— | 18,65 R.— |
| 3 P. M.— | 33,9 C.— | 754,10 M.— | 70,0 F.— | 18,95 R.— |
| 4 P. M.— | 34,7 C.— | 753,80 M.— | 70,5 F.— | 18,60 R.— |
| 5 P. M.— | 27,7 C.— | 754,00 M.— | 71,0 F.— | 17,70 R.— |
El camino que une la punta de los Bajos con el Frutillar corre a poca distancia de los ribazos del lago i ordinariamente por sobre el 4° escalon i a una altura média de 43m. Mide como 14 quilómetros de lonjitud i es adecuado para cabalgaduras i bestias de carga, siendo enjuto i accesible en todo tiempo. En la playa de los Maquis desciende bruscamente hácia la playa por medio de un barranco formado por depósitos aluviales i areniscas mui sueltas que hacen mui peligroso aquel paso, con una gradiente de 35 a 40 por ciento. Desde la playa vuelve a ascender bruscamente, para caer al lago al sur de la punta Maquis. En este punto sube de nuevo, cayendo, por fin, a la bahía del Frutillar, continuando por la playa de arena hasta terminarla.
El 29 se hicieron algunas escursiones para adquirir detalles, no pudiendo realizar otras operaciones por faltarnos una embarcacion.
Marzo 1.°— A mediodia pude conseguir dos hombres i un botecito, lo que permitió trabajar la costa sur del Frutillar hasta la punta Larga.
El 2 amaneció lloviendo i con fuerte viento norte, por lo cual solo pudo trabajarse en operaciones de gabinete. El 3 continuó como el anterior; pero, no obstante, abandonamos el Frutillar con direccion a Puerto-Varas a fin de trasladarnos a Puerto-Montt, pagar la jente de los botes i proveernos de recursos.
Al pasar por frente a punta Larga, el norte habia arreciado mucho i adquirido la fuerza de temporal, lo que hacia de aquella parte de la laguna un paso peligroso para los botes, por el mucho oleaje i la brusquedad de sus rompientes. Este motivo me obligó a arribar a Puerto-Philippi; pues pretender llegar a Puerto-Varas habria sido una verdadera imprudencia. Desde aquel punto continuamos viaje por tierra hasta Puerto-Montt, donde llegamos ya entrada la noche.
El temporal de norte continuó hasta el dia 7, con excesiva lluvia, i solo hasta el dia 9 se pudo regresar al lago para seguir nuestras operaciones. Lo mismo ocurrió al teniente Uribe, encargado de los trabajos de la Lagartija.
El 10 continuamos la sonda de Puerto-Varas i de igual manera el 11, que se terminó con lo que habia que hacer en aquel puerto.
En la mañana del 12 se comenzó la sonda entre el puerto anterior i el Perez Rosales, continuando en seguida con el interior del puerto i la mensura de su parte esterior que habia sido interrumpida al principio. En la tarde la lluvia nos molestó algo; pero permitió medir las alturas del terreno. El primer escalon alcanza a 7m 33 i el último a 37m 68.
El 13 amaneció lloviendo i ventando del norte; no obstante, se terminó la sonda del interior del Puerto-Perez Rosales; trabajar en el esterior era del todo imposible a causa del fuerte oleaje.
Un fenómeno importante i que dicen suele tener lugar en el lago, nos fué comunicado en Puerto-Perez Rosales. Otras personas lo han confirmado; pero de un modo vago que deja lugar a duda. Sin embargo, lo citaremos aquí con la reserva correspondiente.
En la ensenada baja situada al SO. de Puerto-Perez Rosales se ha solido ver una columna de niebla sobre las aguas, teniendo en su base grandes rompientes que ajitaban las ondas del lago. Otros marineros, que han viajado mucho por el lago, han notado igual fenómeno en el centro del Llanquihue, describiéndolo como esplosiones de humo i vapores que se elevan a grande altura, formando en las aguas fuerte oleaje.
El 14 amaneció de tiempo revuelto; pero dejamos a Perez Rosales dirijiéndonos a Puerto-Varas. Al abandonar el abrigo del puerto, una fuerte marejada del NE. nos molestó hasta llegar a nuestro destino.
El 15, lluvia i norte. El 16, temporal del 4.° cuadrante que hizo levantar el nivel de las aguas sesenta centímetros en Puerto-Varas.
El 17 mui temprano se estudiaron los puertos Philippi i Domeyko, interrumpiendo el trabajo a las 4h P. M.; corridos por fuertes chubascos de lluvia i granizos, aparte del encrespado oleaje del sur, arribamos al Frutillar.
El 18 mui temprano se continuó la mensura hasta la 1h 30m P. M. que se terminó i con ella la de todo el lago Llanquihue, volviendo a Puerto-Montt.
- Notas
- ↑ La playa de los Maitenes debe su nombre al elegante maitenus boaria que abunda en sus vecindades. Es tambien mui comun a orillas del rio Puelo i otras puntos andinos.