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Exploración del seno de Reloncaví/VI

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Esploracion del seno de Reloncaví: lago de Llanquihue i rio Puelo. Practicada por órden del supremo gobierno bajo la direccion de Don Francisco Vidal Gormaz (1872)
de Francisco Vidal Gormaz y Comisión exploradora del Llanquihue
Costa de Lenca i otros puntos
costa de Lenca i otros puntos.

El 19 el guardia-marina Rogers se ocupaba de terminar el estudio de la costa de Lenca, o sea, la ribera norte i nordeste del seno de Reloncaví, regresando al tercer dia, sin haber podido cumplir su comision por las frecuentes lluvias.

No pudiendo emprender escursiones lejanas por lo inconstante del tiempo, se trabajó en Puerto Montt, isla de Tenglo i en operaciones de gabinete.

Puerto-Montt es una rada desabrigada al sur que, cuando sopla con alguna intensidad, se hace inabordable para embarcaciones menores, siendo abrigada de los demás vientos, El sur, sin embargo, nunca hace peligrar a los buques surtos en el puerto.

La isla Tenglo abriga a la rada por el SO., i en el estremo norte del canalizo que forma con el continente, sobre la isla, existe el excelente varadero denominado el Dique. Este local del canalizo de Tenglo es el mejor surjidero para las embarcaciones, por su constante abrigo. El fondo varia entre 7 brazas, fango, que hai en su centro, i dos que existen cerca de tierra. La costa del continente es algo somera, fangosa i desplaya con las mareas grandes hasta 150 metros.

La punta norte de la isla despide un bajo hácia el SE. que se prolonga un tercio de milla afuera, donde se encuentra el veril de dos brazas, arena. Un poco al S. i SE. del bajo, el fondo es moderado, de 5, 10, 15 i 25 brazas; punto donde surjen los buques para deslastrar antes de entrar al Dique. Los desplayos de la punta del bajo se estiende hasta 300 metros, con las grandes mareas. La costa norte despide tambien un banco somero hasta 300 metros, circunstancia que es necesario tener en cuenta al acercar aquella costa i al entrar o salir del Dique.

La rada llamada Puerto-Montt ocupa el rincon NE. del seno de Reloncaví, local llamado antiguamente Astillero de Melipulli. Tiene cerca de dos quilómetros de abertura por uno de saco, ostentando sobre su ribera la pintoresca ciudad de Puerto-Montt.

La costa es, en jeneral, somera, desplayando con las grandes mareas de 150 a 250 metros. La playa norte se encuentra sembrada de rocas erráticas, la occidental la forma guijo menudo, teniendo rocas sueltas por frente a la punta norte de la isla Tenglo.

La rada es bastante profunda. En su centro cuenta de 20 a 25 brazas, fondo que disminuye lentamente hácia la costa, pero que aumento rápidamente hacia afuera de la ensenada.

Las mareas son regulares; pero con motivo de la influencia que ejercen los vientos del océano, se resienten de pequeñas irregularidades que afectan al establecimiento del puerto. Éste, sin embargo, por término medio, puede estimarse en las 12h 48m del dia. La elevacion de las aguas es mui varia, segun la edad de la luna, motivo por el cual los desplayes presentan notables diferencias en los momentos de mar bajo.

En las mareas de los equinoccios la diferencia de nivel entre las mareas suele alcanzar hasta 7 metros. Con las de los novilunios i plenilunios ordinarios, llega a 6m2 decímetros. Las mareas ordinarias no pasan de 5m5 decímetros, i en las menores solo sube 3m4 decímetros, que es la diferencia de nivel en las cuadraturas; valor, sin embargo, tres veces mayor que el alcanzado sobre la costa esterior del norte de nuestro litoral.

Segun los datos citados, las mareas del seno de Reloncaví, de los canales que forman las islas de Calbuco i de los esteros que penetran en la rejion continental, son algo diversas. Recapitularemos aquí los datos obtenidos en este año, el pasado i algunas observaciones aisladas que llevamos hechas respecto de la rejion que nos ocupa.

LOCALIDADES. estab.to del puerto. elevacion de las aguas.
Rada de Chacao XIIh 55m 3m0 a 5m3
Entrada al golfo de Ancud XIIh 55 4m0 a 6m5
Bahía de Challahué (Puerto-Abtao) XIIh 18 4m5 a 6m8
Isla Lagartija XIIh 06 4m0 a 6m5
Calbuco XIIh 15 4m0 a 7m2
Estero de Huito XIIh 22 4m5 a 7m2
Paso de Tautil XIIh 06 4m0 a 7m0
Punta Perhue XIIh 47 4m0 a 6m5
Puerto-Montt XIIh 48 3m4 a 7m0
Farellones de Caicura XIIh 45 3m5 a 6m0
Puerto de Sotomó XIIh 55 3m6 a 5m5
Bahía de Ralun XIIh 10 3m5 a 5m5

La isla Tengio, la mas septentrional del seno de Reloncaví, mide 5 quilómetros de largo i corre de NNE. a SSO., con un ancho médio de 800 metros i una superficie de 433 hectáreas. Se encuentra regularmente poblada i cultivada en proporci0n. La forman colinas de moderada altura, siendo el cabezo norte el mas alto, que alcanza a 79 metros sobre el mar.

El canalizo que forma con el continente es bastante estrecho, siendo de menos de 200 metros al SO. del Dique i de igual anchura en su medianía, subiendo a medio quilómetro por donde mas se ensancha. La primera estrechura del norte, o sea, la situada al sur del Dique, solo tiene 1¾ brazas, a baja mar, aumentando a 3 i 4 hasta la segunda estrechura. Estas circunstancias i la brusquedad de una vuelta que tiene entre aquéllas son las causas que mas se oponen ala navegacion de dicho canal.

Desde la segunda estrechura hácia el sur, la ribera de la isla presenta una costa pedregosa con puntillas de bajos que avanzan hácia el canal i algunas rocas entre aguas. Por lo demás, la profundidad del canal es suficiente i da libre acceso a embarcaciones medianas; mas no es recomendable.

Las riberas en muchos puntos se observan cubiertas de corrales de pescar construidos con piedras o estacadas de madera entretejidas con ramas de árboles, rústicos aparatos de que se sirven algunas jentes para cojer el pez. Mas, como hemos mencionado los corrales en muchas ocasiones, daremos aquí una idea del procedimiento empleado por los pescadores.

La pesca puede decirse que solo la ejercen en el invierno, i hasta cierto punto, tienen razon para ello, tratándose de efectuarla por medio del corral. Las noches en esa estacion son largas, mui oscuras i las aguas del mar se elevan mas que en el verano, por la presion que ejercen sobre ellas los vientos del cuarto cuadrante, prevalescentes en esa época. Por otra parte, en el invierno los madereros se encuentran en sus casas, por no poder trabajar en sus labranzas: lo poco que bajan las mareas no les permite mariscar en abundancia, i en fin, la escasez de alimentos para los perezosos o la falta de tino en consumir sus víveres en muchos de ellos, los reduce a la necesidad de ocuparse de pescar para la manutencion de la familia.

La pesca por medio dol corral ofrece algun interés: tiene sus preocupaciones, i la manera de ejercerla pone de manifiesto el grado de cultura de los isleños proletarios, como asimismo su inteiijencia cuando pueden sobreponerse al ocio habitual que los domina. El uso de la red se va jeneralizando mucho' pero los que emplean tal elemento son una escepcion i no nos ocuparemos de ellos. Trataremos tan solo del corral.

El corral no es otra cosa que una pirca[1] de piedras redondeadas i de acarreo, en que abundan las playas, colocadas unas sobre otras i sin ninguna argamasa. Las pircas son semicircures i encierran una basta estension del desplayo del mar. Su colocacion respecto al nivel de la pleamar es vária. Ordinariamente los hacen al nivel de média marea; pero hai muchos corrales construidos a baja mar, dependiendo su colocacion de la naturaleza de la marina, de su mayor o menor abundancia de plantas, etc. La altura de la pirca varia entre un metro i uno cincuenta centímetros.

Los corrales de hoi son los mismos de los antiguos indios: se renuevan de cuando en cuando para enmendar los destrozos del tiempo, operacion que solo tiene lagar en el invierno i cuando se trata de pescar en fuerza de las necesidades apremiantes de la escasez.

La pesca por medio del corral, prescindiendo de las escepciones, solo comienza con el novilunio de mayo i termina con el de setiembre, esto es, se pesca en cinco temporadas del año, siendo la duracion de cada una de 4 a 6 dias. La falta de luz en las marcas nocturnas permite al pescado que salve sin temor la barrera del corral, empujado por la creciente de las aguas, i distrayéndose en busca del alimento que les proporcionan las playas o los acarreos del arroyo que se vácia en el corral, no atiende al lazo que lo encierra i condena a quedar en seco con la vaciante del mar.

Por consiguiente, las mareas nocturnas son las mas adecuadas i las creces del invierno las mas aparentes al objeto. Los flujos de los meses de junio i julio son los mas interesantes para los pescadores, porque el pez, a mas de encontrarse gordo, lleva consigo el cuñen, o sea, sus huevos en sazon, de que hacen mucho aprecio. El mes de setiembre no es apropósito: comienza la incuvacion de los huevos, el pez se enflaquece i se retira a playas solitarias; tal, al menos, es la opinion de personas observadoras i que creemos fidedignas.

Enmendado el corral, esperan las mareas del novilunio, que deben verificarse poco mas o menos a la média noche, las cuales les ofrecen los primeros tributos. Pero en la renovacion del corral se observan ciertas ceremonias acompañadas de algunas preocupaciones, de las que se resienten todos los pescadores mas en los isleños raya en lo ridículo.

Terminada la operacion del corral se procede a castigarlo por medio de los mismos operarios que trabajaron en él. Cada individuo se provee de un manojo de ramas de laurel con el cual golpean la pirca hasta destrozar su haz, concluyendo por enterrar el resto de dichas ramas al canto interior del muro i hácia el centro del arco que forma el corral. Esta operacion, calificada por castigar, no les da cuenta del objeto que ella tiene, no obstante de que el castigo es cosa indispensable.

La causa de tal proceder es la de sembrar de fragmentos el interior del corral, como asimismo el embadurnar las piedras con el aromático zumo del laurel, verdadero anzuelo que echan al pez i que debieran calificar por "poner la carnada." Esta operacion, como dejamos dicho, la ejecutan sin darse cuenta i siguiendo tan solo una vieja práctica de los indíjenas.

La preocupacion en que creen firmemente es la de que ninguna mujer que se encuentre en estado interesante debe tomar parte en los trabajos de levantar el corral i ni tampoco el que pase por él ninguna vecina que se halle en igual caso. Si tal sucediese, el pescado no entraria en la prision, "andaria mui voyante o se volveria agua". Pero hai mas aun; ni el jefe de la familia cuya esposa se halle como se ha dicho, puede emplearse en la confeccion del corral, so pena de que éste no produzca fruto alguno i el trabajo sea perdido. Cuando esto ocurre, no hai pesca, compran el pez a los vecinos, i llevan tan lejos sus ridículas preocupaciones, que los hombres no son admitidos a la pesca aun cuando se ejerza por medio de la red. De consiguiente, pocos son los hábiles i muchos los que, encontrándose imposibilitados para cooperar en tales faenas, pasan su tiempo en el ocio.

Terminados los cortos quehaceres de levantar el corral, al comenzar las mareas de las sizijias, el dueño desciende a la marina cuando calcula que el corral está próximo a hacer mepul, esto es, el momento en que comienzan a aparecer sobre la superficie de las aguas las piedras superiores de los dos estremos de la pirca. Al bajar a la playa se va provisto de un mechiu (tizon encendido) i de algunos hachones de lino, junquillo o quilas secas.

Cuando ya el corral queda con poca agua, encienden sus hachones i se lanzan sobre él para cojer el pez, que queda preso en las pozas o charcos, donde concurren al notar que se les retira su elemento. Esta sencilla operacion dura un momento, regresándose los pescadores a sus casas después de hecha la presa, conduciendo cada uno su huech o huell, como llaman la sarta de pejerrejes, robalos i congrios, que confeccionan para mejor conducir el pez. Tal sucede en las mareas chúmes o sean aquellas que se verifican a la média noche, sin luna, i por consiguiente, felices al pescador.

Con esas mareas el operario se ve en el caso de trasnochar; pero después de pocos días, en atencion al atraso diario que esperimenta el flujo, el momento de hacer mepul se atrasa tambien, hasta tener lugar próximo al cuarto de la luna, esto es, de 4 a 5 de la tarde i a iguales horas de la mañana; mas cuando la luz del dia alumbra el mepul, el pez abandona los corrales i la pesca es imposible. Desde aquí comienzan las huechas o aguajes inadecuados por su pequeñez.

Tal es la manera de pescar en el archipiélago, lo que podrá esplicar al viajero el motivo del sin número de pircas de piedras o estacadas de madera que tanto abundan en las playas, situadas al nivel de média marea, comunmente. La pesca verificada por tal procedimiento es imperfecta, obteniendo el pescador mui corto lucro en cada temporada.

El número medio de peces que pueden cojerse en cada noche no pasa ordinariamente de 25 a 30, nimia cantidad que de ninguna manera corresponde a la abundancia de pescado que prodigan las prolíficas aguas de Chiloé. Usando de la red, pueden cojer en un solo lance cien i aun doscientos peces en corto tiempo, sin la molesta espera del mepul i sin los penosos trabajos i trasnochadas que les impone el sistema del corral.

En la actualidad el uso de la red va jeneralizándose mucho i hai personas que han hecho de la pesca la base de sus especulaciones. El robalo, seco i salado como el bacalao, tiene gran consumo i mucho aprecio: cuando se ejerza en mayor escala, abrirá un nuevo ramo de industria para los cambios con las provincias del norte; pero para esto es necesario que la seca se haga con intelijencia, no se escatime la sal i no se use del humo para su conservacion, porque lo hace insoportable al paladar de todos los no acostumbrados a él.

A principios de abril, habiendo mejorado el tiempo, se comisionó al teniente Uribe para que, acompañándose de los guardias-marinas Rogers i Eusquiza, con el práctico señor Tellez, terminase el reconocimiento de la costa de Lenca, rejion que aun quedaba por estudiar. El resultado es el siguiente, segun el parte del referido oficial.


"Domingo 17.—Dejé a Puerto-Montt a mediodía acompañado del señor Rogers, señor Eusquiza i práctico señor Tellez.

"Al ponerse el sol varábamos, buscando alojamiento, al sur de punta Metri; mas, notando la mucha braveza del mar del sur i la grande estension del desplayo, pedregoso por otra parte, se trató de hacer boyar nuevamente las embarcaciones. Una de las chalupas rompió sus fondos principiando la otra a hacer gran cantidad de agua; sin embargo, continuamos con ellas entre aguas, hácia el sur, varándolas por fin en un pequeño estero que corre al costado del islote de los Pájaros; pequeña islita& como de 300 metros de costa i que circundan todas las mareas, siendo además éste el único varadero para embarcaciones menores en toda esta grande ensenada.

"La primera dilijencia, después de descargar los botes i alimentar un buen fuego para secar nuestras ropas, fué buscar un carpintero que pusiese los botes en estado de servicio. Al dia siguiente, mientras se componian éstos, se levanto el plano de la ensenada de Lenca cuya abra se estiende desde el morro Chaica, situado al pié de los cerros que al norte forman la boca de Reloncaví, hasta él islote de los Pájaros. En las mareas de los equinoccios seca casi en toda su estension, dejando solo estrechos canales por donde vacian sus aguas los rios Lenca i Chaica.

"Hácia el NE. se divisa la pintoresca cordillera que va formando el estero de Reloncaví, por el oeste, cuyas cumbres, mas que el uniforme perfil de un cerro, parecen el filo de una gran sierra. Tanto a éstas como a las cumbres que se divisaban hácia el norte se calcularán sus situaciones respectivas.

"Cuenta Lenca con una capilla dedicada a San Luis Gonzaga. La escuela que funcionaba ahora dos años se ha suprimido, contando, sin embargo, a la fecha esta subdelegacion mas de sesenta niños en estado de recibir las luces de la instruccion.

"Desde el islote de los Pájaros hacia punta Metri, el desplayo continúa con una estension que varia entre 300 i 400 metros; sin embargo, a média milla de la costa el fondo oscila entre 15 i 22 brazas. Desde punta Metri la costa continúa por corto trecho formando varias pequeñas ensenadas, i poblada hasta 500 metros de ella de innumerables islotes.

"Sigue la costa un tanto alta i boscosa, robando al NO. ½ O., formando en punta Quiliaipe la grande ensenada que lleva su nombre i que seca en aguas vivas mas de la mitad de su estension. Se situaron al paso dos rocas que se desprenden de la costa a 500 i 1000 metros.

"Siendo avanzada la hora, alojamos en Quiliaipe i al dia siguiente val amanecer comisioné al señor Rogers para que, acompañado del señor Eusquiza, sondase i reconociese los bancos de Coihuin i sus vecindades, mientras el que suscribe llevaba el trabajo por la costa.

"A poco mas de dos millas de Quillaipe, la marea internándose por un estrecho canal, separa la isla llamada de Pichi-Quillaipe, de 500 metros de estension; su forma es mas o menos circular, siendo a mas, baja i arbolada. La costa, asimismo arbolada i elevándose insensiblemente, termina a 6 quilómetros en la punta Cheuquemó, que forma la entrada del rio Coihuin. Ya a 2600 metros de este último punto, los desplayos van en aumento, uniéndose a los bancos de Coihuin, que se estienden hácia afuera a mas de 3 quilómetros, dejando tan solo un estrecho canal por donde se vacia el rio.

"Este es navegable para embarcaciones menores; más solo con marea creciente i por 8 quilómetros. Los estensos bancos de arena formados por los acarreos de este rio se separan, como digo ántes, a mas de 3000 metros, i tan acantilados que, sondando por un lado de la embarcacion 2 brazas, por el otro el fondo aumentaba a 6 i poco despues a 15 brazas.

"Desde punta Cheuquemó hasta punta Coles la costa forma una grande ensenada, avanzando en parte por terrenos sumamente bajos i pantanosos i que las mareas inundan por gran trecho. Desde punta Coles la costa se inclina hácia el norte formando las ensenadas dé Pilluco i Pichi-Pilluco; la costa, barrancosa en este último punto, se eleva a 50 metros sobre el nivel del mar, declinando algo hácia Puerto-Montt."


El rio Coihuin, el mas caudaloso de los que tributan sus aguas en la costa del seno de Reloncaví, lleva este nombre desde mui antiguo, no obstante de que al instalarse la colonia, se le denominaba Chamisa, calificativo que ahora se aplica a un astillero de sus riberas situado a seis millas del mar. Su curso, algo tortuoso, es navegable por medio de la marea creciente hasta un poco mas arriba del astillero Chamisa, haciéndose en seguida mui torrentoso i sucio desde que torna al oriente.

Tiene su oríjen en el lago Chapo, al cual le sirve de emisario, contando una lonjitud aproximada que no baja de 25 quilómetros. Eecibe durante su curso algunos tributarios que le envia el volcan Culbuco o Quillaipe: no obstante, el caudal jeneral de sus aguas, es reducido.

El lago Chapo, no esplorado aun, es de consideracion, i las pocas personas que lo conocen le dan dimensiones exajeradas, estando todas contestes en que se encuentra situado al SE. del Calbuco. Corre E. O. magnético por 18 quilómetros, con un ancho medio de norte a sur, de seis o mas. Sus contornos son algo serpenteados i forman grandes bahías respaldadas por elevadas cordilleras. Desagua por el occidente i su emisario arrastra consigo abundantes acarreos, que en tiempos anteriores debieran ser las lavas del Calbuco; pues la formacion de los bancos del Coihuin ofrece cierta semejanza con los del rio Petrohué, cuyo oríjen son las lavas combinadas del Osorno i del Calbuco, bancos que una larga temporada de reposo les ha permitido cubrirse de légamos.

Los bancos del Coihuin, situados en su afluencia con el mar, no son tan estensas como se los ha juzgado ni tan bruscos en su veril esterior, como lo describen los antiguos planos. Sus dimensiones verdaderas son las siguientes:

El rio desemboca en una ensenada baja de 8 quilómetros de abertura, la misma que ha rellenado con sus acarreos. Cinco quilómetros al oriente de Puerto-Montt comienzan a destacarse de la costa, alcanzando por su centro a un arranque de 3¾ quilómetros, por donde mas. El contorno esterior, en los momentos de mar baja, es hondeado, con fondo de 4 a 5 brazas, hondura que aumenta rápidamente hacia el seno. La naturaleza de los bancos es fangosa por encima i solo descubren por completo en los momentos de baja mar de mareas vivas. Con mareas llenas se cubren del todo, pudiendo surcar sobre ellos embarcaciones menores i balandras. En este caso el rio presenta tres bocas accesibles, que son: el estero de Tralhuempúe, al oeste; el de los Muermos, al centro; i la boca del Coihuin, al oriente. Para entrar al rio es necesaria marea creciente, siendo mui conveniente servirse de un práctico local.

La costa comprendida entre Puerto-Montt i el estero de Reloncaví, no presenta ningun surjidero adecuado para buques. Aparte de ofrecer grandes desplayos i rocas o cayos que salen hasta mui afuera, está del todo desabrigada contra los vientos del NO. al sur. En la actualidad no ofrece importancia alguna. Para atender a la esplotacion de las maderas, basta con las embarcaciones del tráfico manejadas por tripulantes prácticos.

El seno de Reloncaví, prescindiendo de los bancos de Coihuin, del de Pucari, situado una milla al SE. de la isla Huar, i del San José, que dista tres quilómetros al NNO. de Quiullin, no ofrece otros obstáculos a la navegacion.

La profundidad del seno es bien crecida. Entre Huar i Caicura, la hondura varia de 140 a 160 brazas. Solo al NE. de Huar i a dos i média millas de distancia se encontraron 79 brazas de fondo, fango. Es mui posible que se encuentren otros trechos someros, pero ninguno de ellos capaz de comprometer la seguridad de las embarcaciones. En tiempos anteriores se ha asegurado la existencia de unas piedras situadas al NE. de Huar, como a tres millas de distancia, que asomaban sobre el agua con las mayores mareas; mas, al presente nada se sabe de ellas. La Comision solo ha podido echar una escandallada, encontrando 79 brazas, próximo a aquel punto.

Al amanecer del 20 de abril, embarcada la Comision en el vapor inglés Callao, dejó a Puerto-Montt para regresar al departamento.

A las 2h P. M. de este dia el vapor surjió en la bahia de Ancud, al O. del muelle i sobre la línea de enfilacion de la punta baja de San Antonio con la costa SE. de la isla Cochinos, local en que se encuentran 3½ brazas i que constituye el mejor punto para que fondeen las vapores en tiempos normales.

Algunos minutos antes de las 4 de la tarde del espresado dia, se dejó ver en la boca del puerto de Ancud un torbellino de vapores mui oscuros, que a veces parecian negros. Semejaba la columna de humo de un vapor desalojado en calma. El torbellino observado atentamente, hacia evidente su movimiento rotatorio de derecha a izquierda, o sea, al revés del que siguen los punteros de un reloj. El agua del mar parecia cabrillar en torno del pié del fenómeno; pero no de una manara bien marcada.

La tromba se acercaba rápidamente hácia el Callao, i cuando distaba como una milla, pudo notarse que era hueca i que solo sus bordes oscurecidos por densos vapores ascendentes, semejante a un gran torbellino de polvo, jiraban aceleradamente en torno de su centro, marchando de noroeste a sudeste sin regularidad.

Apareció al centro de la entrada del puerto de Ancud, i marchando de una manera tortuosa hácia la isla Cochinos. El fenómeno duró poco mas de cinco minutos, atenuándose al paso que ensanchaba su base, desapareciendo del todo al costado de la citada isla i dejando tan solo un círculo blanquecino en el último punto que ocupó su pié.

Cuando se encontraba en su mayor vigor, parecia que exhalaba penachos de humo que, al salir del borde superior, desaparecian casi instantáneamente. La altura del torbellino talvez no pasaria de veinte metros con un diámetro de diez. Muchos de los tripulantes de los botes que rodeaban al Callao creyeron era el vaporcito de Quillahua, álias el Traga-Olas, que volvia incendiándose.

El tiempo habia sido bonancible del NO. i en el momento del fenómeno continuaba lo mismo. Algunas gotas de agua se desprendian de una gran nube, mui densa, que colgaba en forma de casquete esférico i bajo la cual jiraba el torbellino. El resto dal cielo lo cubrian densos cúmulos i opacos celajes.

La nube que coronaba el fenómeno parecia bien baja i talvez pudiera asegurarse que no pasaba de 150 metros de altura. Su borde inferior no era preciso como el de las que alimentan los grandes torbellinos denominados trombas marinas. Mirada desde mayor distancia, habríase creído idéntica; pero a la corta que nos separaba de ella, se hacia notar en contorno del borde negro i denso, algo como una gaza plomiza de corto espesor.

Fenómenos como el que hemos descrito no son tan raros en nuestro litoral i creemos que ellos son el verdadero oríjen de las trombas que suelen acercar nuestras costas australes. Al efecto, citaré aquí un fenómeno idéntico que me fué posible observar el 12 de noviembre de 1865 [2].

El 9 de noviembre del ano citado, la corbeta Esmeralda i el vapor Maipú y que volvian de las Chinchas navegando en convoi i a la vela, se separaron a la una de la tarde del mismo dia; la primera con rumbo a Arauco i el segundo con destino a Chiloé, rumbo al SSE. i vientos flojos del oeste. Tres días despues, el 12 a las 4h P. M., se dejaron ver desde el Maipú dos torbellinos de vapor, color de leche, que cruzaban por su proa con veloz carrera, en sentido del ONO. al ESE. Jiraban de izquierda a derecha como los punteros de un reloj, siguiéndose el uno al otro a corta distancia.

El mismo dia, al ocaso del sol, vió la Esmeralda gran número de trombas marinas en el horizonte del occidente, en circunstancias que la corbeta se encontraba a sotavento del Maipú i talvez a no mas de 80 millas, a causa de los vientos variables i calmosos que se habian esperimentado en aquel lapso de tiempo.

¿Será el fenómeno observado por el Maipú a las cuatro de la tarde, la causa del que notó la Esmeralda tres horas despues? Si aquello fuera así, podria conducirnos a dos consideraciones principales, prescindiendo del oríjen de los torbellinos: 1.ª persistencia del primer fenómeno, i 2.ª que la tromba solo aparece cuando el torbellino ha adquirido el movimiento rotatorio capaz de producir la condensacion de los vapores de la corriente superior.

Finalmente, en la tarde del 24 de abril llegó la Comision de mi cargo al departamento.

Santiago, junio 10 de 1872.

Francisco Vidal Gormaz,

Capitan de corbeta.


Notas
  1. Pirca, voz araucana que significa pared. Se aplica a las que se construyen de piedras sobrepuestas.
  2. Datos tomados de mi Diario de mar.