Ir al contenido

Fábulas de Esopo, filósofo moral, y de otros famosos autores/El ciervo y el buey

De Wikisource, la biblioteca libre.
Fábulas de Esopo, filósofo moral, y de otros famosos autores: arregladas a la última ortografía de la academia, mejoradas y añadidas en esta nueva edición (1845)
de Esopo
El ciervo y el buey

El Ciervo y el Buey.

El ciervo perturbado y espantado para escapar de la muerte que le amenazaban los cazadores que le envestian, entróse en un establo, que era el sitio mas á mano. Allí un buey le dijo al refugiado: ¿Dónde has venido, infeliz, pues por tus pasos corriendo has venido al matadero, y fiado tu vida á la merced de los hombres? A esto respondió humilde el ciervo: tú por ahora no me descubras, que yo me saldré á la primera ocasion que se ofrezca, y le escondió el buey en un lugar oscuro del establo. Entran y salen una y otra vez los pastores del establo, y ninguno repara en el ciervo. Entra tambien el boyero, ni este lo advierte. El mayordomo cuenta los bueyes, y se sale sin haberle visto. Gozoso entonces el ciervo da las gracias al buey, por haberle dado asilo en su desgracia. Yo, dijo el buey, deseo verte libre; pero si viniere aquí el de cien ojos, en gran riesgo estará tu vida. Al decir esto entra el amo despues de la cena, y habiendo visto entre dia que los bueyes estaban flacos, comenzó á mirar todos los pesebres, y como los vió vacíos, llamó al boyero y le dice: ¿por qué hay aquí tan poca hoja? Aquí faltan las mullidas. ¿Por qué no quitas estas telarañas? Al tiempo que así lo registra todo, descubre tambien los altos cuernos del ciervo, y convocados los pastores, le mandó matar.

La vista del amo engorda el caballo, y por esto debe ser solicito en sus cosas.

Fiate mas de tus ojos que de los agenos.