Fábulas de Esopo, filósofo moral, y de otros famosos autores/El hombre y el dragón
El Hombre y el Dragon.
Cierto dragon habitaba en un rio, y como menguase el agua, quedó en seco en un arenal donde yacia. Pasando por allí un hombre, díjole: ó dragon, cómo estás aquí de esta manera? Respondió el dragon: andaba por la orilla de este rio, miéntras crecian sus aguas, ahora que han menguado, me he quedado en seco, y no puedo ir sin agua; pero si tú me quieres llevar atado sobre tu borrico á mi morada, yo te daria allí mucho oro y plata. El hombre movido de la codicia, tomo el dragon, y púsolo sobre su borrico, y atado lo condujo á su cueva; llegando allí, le dejó en libertad, y pidióle el oro y plata que le habia prometido. Díjole entónces el dragon: ¿cómo por haberme atado me pides oro y plata en recompensa? El hombre replicó: no me pediste que te atase? Respondió el dragon: no estamos en eso, yo tengo hambre y te quiero comer. Dijo el hombre: segun eso me quieres pagar mal por bien. Durante esta disputa, compareció una raposa, la cual habiendo oido todas las razones, dijoles: qué cosa es está de que tanto disputais, y causa tanta discordia? El dragon habló primero, y dijo: este hombre me ato muy fuertemente, poniéndome sobre un borrico: trájome hasta aquí, y ahora me pide no sé qué cosas. Despues dijo el hombre: óyeme, señora raposa. Este dragon andaba por un rio, y fué echado á un arenal seco, y estaba á puntos de perecer. Pasando yo por allí me pidió que lo atase, que lo pusiese sobre mi borrico, y lo trajese á esta cueva, prometiéndome por ello oro y plata ahora no solo no quiere darme lo prometido, sino que quiere matarme para comerme despues. Dijo la raposa al hombre: tontamente lo hiciste. Por qué le ataste? Pero muéstrame ahora como estaba el dragon atado, y despues yo juzgaré. Tomó el hombre al dragon, lo paso sobre el borrico, y le ató. Entónces preguntó la raposa al dragon: díme, tan fuertemente te ató? Cómo, respondió el dragon, me ató cien veces mas fuerte de lo que hace. La raposa dijo al hombre: átalo pues tan fuerte como puedas. El hombre lo ató lo mas que pudo. Preguntó la raposa al dragon, tan fuertemente te ató? Respondió el dragon, por cierto, si señora. Dijo la raposa al hombre: ház un nudo, y aprieta bien los lazos, que quien bien ata, bien desata, y vuélvelo al lugar de donde lo tomaste, y déjalo allí atado como está, y no te podrá comer. Lo hizo el hombre como lo ordenó la raposa, y pagó el dragon la pena de su perfidia.
Á quien te hizo beneficio, vive siempre agradecido, que es de ingratos el olvido. Si algun bien has recibido, ten memoria miéntras vives, de él y de quien lo recibes.