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Fábulas de Esopo, filósofo moral, y de otros famosos autores/El lobo y el asno

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Fábulas de Esopo, filósofo moral, y de otros famosos autores: arregladas a la última ortografía de la academia, mejoradas y añadidas en esta nueva edición (1845)
de Esopo
El lobo y el asno

El Lobo y el Asno.

Encontrando un lobo á un asno le saludó diciéndole: hermano, tengo mucha gana de comer, y así disponte, que quiero comerte. Respondió el asno: ház, señor, lo que tú quieras, porque á tí pertenece mandar, á mí obedecer, y si me comes, me librarás de muchos trabajos y fatigas, pues paso una vida muy fatigosa: porque el amo me hace traer el vino de la bodega, el grano de las heras, el trigo al molino, y la leña del monte; me hace arar la tierra, dar vueltas á una noria, y llevar el estiércol y las piedras para edificar las casas; por lo que muchas veces maldigo el dia en que nací, y apetezco el morir. Pero ántes que me mates no me comas en el camino, porque seria esto en descrédito mio, y los vecinos y mi amo dirian: cómo el asno se dejó comer así tan sin vergüenza? Por esto oye mi consejo: vámos á la montaña átame con esta cuerda, como si fuese tu esclavo, como en efecto lo soy, y yo te ataré en el cuello, y así iré contigo al monte, y allí me matarás á tu gusto. El lobo, que no conoció el engaño, dijo: hagámoslo como tú dices; de modo que el lobo ató al asno, y este al lobo, y dijo entonces el asno: vámos donde quieras. El lobo respondió: muéstrame el camino de muy buena gana, dijo el asno; y así comenzó á caminar para la casa de su amo. Cuando el lobo vió cerca la vecindad y el pueblo, dijo: mira que no vamos por camino derecho. El asno respondió: señor, no digas eso, pues este es el camino mas derecho. El lobo conociendo el engaño queria volver atras, mas el asno tiraba siempre adelante. Durante esta pendencia, salió el amo de su casa, y advirtiendo esta novedad, llamó á sus criados, y fueron todos á embestir al lobo, y le hirieron á palos. Uno de ellos queriendo darle un golpe en la cabeza con una hacha, herró el golpe y rompió la cuerda. Y así suelto el lobo huyó para la montaña. El asno entro á su establo, y viéndose libre del lobo, comenzó á rebuznar y á dar grandes voces. Oyendo el lobo al asno, decia: una vez y no mas, por mas que rebuznes no me cogerás.

Si eres de muchos temido, de muchos debes guardarte; mira que todo el mundo está despierto, no tomes consejo de aquel á quien tú piensas dañar; porque que va por lana, vuelve trasquilado.