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Fábulas de Esopo, filósofo moral, y de otros famosos autores/El mulo, la raposa y el lobo

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Fábulas de Esopo, filósofo moral, y de otros famosos autores: arregladas a la última ortografía de la academia, mejoradas y añadidas en esta nueva edición (1845)
de Esopo
El mulo, la raposa y el lobo

El Mulo, la Raposa y el Lobo.

A un mulo paciendo cerca de una montaña, vino la raposa y preguntóle: ¿quién eres tú? Respondióle: soy bestia. Replicó la raposa: no digo eso, sino quién fué tu padre? Respondió el mulo: el caballo fué mi abuelo. Le dijo otra vez la raposa: ni eso te pregunto yo, sino díme, cómo te llamas? A lo cual dijo el mulo: por cierto yo no sé mi nombre, porque mi padre murió siendo yo pequeño; pero á causa que no se ignorase mi nombre, escribióle en mi pié izquierdo, y como no sé leer, será preciso que tú misma lo leas si quieres satisfacer tu curiosidad.

La raposa que entendió el engaño, se fué á la montaña á encontrar á un lobo, con quien tenia estrecha amistad; y encontrándolo casi muerto de hambre debajo la sombra de un árbol, le dijo de esta manera: ó loco, por qué te mueres de hambre? levántate, vete aquí cerca á un prado, donde hallarás á un mulo grande, gordo y soberbio, mátalo y hártate de él.

Se levantó el lobo, se fué hácia el prado y preguntó al mulo, quién era? el mulo respondió: soy bestia. Díjole entonces el lobo: no pregunto eso sino quién fué tu padre? El mulo respondió: el caballo fué mi abuelo. Al cual dijo el lobo: ni eso te pregunto, sino díme, cómo te llamas? A lo que respondió el mulo: yo no sé mi nombre, pues mi padre murió siendo yo pequeño, y porque nadie ignorase mi nombre, lo hizo escribir en un canto de ese mi pié izquierdo, y así puedes tú leerlo para satisfacer tu curiosidad.

El lobo atendiendo solo á las palabras del mulo y no conociendo el engaño, tomó el pié del mulo comenzó de limpiarlo pensando hallar allí su nombre. Y estando el lobo mny atento en esto, el mulo le dió una coz en la frente que le hizo saltar los sesos.

La raposa que estaba detras de una mata escondida, dijo entónces con gran risa: ó loco, tú no conoces todavía las letras, y querias leer? Justo castigo ha sido este de tu presuncion.

La mas principal locura, de cuantas locuras son, es la vana presuncion. Si alguna cosa quieres saber de acá ó de allá, el tiempo te lo dirá.