Fábulas de Esopo, filósofo moral, y de otros famosos autores/El rey y el sastre
El Rey y el Sastre.
Un rey tenia un maestro sastre muy bueno, y mandóle que hiciese un vestido precioso para sí y otros para su familia, y que esto fuese con la mayor brevedad. Dispuso que su mayordomo diese todo lo necesario al sastre y abundante comida todos los dias para él y para sus discípulos, entre los cuales habia uno que se llamaba Nedio, que escedia á todos en coser. Un dia les dió el mayordomo pan caliente con miel, y mandó que guardasen de aquella miel para Nedio, que estaba ausente, y dijo el maestro: no come Nedio miel, y se la comieron toda ellos. Despues de comer, vino Nedio, y dijo: ¿por qué comiste sin mí, y aun me parece que no me guardaste mi parte. Respondió el mayordomo: tu maestro dijo que no comias miel, por esta razon no te hemos guardado la parte que te tocaba. El calló por entonces, esperando ocasion de hacer otra burla al maestro. Un dia estando el sastre ausente, preguntó el mayordomo á Nedio, si en algun tiempo habia visto mejor sastre que su maestro. Señor, respondió Nedio, muy buen sastre seria mi maestro, si no le atormentase cierta enfermedad. Dijo el mayordomo que enfermedad padece el sastre? Nedio respondió: mi amo es frenético en tanto grado, que cuando le da este mal quiere matar á todo el mundo. Dijo el mayordomo: si yo supiese cuando le viene este mal, yo le haria atar muy fuerte, porque no hiciese daño a nadie. Dijo Nedio: cuando tú vieres que él mira sobre la mesa á una y otra parte, dando golpes de mano en ella, sepas que entonces le viene su mal, y si no te apartas, te dará igualmente que á nosotros. El mayordomo dió las gracias á Nedio de haberle avisado, y se puso de prevencion. El dia siguiente Nedio escondió con prevencion las tijeras: buscándolas su maestro, miraba á una y otra parte, y no hallándolas, daba con la mano sobre la mesa. Luego que vió esto el mayordomo, que se hallaba allí presente, mandó que le atasen, porque no hiriese á alguno, y le heria á palos. El sastre que no sabia lo que era esto, daba muchas voces, diciendo: ¿por qué le herian sin razon y sin culpa? Cuando estuvieron ya cansados de darle de palos, le respondió el mayordomo: esto lo hemos hecho por tu mismo bien y provecho; pues Nedio nos ha dicho, que algunas veces te enfurecias de manera que si no te ataban y castigaban, herias á todos los que se hallaban presentes, por esta razon lo he yo mandado. Entónces dijo el sastre á Nedio: ó malvado y cruel, ¿cuándo me viste tú enfurecido? Respondió Nedio: entonces cuando digiste que yo no comia miel. El mayordomo y todos los que estaban allí presentes, que oyeron estas palabras, conocieron entonces que era una burla que hizo Nedio á su maestro, y le reprendieron.
En cuantas cosas tratares de cualquiera calidad, habla siempre la verdad. A tu amo si fiel eres, en público has de alabarlo, y en secreto avisarlo.