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Fábulas de Esopo, filósofo moral, y de otros famosos autores/La mujer y el marido difunto

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Fábulas de Esopo, filósofo moral, y de otros famosos autores: arregladas a la última ortografía de la academia, mejoradas y añadidas en esta nueva edición (1845)
de Esopo
La muger y el marido difunto

La Muger y el Marido difunto.

Una muger sentida, triste y llorosa por la muerte de su marido, se fué á una casa cerca del cementerio, donde estaba enterrado, para pasar allí sus dias de luto y de tristeza. En el mismo tiempo un hombre cometió un delito, por el cual fué ahorcado por la justicia, y despues segun costumbre pusieron al ajusticiado un soldado de á caballo, que le custodiase de dia y de noche para que nadie le quitase. El soldado fatigado de la sed fué á la casa en que vivia la muger á pedir agua para beber, y viéndola le agradó en estremo. Con este motivo iba el soldado muy a menudo para tener un rato de conversacion, dejando al ajusticiado abandonado en el suplicio. Al principio la consolaba, despues requebrándola se enamoraron los dos. Sucedió una vez que estando divertido y holgándose con ella, le hurtaron el ahorcado. Viéndose el soldado en este conflicto; temiendo el castigo de su culpable descuido, corrió otra vez á la casa de la muger, y postrado á sus pies manifestó su sentimiento. La cual le dijo: caballero, siento vuestra pena, pero no sé como remediarla. Respondió el soldado: ruégote que me ayudes, y á tí misma pido consejo. Teniendo la muger compasion de él, desenterró su marido, púsole en la horca en lugar del ajusticiado, y así encubrió el descuido del soldado con el abandono que hizo de su marido, y últimamente casáronse los dos.

En esto viene el parar á veces el amor de las mugeres. Muchas abandonan a sus maridos por un capricho del amor. No hay cosa constante en esta vida.