Fábulas de la vida del sabio y clarísimo fabulador Esopo/De las dos Langostas, ó Cangrejos
FABULA III.
De las dos Langostas, ó Cangrejos.
Sin primero corregir á sí mismo, no debe alguno redarguir á otro de la tacha, ó vicio, que tiene, segun se denota de esta fabula. Una langosta, ó cangrejo, mirando a su hija, que andaba tuertamente, y que no traia derechos los pies, porque se lisiaba en las piedras malas, y asperas de las aguas por causa que anduviese derechamente, y sin lesion, dixcle la madre asi: Hija amada, no vos plega de andar por esos y caminos asperos, y sin carrera? y tambien mirad, porque no andeis asi á tuertas al través con los pies; mas andad derecha, y fermosa mente, y no vos lisiareis tanto. Respondió la hija: Madre, andad vos primero adelante mirad vos he como os moveis; y seguiré lo mejor que podré vuestras pisadas. La madre, comenzando de andar, vió la hija, que iba tan tuerta, y feamente como ella: y asi le respondió: Maravillome, cómo me redarguis del andar, no sabiendo vos misma mejor caminar.
Y asi demuestra, que torpe, y fea cosa es reprehender el hombre a otro, lo que en si mismo es digno de reprehension.