Fábulas de la vida del sabio y clarísimo fabulador Esopo/Del Cavallo, y del Asno
FABULA III.
Del Cavallo, y del Asno.

Los que se ven en prosperidad, no deben hacer injuria á alguno, deben conocer, que la rueda de la fortuna es dudosa, y se puede mudar, segun nos enseña esta fabula. Un caballo hermoso de cuerpo, nuevo, y muy ornado, apuesto y aderezado de guarniciones plateadas, y doradas, se encontro en un camino estrecho con un asno, el cual venia cargado de luengas terras, y porque no le hizo lugar prestamente, sino despacio, porque venia cansado, dicese que le dixo el cavallo: Maravillome como no te despedazo á coces, porque no me hiciste lugar para que pasase, y aun debieras estar, y quedar mientras que yo pasaba. El cuitado del asno, espantado de la sobervia del cavallo, callando entre sí, gimiendo, se quexaba de los Dioses. Despues de algunos dias el cavallo corriendo rebento, de manera, que no se pudo reparar, y asi enflaqueció, que no pertenecia á su señor, por lo cual mandó, que lo llevasen á su heredad, para llevar, y acarrear estiercol para las tierras, y viñas, por lo cual el cavallo dexados los arrcos plateados, y dorados, huvo de tomar albardas, y aparejos de trabajar, y asi se iba cargado por esos caminos. El asnillo mismo, paciendo un prado, conocio al cavallo, al cual de esta manera maltrato, y deshonesto: que te aprovecharon aquellos ornamentos, y guarniciones, para que me huvieses menospreciado en aquel tiempo, tomando gran sobervia, y osadia contra mi, ahora usa como yo de estos nuestros oficios de aldea: Donde es ahora aquella tu sobervia, y silla tan preciada, aquella tu guarnicion dorada? Donde está tu hermosura de cuerpo, todos tus bienes son tornados en mezquindad y desventura?
Enseñanos esta fabula, que el poderoso, en el tiempo de su prosperidad, no dele menospreciar al po're, orq e si cauere, no se escarnezca de él, antes debe hacer bien, y ayudar al pobre, porque quien quiera, puede venir á ser pobre.