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Fábulas de la vida del sabio y clarísimo fabulador Esopo/Del Ciervo, y del Cazador

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FABULA VII.
Del Ciervo, y del Cazador.

La buena cosa debe ser loada, y la mala vituperada.
Como á las veces los hombres loan las cosas sin provecho, y vituperando las buenas, se muestra por esta fabula. Un ciervo, bebiendo en la fuente, vio dende la sombra de sus cuernos, porque se comenzó á alabar á sí muy mu cho, y mirando las piernas delgadas, vituperabalas. Y estando en esta consideracion, el ciervo oyó la voz del cazador, y el ladrar de los perros, y dicese que escapó por pies, huyendo de sus enemigos. Despues entrando en una aspera montaña, la grandeza de sus cuernos no le dexaban andar, y asi lo tomaron los cazadores: entonces, viendo el ciervo sa muerte, dixo: las cosas que me eran provechosas, vituperé, y las tuve en nada, y lo que no me era provechoso, mas antes dañoso alababa.

Quiere decir, y debemos alabar lo bueno provechoso, y no lo contrario; porque á las veces lo bueno aborrecemos, y malo aquello que amamos; y deseamos.