Fábulas de la vida del sabio y clarísimo fabulador Esopo/Del Hombre verdadero, y del engañoso, y del Ximio
FABULA VIII.
Del Hombre verdadero, y del engañoso, y del Ximio.
De pues de tiempos antiguos usan los hombres falsos, y malos lisongear; y la adulacion, y lisonja se recibe de buena mente, y la verdad honesta, y la bondad se suelen retraer, y reprobar, segun significa esta fabula. Dos hombres, el uno falso, y el otro verdadero, eran compañeros, y andando por el mundo, ilegaron en tierra de Ximios, á los cuales como vió el mayoral de los Ximios, mandolos detener, y traer ante sí. Ellos ante él traidos, presente toda la compañia de los monos haciendo grandes pompas, y aparatos. Asentado en muy arreada silla, en manera de Emperador el Ximio mayor, segun que lo habian visto en Roma en otro tiempo, mandóles preguntar, qué es lo que decian de él, y de su compañía, y gente, y á quién parecia el? El hombre engahoso, y falso, comenzando á hablar primero, dixo: Pareceme que tu eres grande Emperador. Mas fue preguntado, qué le parecia de los que estaban al rededor deel: Respondio: Que eran sus Cavalleros, y Capitanes, y otros Oficiales. Y por esto el, Ximio, que fue alabado de mentirá de aquel falso, mandó que fuese por él remunerado. Visto todo esto aquel hombre verdadero, dixo entre si: Si este mentiroso, que en todo miente, sin mesura, es acepto, y amado de ellos, y aun remunerado, cuanto mas será yo, que diré cosas verdaderas? El estando pensando en esto, el Ximio mayor le pregunto: Dime, quién soy yo, y estos que est in conm go? Y aquel que amaba la verdad, y siempre acostumbraba a habiar verdad, respondio: Tu, y todos los que estais aqui sois Ximios. Oido esto, el Rey de los Xinios, movido con grande saña, mando que ese hombre verdadero fuese muerto, y despedazado con los dientes, y uñas.
De esta misma forma se suele hacer de los hombres falsos, que aman la malicia, y engaño; Los cuales son remunerados, y reputados en este mundo, mas que que son verdaderos.