Fragmentos del Lyceum

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Friedrich Schlegel,(1797)[editar]

[1] Se llama artistas a muchos que, en realidad, son obras de arte de la naturaleza.
[2] Todo pueblo quiere contemplar en el escenario tan sólo el término medio de su propia superficie; debería hablárseles, pues, acerca de héroes, música o locos.
[3] Cada vez que Diderot hace algo verdaderamente genial en su Jacques, acostumbra luego a intervenir de inmediato para contar su satisfacción por haber resultado tan genial.
[4] ¡Hay tanta poesía y, sin embargo, nada más raro que un poema! De ahí la profusión de esbozos, estudios, fragmentos, tendencias, ruinas y materiales poéticos.
[5] Más de un periódico crítico incurre en el error que tan frecuentemente se ha reprochado a la música de Mozart: un ocasional uso inmoderado de los instrumentos de viento.
[6] Se critica el descuido métrico de los poemas de Goethe. Pero ¿es que las reglas

del hexámetro alemán deberían ser tan consecuentes y tan universales como lo es el carácter de la poesía de Goethe?

[7] Mi ensayo sobre el estudio de la poesía griega es un himno amanerado en prosa

a lo objetivo de la poesía. Lo peor de él me parece que es la absoluta falta de la indispensable ironía; y lo mejor, la confiada presuposición de que la poesía es infinitamente valiosa, como si esto fuera cosa probada.

[8] Un buen prólogo debe ser al tiempo la raíz y el cuadrado de su libro.
[9] El ingenio (Witz) es un espíritu incondicionalmente sociable, o genialidad fragmentaria.
[10] Hay que perforar el tablón por donde es más grueso.
[11] Todavía no se ha escrito contra los antiguos absolutamente nada de alcance,

nada que posea profundidad, fuerza y tino; especialmente contra su poesía.

[12] En lo que se denomina filosofía del arte falta habitualmente uno de ambos: o

la filosofía o el arte.

[13] Bodmer gusta de llamar homérica a toda comparación que es simplemente larga. Del mismo modo, se oye también llamar aristofánico al ingenio en el que no

hay nada de clásico a no ser franqueza y claridad.

[14] También en poesía todo lo completo puede en verdad quedarse a medias y

todo lo que está a medias resultar, sin embargo, auténticamente completo.

[15] El amo tonto en el Jacques de Diderot honra al artista acaso más que el sirviente loco. De hecho, es casi genialmente tonto. Pero incluso esto era más difícil

de hacer que un loco totalmente genial.

[16] El genio no es, ciertamente, cosa de la voluntad (Willkür),pero sílo esde la

libertad, al igual que el ingenio, el amor y la fe, que en su momento han de llegar a ser artes y ciencias. Debe exigirse genio de todo el mundo, pero sin esperarlo. Un kantiano llamaría a esto el imperativo categórico de la genialidad.

[17] Nada es más despreciable que un ingenio triste.
[18] Las novelas gustan de acabar como empieza el padrenuestro: con el reino de Dios en la tierra.
[19] A más de un poema se lo ama igual que las monjas al Salvador.
[20] Un texto clásico nunca debe poderse comprender totalmente. Pero aquellos

que son cultos y que se cultivan deben siempre querer aprender cada vez más de él.

[21] Al igual que un niño es en realidad algo que quiere llegar a ser un hombre, así

también el poema es sólo una cosa natural que quiere llegar a ser una obra de arte.

[22] Una sola palabra de análisis, incluso si es elogiosa, puede extinguir de inmediato la salida ingeniosa más excelente, cuya llama debería infundir calor después

de haber brillado.

[23] En un buen poema debe ser todo intención y todo instinto. Así se hace ideal.
[24] Incluso los autores más insignificantes se asemejan cuando menos al gran au-

tor del cielo y de la tierra en que después de concluir su jornada de trabajo suelen decir para sí: «y vio que cuanto él había hecho era bueno.»

[25] Los dos principios fundamentales de la llamada crítica histórica son el postulado de la vulgaridad y el axioma de la mediocridad. Postulado de la vulgaridad:

todo lo auténticamente grande, bueno y verdadero es improbable, pues es extraordinario y, como poco, sospechoso. Axioma de la mediocridad: tal y como son las cosas entre nosotros y alrededor de nosotros deben haber sido en todas partes, pues todo es así verdaderamente tan natural...

[26] Las novelas son los diálogos socráticos de nuestro tiempo. En esta forma liberal ha buscado refugio la sabiduría de la vida huyendo de la sabiduría de la escuela.
[27] Un crítico es un lector que rumia. Debería tener, pues, más de un estómago.
[28] Sensibilidad (Sinn) (para un arte, una ciencia, una persona (Mensch) concreta,

etc.) es espíritu dividido, autolimitación, o sea, un resultado de la creación y la destrucción de sí mismo.

[29] La gracia (Anmut) es vida correcta; sensibilidad que se contempla y se construye a sí misma.
[30] En las tragedias modernas aparece de vez en cuando Dios padre en lugar del

destino, pero aún con más frecuencia aparece el mismo diablo. ¿Cómo es que esto todavía no ha inducido a ningún erudito del arte a desarrollar una teoría del género poético diabólico?

[31] La división de las obras de arte en ingenuas y sentimentales puede acaso aplicarse también muy fructíferamente a las críticas de arte. Hay críticas de arte senti-

mentales, a las que no falta sino una viñeta y un lema para ser perfectamente ingenuas. Como viñeta, un postillón tocando el cornetín. Como lema, una frase del viejo Tomasius en la conclusión de un discurso académico solemne: Nunc vera musicantes musicabunt cum paucis et trompetis.

[32] La clasificación química de la disolución en aquella que se produce por vía

seca y aquella que se produce por vía húmeda también se puede aplicar en literatura a la disolución de los autores, que han de declinar tras haber alcanzado su más alta cima. Unos se evaporan, otros se aguan.

[33] Una de dos es casi siempre la tendencia dominante de todo escritor: o bien no

decir algunas cosas que bajo todo punto de vista se deberían decir, o bien decir muchas que no necesitaba decir en modo alguno. Lo primero es el pecado original de las naturalezas sintéticas, lo último, el de las analíticas.

[34] Una ocurrencia ingeniosa (witziger Einfall) una disgregación de materiales

del espíritu, que debían estar, por tanto, entremezclados de la manera más íntima antes de su repentina separación. La imaginación debe estar primero repleta hasta la saciedad de todo tipo de vida, antes de que pueda ser el momento de electrizada por medio de la fricción de una socialidad libre hasta tal punto que el estímulo del menor contacto, amigo o enemigo, pueda arrancarle chispas fulgurante s y rayos luminosos o resonantes descargas.

[35] Más de uno habla del público como si éste fuera alguien con el que hubiera

comido en el hotel de Saxe en la feria de Leipzig. ¿Quién es este público? El público no es ninguna cosa, sino un pensamiento, un postulado, como la Iglesia.

[36] Quien todavía no ha alcanzado una inteligencia clara de que totalmente fuera

de su propia esfera pudiera darse una magnitud para la que careciera por completo de sentidos; quien no tenga al menos oscuras sospechas de hacia qué región del espíritu humano se encuentra situada aproximadamente esta magnitud, ése, en su propia sfera, o bien carece de genio, o bien aún no se ha cultivado hasta lo clásico.

[37] Para poder escribir bien sobre un asunto es necesario no interesarse más por

él; el pensamiento que se ha de expresar con serenidad debe haber pasado ya del todo, no ocuparle ya más a uno realmente. En tanto que el artista crea y está entusiasmado se encuentra cuando menos en una disposición iliberal para la comunicación. Querrá entonces decirlo todo, lo cual es una falsa tendencia de los genios jóvenes, o un prejuicio legítimo de viejos ignorantes. De este modo, no sabe apreciar el valor y la dignidad de la autolimitación, que es, sin embargo, para el artista como para el ser humano en general, lo primero y lo último, lo más necesario y lo más elevado. Lo más necesario, porque dondequiera que no se limita uno a sí mismo se ve uno limitado por el mundo, con lo que se convierte en un esclavo. Lo más elevado, porque uno sólo se puede limitar a sí mismo en los puntos y en los aspectos en los que posee fuerza infinita, creación y destrucción de sí mismo. Incluso una conversación amistosa que no se pueda interrumpir libremente en cualquier momento por un arbitrio incondicionado tiene algo de iliberal. Pero un escritor que puramente quiere y puede explicarse, que no se reserva nada para sí y gusta de decir todo lo que sabe, es muy de lamentar. Sólo hay que guardarse de tres errores. Lo que parece y ha de parecer arbitrio incondicionado y, por consiguiente, irracional o suprarracional debe ser sin embargo, en el fondo, de nuevo absolutamente necesario y racional; en caso contrario, la disposición se torna capricho, surge la iliberalidad y la autolimitación se convierte en autodestrucción. En segundo lugar, no hay que tener demasiadas prisas con la autolimitación y hay que dejar primero espacio a la creación de sí mismo, a la creatividad y al entusiasmo, hasta que se hayan culminado. En tercer lugar, no se debe exagerar la autolimitación.

[38] En el arquetipo de la germanidad que han establecido algunos grandes autores

patrios nada hay que censurar salvo su posición errónea. Esta germanidad no se encuentra detrás de nosotros, sino ante nosotros.

[39] La historia de la imitación del arte poética antigua, especialmente en el extranjero, posee, entre otras, la utilidad de que los importantes conceptos de parodia

involuntaria e ingenio pasivo pueden desarrollarse en ella de la manera más fácil y más completa.

[40] Estético, en su significado forjado y vigente en Alemania, es una palabra que, como es sabido, delata el mismo perfecto desconocimiento tanto de la cosa designada como del lenguaje con que se la designa. ¿Por qué se conserva todavía?
[41] Pocos libros hay comparables con la novela Faublas en ingenio social y alegría social. Es el champaña de su género.
[42] La filosofía es la auténtica patria de la ironía, la cual podríamos definir como

belleza lógica: pues dondequiera que se filosofa en diálogos orales y escritos, y en general de manera no totalmente sistemática, se debe ofrecer y exigir ironía; e incluso los estoicos consideraron la urbanidad una virtud. Sin duda hay también una ironía retórica, que usada con moderación produce excelentes efectos, especial- mente en la polémica; mas comparada con la sublime urbanidad de la musa socrática es como la pompa del discurso retórico más brillante comparada con una tragedia antigua de estilo elevado. Únicamente la poesía puede alzarse también desde este aspecto hasta la altura de la filosofía, y no se apoya, como la retórica, en retazoS irónicos. Hay poemas antiguos y modernos que, en su totalidad, exhalan por doquier universalmente el divino hálito de la ironía. Vive en ellos una verdadera bufonería transcendental. En su interior, la disposición de ánimo que todo lo abarca y que se eleva infinitamente por encima de todo lo condicionado, incluso sobre el arte, la virtud o la genialidad propios en el exterior, la manera mímica al actuar de un buen actor bufo italiano tradicional.

[43] Hippel, dice Kant, sostenía la siguiente máxima, digna de recomendación: el

sabroso guiso de una representación humorística se debe sazonar todavía con el condimento de la reflexión. ¿Por qué no encuentra Hippel más seguidores para esta máxima, toda vez que Kant le ha concedido su aprobación?

[44] No se debería invocar nunca el espíritu de la Antigüedad como una autoridad.

Son una cosa singular los espíritus; no se dejan coger con las manos para enseñárselos a los demás. Los espíritus sólo se muestran a los espíritus. La vía más corta y más concluyente sería acaso también aquí demostrar con buenas obras la posesión de la única fe que nos salva.

[45] Ante la extraña predilección de los poetas modernos por la terminología griega para la denominación de sus productos se acuerda uno de la ingenua declaración de un francés con ocasión de las nuevas fiestas al estilo de la antigua república: que pourtant nous sommes menacés de rester toujours François. Algunas de

tales denominaciones de la poesía elegante podrán suscitar en los hombres de letras de épocas futuras investigaciones semejantes a la de por qué Dante llamó a su gran obra una divina comedia. Hay tragedias que, en caso de que hubieran de tener algo griego en el nombre, deberían llamarse con preferencia mimos tristes. Parecen haber sido bautizadas según el concepto de tragedia que aparece una vez en Shakespeare, pero que se ha generalizado más en la moderna historia del arte: una tragedia es un drama en el que Príamo se da muerte a sí mismo.

[46] Los romanos nos resultan más próximos y más comprensibles que los griegos;

y, sin embargo, la verdadera sensibilidad para con los romanos es incomparable- mente más rara todavía que la sensibilidad para con los griegos, porque hay menos naturalezas sintéticas que analíticas. Y es que también hay una sensibilidad propia para las naciones, para los individuos históricos, como para los morales, no sólo para los géneros prácticos, las artes y las ciencias.

[47] Quien quiere algo infinito no sabe lo que quiere. Pero esta frase no se dja invertir.
[48] La ironía es la forma de lo paradójico. Paradójico es todo lo que es a la vez

bueno y grande.

[49] Para los ingleses, uno de los medios más importantes del arte dramático y

romántico son las guineas. Son muy utilizadas, sobre todo en la cadencia final, cuando los bajos empiezan verdaderamente a trabajar de lleno. .

[50] ¡Cuán profundamente arraiga en los hombres la tendencia a generalizar las

particularidades individuales o nacionales! El mismo Chamfort dice: «Les vers ajoutent de l'esprit el la pensée de l'homme qui en a quelquefois assez peu; et c'est ce qu'on appelle talent». ¿Es ést un uso lingüístico general del idioma francés?

[51] El ingenio como instrumento de la venganza resulta igual de ignominioso que

el arte como medio para lisonjear los sentidos.

[52] En más de un poema se encuentra en ciertos pasajes en vez de una exposición

tan sólo una rúbrica que indica que allí debería exponerse propiamente esto o aquello, pero que el artista se ha visto impedido Y ruega humildemente que se le disculpe con benevolencia.

[53] Por lo que respecta a la unidad, la mayoría de los poemas modernos son alegorías (misterios, moralidades) o novelas (aventuras, enredos), una mezcla o una

dilución de ambas.

[54] Hay escritores que beben lo incondicionado como si fuera agua, y libros en Io's que incluso los perros se refieren a lo infinito.
[55] Un hombre verdaderamente libre y cultivado debería poder situarse, a voluntad, en una tesitura filosófica o filológica, crítica o poética, histórica o retórica, antigua o moderna; a su entero arbitrio, igual que se templa un instrumento, a cada

momento y en cualquier intensidad.

[56] El ingenio es sociabilidad lógica.
[57] Si ciertos aficionados místicos a las artes, que consideran toda crítica como

una disección, y toda disección como una destrucción del placer, pensaran consecuentemente, entonces el mejor juicio artístico sobre la obra más valiosa sería: ¡cielos! La verdad es que también hay críticos que no dicen nada más, sólo que con muchas más palabras.

[58] Lo mismo que los hombres prefieren en sus actos la grandeza a la justicia, así

también los artistas quieren ennoblecer e instruir.

[59] El pensamiento favorito de Chamfort, según el cual el ingenio es un sustituto de la felicidad imposible -por decido así, un pequeño porcentaje con el que la naturaleza en bancarrota compensa la deuda no satisfecha del bien supremo-, no es más feliz que aquél de Shaftesbury, para el que el ingenio es la piedra de toque de la verdad, o que el prejuicio más general, según el cual el ennoblecimiento moral es el fin supremo de las bellas artes. El ingenio es un fin en sí mismo, como la virtud, el amor y el arte. Este hombre genial sentía, según parece, el infinito valor del ingenio, y como la filosofía francesa no alcanza a comprender esto, buscó instintivamente enlazar su bien supremo con aquello que es, después de la felicidad, lo primero y más elevado. Y como máxima, el pensamiento según el cual el sabio debería encontrarse frente al destino siempre en état d'epigramme, es hermoso y auténticamente cínico.
[60] Todos los géneros poéticos clásicos, en su estricta pureza, son ahora ridículos.
[61] Tomado estrictamente, el concepto de un poema científico es tan absurdo

como el de una ciencia poética.

[62] Se tienen ya muchas teorías de los géneros poéticos. ¿Por qué no se tiene todavía ningún concepto de género poético? Acaso entonces habría que contentarse con una única teoría de los géneros poéticos.
[63] Ni el arte ni las obras hacen al artista, sino la sensibilidad y el entusiasmo y el

impulso.

[64] Se necesitaría un nuevo Laocoonte para determinar los límites entre la música

y la filosofía. Para la recta apreciación de algunos escritos falta todavía una teoría de la música gramatical.

[65] La poesía es un discurso republicano; un discurso que es su propia ley y su

propio fin, en el que todas las partes son ciudadanos libres y tienen derecho al voto.

[66] El revolucionario furor de objetividad en mis primeras composiciones filosóficas tiene poco del furor por el fundamento que, bajo el consulado de Reinhold, se

propaga tan poderosamente en la filosofía.

[67] En Inglaterra el ingenio es, por lo menos, una profesión, si bien no un arte.

Allí todo se hace conforme a regla, e incluso los roués de esta isla son pedantes. Así ocurre también con sus wits, que introducen en la realidad el arbitrio incondicionado cuyo brillo confiere al ingenio lo romántico y lo picante, y así viven ingeniosamente; de ahí que su talento se torne en extravagancia. Mueren por sus principios.

[68] ¿Cuántos autores hay realmente entre los escritores? Autor significa creador.
[69] Hay también una sensibilidad negativa, que es mucho mejor que nada, pero

mucho más rara. Se puede amar algo fervorosamente justamente porque no se posee: esto da al menos un presentimiento sin consecuencia. Incluso la decidida incapacidad que se conoce con claridad, o también con fuerte antipatía, es totalmente imposible en la pura carencia, y presupone, cuando menos, capacidad y simpatía parcial. Lo mismo que el eras platónico, esta sensibilidad negativa es, pues, hija del exceso y la pobreza. Surge cuando se tiene simplemente el espíritu sin tener la letra, o, inversamente, cuando se tienen los materiales y las formas, la cáscara dura y seca del genio productivo, sin su núcleo. En el primer caso, hay puras tendencias, proyectos tan vastos como el cielo azul, o, todo lo más, fantasías en esbozo; en el último, se manifiesta aquella trivialidad artística armoniosamente cultivada en la que son tan clásicos los más grandes críticos ingleses. El signo distintivo del primer género, del sentido negativo del espíritu, es tener siempre que querer sin poder jamás, querer siempre oír sin percibir jamás.

[70] La gente que escribe libros y se imagina después que sus lectores son el público y que debería formar al público llega muy rápidamente no sólo a despreciar,

sino a odiar a su pretendido público; cosa que no puede conducir a nada.

[71] Sensibilidad para la ironía sin ironía es ya el abecé de la liberalidad.
[72] En el fondo, les gusta mucho que una obra poética sea un poco perversa, especialmente en su parte central; basta con que no se ofenda abiertamente el decoro y que todo llegue en último término a buen fin.
[73] Lo que se pierde en las habituales traducciones buenas o excelentes es justa-

mente lo mejor.

[74] Es imposible causar escándalo a alguien si no está dispuesto a escandalizarse.
[75] Las notas son epigramas filológicos; las traducciones mimos filológicos; algunos comentarios, en los que el texto es sólo el primer impulso o el no-yo, idilios filológicos.
[76] Hay la ambición de quien prefiere ser el primero entre los últimos a ser el segundo entre los primeros. Ésa es la antigua. Hay otra ambición, la de quien, como el Gabriel de Tasso -Gabriel che tra i primi era il secondo-, prefiere ser el segundoentre los primeros a ser el primero entre los segundos. Ésta es la moderna.
[77] Máximas, ideales, imperativos y postulados son hoy, a veces, las fichas de a

céntimo de la moralidad.

[78] Algunas de las más eximias novelas son un compendio, una enciclopedia de

toda la vida espiritual de un individuo genial. Las obras que son así, aunque se presenten bajo una forma completamente distinta, como ocurre con el Natán, adquieren por ello un cierto aire de novela. También todo hombre que es culto y que se cultiva contiene en su interior una novela. Que la exteriorice y la escriba no es, sin embargo, necesario. '

[79] Los escritos alemanes alcanzan la popularidad bien gracias a un nombre reputado, bien a personalidades distinguidas, bien a buenas relaciones, bien al esfuerzo, bien a una moderada inmoralidad, bien a una perfecta ininteligibilidad, bien a una armoniosa ramplonería, bien gracias a un aburrimiento variado, o bien

merced a una constante aspiración hacia lo incondicionado.

[80] Muy a pesar mío, echo en falta en el árbol genealógico kantiano de los conceptos originarios la categoría de «casi», que, sin embargo, ha sido de seguro, en el mundo y en la literatura, tan efi. caz y tan nociva como cualquier otra categoría. En el espíritu de los escépticos naturales tiñe todos los demás conceptos e intuiciones.
[81] Tiene algo de mezquino polemizar contra individuos, como un comerciante en detall Si el artista no quiere practicar la polémica en gros, debe elegir por lo menos tales individuos (que sean clásicos y de un valor eternamente durable. Si esto tampoco es posible, como por ejemplo en el triste caso de la legítima defensa, los individuos deben ser idealizados -en virtud de la ficción polémica y en la medida de lo posible-como representantes de la tontería objetiva y lan insensatez objetiva; pues también éstas, igual que todo lo objetivo, son infinitamente interesantes, como así han de serIo los objetos dignos de la alta polémica.
[82] El espíritu es filosofía natural.
[83]Los modales son rincones característicos.
[84] De aquello que quieren los modernos se debe aprender en qué ha de convertirse la poesía; de aquello que hacen los antiguos, qué tiene que ser.
[85] Todo genuino autor escribe o para nadie, o para todos. Quien escribe para que

le lean éste o aquél merece no ser leído.

[86] ¡El objetivo de la crítica es -así se dice-formar (bilden) lectores! Quien quiere

ser culto (gebildet) puede muy bien cultivarse (sich bilden) a sí mismo. Suena poco delicado, pero no hay quien lo cambie.

[87] Como quiera que la poesía posee un valor infinito, no comprendo por qué habría de tener sin más todavía mayor valor que esta o aquella cosa que poseen también valor infinito. Hay artistas que no es que mantengan una opinión demasiado elevada del arte, pues esto es imposible, pero que, sin embargo, no son suficientemente libres Como para elevarse ellos mismos por encima de su cénit.
[88] No hay nada más picante que un hombre genial que posee modales; o sea,

cuando él los posee, pero no cuando ellos le poseen a él: esto último conduce a la petrificación espiritual.

[89] ¿No debería ser superfluo escribir más de una novela cuando el artista no se

ha transformado más o menos en un hombre nuevo? Es manifiesto que todas las novelas de un autor forman no raras veces un conjunto y son, en cierta medida, tan sólo una única novela.

[90] El ingenio es una explosión de espíritu latente.
[91] Los antiguos no son ni los judíos, ni los cristianos, ni tampoco los ingleses de

la poesía. No son el pueblo elegido arbitrariamente por Dios para el arte, ni detentan el credo de la belleza más allá del cual no hay salvación posible, ni poseen el monopolio de la poesía.

[92] También el espíritu, lo mismo que el animal, sólo puede respirar en una

atmósfera mezclada de aire puro vivificante y ázoe. No poder tolerar y comprender esto es la esencia de la necedad; rechazado en absoluto, el comienzo de la locura.

[93] En los antiguos se ve la letra consumada de la poesía entera; en los modernos

se presiente el espíritu desarrollándose.

[94] A los autores mediocres que anuncian un pequeño libro como si fueran a exhibir un gran gigante les debería obligar la policía literaria a imprimir en sus productos el lema: This is the greatest elephant in the world, except himself.
[95] Para el filósofo puede ser muy provechosa una armoniosa ramplonería, como

un faro luminoso para los territorios de la vida, el arte o la ciencia aún no transitados. Evitará al hombre y al libro que quien es armoniosamente ramplón admira y ama, y desconfiará, cuando menos, de la opinión en la que creen firmemente la mayoría de este tipo de personas.

[96] Un buen acertijo debe ser ingenioso; si no, no queda nada una vez que se ha

encontrado la palabra. Tampoco carece de atractivo una ocurrencia ingeniosa que es enigmática en la medIda en que ha adivinarse; sólo que su sentido se ha de hacer completamente claro tan pronto como se haya descubierto.

[97] En la expresión, la sal es lo picante pulverizado. La hay gruesa y fina.
[98] Los siguientes son principios universales de la comunicación literaria: 1) Hay

que tener algo que comunicar; 2) hay que tener a alguien a quien se le pueda querer comunicar; 3) hay que comunicado realmente, poder compartido con él y no simplemente expresarse, a solas; si no, sería más acertado callarse.

[99] Quien no es él mismo enteramente nuevo juzga lo nuevo como si fuera viejo,

y lo viejo le resulta a uno siempre nuevo hasta que uno mismo es viejo.

[100] La poesía de éste se dice filosófica; la de aquél, filológica; la de un tercero,

retórica, etc. Pero, ¿cuál es entonces la poesía poética?

[101] La afectación nace no tanto del afán de ser moderno como del miedo a ser

antiguo.

[102] Querer juzgarlo todo es una gran equivocación o un pequeño pecado.
[103] Muchas obras, de las que se pondera su hermoso engarce, tienen menos unidad que un variado cúmulo de ocurrencias que, animadas por el espíritu de un solo espíritu, tienden a un único fin. A éstas las enlaza en verdad aquella coexistencia libre e igualitaria en la que, según aseguran los sabios, también se hallarán algún

día los ciudadanos del estado perfecto; aquel espíritu incondicionadamente social que, según pretende la gente distinguida, ahora sólo se encuentra en lo que suele llamarse, de manera tan singular y casi infantil, el gran mundo. En cambio, más de un producto de cuya cohesión nadie duda no es, como muy bien sabe el propio artista, ninguna obra sino sólo uno o varios fragmentos, una masa, un esbozo. Mas el irn: pulso hacia la unidad es tan poderoso en los hombres que con frecuencia el propio autor completa cuando menos en el momento de su construcción lo que es absolutamente incapaz de concluir o unificar, y lo hace a menudo con gran perspicacia y sin embargo de un modo completamente antinatural. Lo peor de ello es que todo lo que por encima de los genuinos fragmentos -que es lo que realmente hay ahí-se cuelga así para simular una apariencia de totalidad consiste sólo las más de las veces en harapos coloreados. Y si, además, estos harapos se han disfrazado bien y engañosamente y se han revestido con entendimiento, entonces es de cierto todavía peor. En este caso, al principio también resulta engañado el elegido, que tiene una profunda sensibilidad para lo poco cabalmente bueno y bello que todavía se encuentra parcamente aquí y allá tanto en los escritos como en las acciones. ¡Entonces debe alcanzar primero la sensación correcta a través del juicio! Pero por muy rápido que se realice la criba, la primera y fresca impresión ha desaparecido de una vez.

[104] Lo que habitualmente se llama razón es sólo un género de la misma, la razón tenue y acuosa. Hay también una razón espesa e ígnea, que hace del ingenio propiamente ingenio y que confiere al estilo genuino lo que tiene de elástico y eléctrico.
[105] Si se fija uno en el espíritu y no en la letra, entonces todo el pueblo romano,

incluido el senado e incluidos todos los triunfadores y césares, era cínico.

[106] Nada es más lamentable en su origen y más terrible en sus consecuencias

que el miedo al ridículo. De él derivan, por ejemplo, la servidumbre de las mujeres y muchos otros cánceres de la humanidad.

[107] Los antiguos son maestros de la abstracción poética; los modernos tienen

más especulación poética.

[108] La ironía socrática es la única simulación enteramente involuntaria y, sin

embargo, enteramente reflexiva. Es tan imposible fingirla como desvelarla. Para quien no la posee permanece como un enigma incluso tras la más abierta declaración. No ha de engañar a nadie, excepto a aquellos que la toman por un engaño y que, o bien ne regocijan en la exquisita malicia de burlarse de todo el mundo, o bien se enfadan cuando barruntan que ellos también estarían acaso incluidos en la burla. En ella todo ha de ser burla y seriedad, todo lealmente sincero y todo profundamente disimulado. Nace de la unión del sentido del buen vivir y el espíritu científico, del encuentro entre la perfecta filosofía natural y la perfecta filosofía técnica. Contiene y provoca un sentimiento del irresoluble conflicto entre lo incondicionado Y lo condicionado, de la imposibilidad y necesidad de una plena comunicación. Es la más libre de todas las licencias, pues a través de ella se sitúa uno más allá de sí mismo; pero es también la más reglada, pues es incondicionalmente necesaria. Es un muy buen síntoma cuando los que son armoniosamente ramplones no saben en absoluto cómo tienen que tomarse esta continua autoparadia, ahora creyendo y ahora desconfiando una y otra vez, hasta que la cabeza les da vueltas y toman la burla justamente por cosa seria y lo serio por burla. La ironía de Lessing es instinto; en Hemsterhuys es estudio clásico; la ironía de Hülsen nace de la filosofía de la filosofía y puede sobrepasar con mucho a la de los anteriores.

[109] El ingenio suave o el ingenio sin punta es un privilegio de la poesía que la

prosa debe en verdad cederle; pues sólo mediante la más precisa orientación hacia un punto puede adquirir una suerte de totalidad la ocurrencia particular.

[110] La educación (Ausbildung) armoniosa de los nobles y los artistas, ¿no debería ser simplemente algo así como una imaginación (Einbildung) armoniosa?
[111] Chamfort fue lo que a Rousseau le gustaba parecer: un auténtico cínico; más

filósofo, en el sentido de los antiguos, que toda una legión de secos sabios académicos. Aunque inicialmente frecuentó a la gente elegante, vivió, a pesar de ello, libremente, como también murió libre y dignamente y despreció la pequeña fama de un gran escritor. Fue amigo de Mirabeau. Su más precioso legado son sus Pensamientos y comentarios sobre la sabiduría de la vida, un libro lleno de genuino ingenio, profundo sentido y delicada sensibilidad, de razón madura y firme virilidad, y de interesantes vestigios del más vivo apasionamiento, además de ser, al mismo tiempo, un libro exquisito y de perfecta expresión; se trata, sin comparación, del mejor y el primero en su especie.

[112] El escritor analítico observa al lector tal como es; después, realiza sus cálculos y dispone su maquinaria para producir en él el efecto preciso. El escritor sintético construye y se forja un lector tal como debería ser; lo imagina, no estático y muerto, sino vivo y con respuesta. Deja que lo que él ha descubierto se desarrolle

ante sus ojos paulatinamente, o lo incita a descubrirlo por sí mismo. No quie. reproducir ningún efecto determinado en él, sino que establece con él las sagradas relaciones de la sinfilosofía o la sinpoesía. :[113] Voß, en su Luisa, es homérico; por eso también Homero en su traducción resulta como Voß.

[114] ¡Hay tantas revistas críticas de diversa naturaleza y con los más variados propósitos! ¡Si tan sólo una vez se quisiera reunir una sociedad de esta clase que tuviera meramente el fin de realizar progresivamente la crítica misma, que también es ciertamente necesaria!
[115] La historia entera de la poesía moderna es un continuo co. mentario al breve

texto de la filosofía: todo arte ha de transformarse. en ciencia y toda ciencia en arte; poesía y filosofía han de estar unidas.

[116] Los alemanes son -se dice-, por lo que respecta a la cima del sentido artístico

y del espíritu científico, el primer pueblo del mundo. Ciertamente; sólo que hay muy pocos alemanes.

[117] La poesía sólo puede ser criticada por la poesía. Un juicio artístico que no es él mismo una obra de arte, bien en su materia, como exposición de la impresión necesaria en su génesis, o bien en virtud de una forma bella y un tono liberal siguiendo el espíritu de las antiguas sátiras romanas, no tiene ningún derecho de ciudadanía en el reino del arte.
[118] Todo lo que puede desgastarse con el uso, ¿no era ya desde un principio torcido o romo?
[119] Los poemas sáficos tienen que ser desarrollados y hallados. No se pueden fabricar, ni se pueden comunicar públicamente sin profanarlos. Quien hace esto carece a la vez de orgullo y de modestia. De orgullo, puesto que arranca su intimidad del sagrado sosiego del corazón y la arroja entre la multitud para que la mire boquiabierta, ruda o extrañadamente; Y esto, por un miserable da capo o por un federico de oro. Mas siempre es inmodesto exhibir el propio yo como un arquetipo. Y si los poemas líricos no son enteramente propios, libres y verdaderos no valen

nada como tales. Esto no afecta a Petrarca: el frío amante no dice verdaderamente sino tiernas generalidades; además, Petrarca es romántico, no lírico. Pero aun si hubiera una naturaleza tan consecuentemente hermosa.y clásica que pudiera mostrarse desnuda como Friné ante todos los griegos, ya no hay ningún público olímpico para semejante espectáculo. Y, además, se trataba de Friné. Sólo los cínicos se aman en la plaza pública. Se puede ser un cínico y un gran poeta: el perro y el laurel tienen el mismo derecho a adornar el monumento a Horacio. Pero lo horaciano está muy lejos de ser sáfico. Lo sáfico nunca es cínico.

[120] Quien caracterizase como es debido el Meister de Goethe acaso habría dicho

con ello realmente lo que hay ahora mismo en poesía. Por lo que respecta a la crítica poética, podría retirarse para siempre.

[121] Las preguntas más sencillas y cercanas, tales como: ¿se debe juzgar la obra de Shakespeare como arte o como naturaleza?; o ¿son el epos y la tragedia esencialmente diferentes o no?; o e! arte ¿ha de engañar o simplemente aparentar?, no se pueden responder sin la más profunda especulación y la más erudita historia del Arte.
[122] Si alguna cosa puede justificar el elevado concepto del carácter alemán que se encuentra de vez en cuando son la desatención y el desdén decididos hacia aquellos escritores buenos pero corrientes que cualquier otra nación admitiría con pompa en su Johnson de turno, y la inclinación bastante generalizada a criticar libremente también aquello que reconocen como lo mejor -y que es mejor que lo que los extranjeros puedan ya por su parte considerar bueno-, así como la propensión a ser en todo muy escrupulosos.
[123] Es una pretensión irreflexiva y arrogante querer enseñar desde la filosofía algo sobre el arte. Algunos comienzan como si esperasen descubrir aquí algo nuevo, siendo así que la filosofía no puede ni ha de poder nada más que transformar en ciencia las experiencias artísticas dadas y los conceptos artísticos existentes,

elevar el modo de ver artístico y ensancharlo con ayuda de una historia del arte profundamente erudita, y engendrar también sobre estos objetos aquella disposición lógica que reúne absoluta liberalidad y absoluta rigurosidad.

[124] Tanto por lo que respecta a su núcleo como a su integridad, también en los más grandes poemas modernos la rima es el retorno simétrico de lo mismo. Esto no sólo redondea e! poema magníficamente, sino que puede resultar incluso sumamente trágico. Por ejemplo, la botella de champaña y los tres vasos que, de noche, la vieja Barbara pone sobre la mesa ante Wilhelm. Me gustaría llamar a esto la rima gigantesca o shakespeariana; y es que Shakespeare es un maestro en ella.
[125] Ya Sófocles creía de buena fe que los hombres (Menschen) que él retrataba

eran mejores que los reales. ¿Dónde ha representado él a un Sócrates, un Salón, un Arístides, o un sinnúmero de tantos otros? ¿Cuán frecuentemente no puede repetirse esta misma pregunta también para otros poetas? ¿De qué manera no han empequeñecido incluso los más grandes artistas a los héroes reales al representarlos? Y, sin embargo, aquella ilusión se ha generalizado desde los emperadores de la poesía hasta los más insignificantes lictores. Para los poetas puede acaso que incluso sea saludable, como cualquier limitación consecuente, a fin de condensar y concentrar la fuerza. Pero un filósofo que se dejara contagiar de tal ilusión merecería como poco ser deportado fuera de! reino de la crítica. ¿O es que acaso no hay infinitas cosas buenas y bellas en el cielo y en la tierra de las que la poesía nada puede soñar?

[126] Los romanos sabían que el ingenio es una facultad profética; lo llamaron nariz.
[127] Es indelicado asombrarse de que algo sea bello o grande; como si pudiera

ser de otra manera.