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Histórica relación del Reyno de Chile/Libro Octavo/XXIV

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CAPITVLO XXIV.
Hazese mencion de algunos varones ilustres de la compañia que ha hauido en el Reyno de Chile.

DEspues de hauer tratado delas missiones, y gloriosos empleos, que la compañia de Iesus tiene en el, Reyno de Chile,se seguia tratar de los insignes missioneros, y sugetos, que en ellos se han empleado, però como el tiempo no me da lugar adilatarme en contar sus meritos, y espirituales hazañas, como merecen, dexandolas para que otro las escriba con mas acierto, y debido aplauso, me contentare, por no parecer del todo corto, con referir en estos capitulos si quiera los nombres de algunos, y vna o otro cosa, que no hallo en los autores, que dizen algo de sus vidas, y serà con toda breuedad porque no puedo de tenerme mas.

En primer lugar podemos poner al P. Balhasar Piñas, y asus buenos compañeros, pues fueron la piedra fundamental de nuestra religion en aquel Reyno, como se vio en el cap.5. del libro 8. de esta relacion. Del Padre Piñas escribe el Padre Iuan Euseuio Nieremberg en su sibro de varones clarissimos dela Compañia de Iesus, que in titulo honor del gran Patriarca san Ignacio to. 3. fol. 687. hazen tambien mencion de este ilustre varon las anuas impressas de nuestra Compañia delos años mil y quinientos y nouenta y quatro y nouenta y cinco, como queda apuntado en el capitulo 5. de este libro fol. 336. y el catalogo delos varones insignes dela prouincia del Perù al folio 15. 29. de Iulio de 1611. haze vna breue summa de su vida, y heroicos hechos. Otros diran lo que queda por dezir de este ilustre, y religiosissimo varon.

Podemos poner en segundo lugar asu compañero el Padre Luis de Valdiuia honrra de nuestra Compañía en aquel Reyno de Chile como se ve por lo que queda referido en el libro 2. desde el, primer capitulo hasta el sexto, donde hauia prometido tratar en este lugar mas ala larga de este ilustre varon, suponiendo, que llegarian a tiempo los apuntamientos, y relaciones, que esperaua de sus ilustres hechos, y exemplos de virtud, otro los escreuira con mas acierto. Vease el Padre Philipe Alegambe en su fomosa Biblioteca delos escritores dela Compañia al fol. 319. y el Padre Iuan Euseuio Nierembeg arriba citado al fo. 759. los quales aunque en breue dizen mucho de este insigne varon. Tengo por cierto que ay mucho mas, que dezir. Lo que yo puedo certificar es que fue vn hombre delos mas insignes, y señalados, que ha hauido es aquellos Reynos delas Indias, y tan estimado, y de tanta autoridad para con todos los desapassionados, que le venerauan como avn oraculo. tuuo gran talento en despejar consciencias en marañadas, y facilitar el camino del cielo alos que estauan mas desesperados de alcançarle.

Succediole vna vez llegar a confessar avn enfermo, que estaua para morir, y por sus grandes pecados tenia perdida la esperança de saluarse, veiase rodeado de rabiosos, e innumerables perros, que le amenazauan para hazerle pedaços, y llegando en esta ocassion el padre Valdiuia començò a engrandecerle la misericordia, y amor de nuestro Señor para con los hombres, con tan gran feruor, y espiritu, que lo trocò, y le hizo sentir mejor dela diuina bondad. con todo esso no acabaua el pobre enfermo de asegurarse, y preguntaua al padre. que es possible, que siendo tantos, y tan henormes mis pecados me perdonara Dios? respondiole el padre. Aunque sean como ellos perros, que veis, y para ayuda de costa yo os hago cession de todas las buenas obras, que hasta oy he hecho en seruicio de nuestro Señor. Fueron tan poderosas estas palabras, que de hecho en lagrimas el desesperado pecador se convirtio en vn feruoroso penitente, y llorando amargamente sus culpas con manifiestas señales de verdadera penitencia, y de su predestinacion murio en los braços del padre dexandole summamente consolado de hauer hechado aquella alma al cielo como se puede piadosamente creer.

Estaua otra vez para morir en el Perù vn soldado viejo. sin que huuiesse remedioa quererse confessar, por mas que vnos, y otros se lo persuadian. Dieron quenta de esto al padre Luis de Valdiuia, y con su santo zelo fue volando a el para ganar su alma para Dios. Y fue assi, porque diziendo al enfermo, que el padre Valdiuia le venia a visitar, respondio, diziendo. Que Valdiuia? es el de Chile? y diziendole que si: replicò si es el de Chile, entre, que juroa tal, que no tenia intento de confessarme, pero pues Dios ha traido a esse hombre aqui, es señal, que me quiere saluar. Parece, que era este el medio vltimo, que Dios hauia escogido para su saluacion, porque entrando el padre, se hallo aquel hombre trocado de fiera en manso cordero, y hauiendo muchos años, que callaua pecados horrendos contra naturaleza, descubrio al padre enteramente toda su consciencia, y con grandes muestras de verdadera penitencia se confesso, y murio luego. Contome estos dos casos el mesmo padre, dos, o tres meses antes de morir, vendo yo auerle a Valladolid donde le halle hecho vn retrato de paciencia, por estar ya tan impedido de pies, y manos, que no podia por si solo exercer casi ninguna accion humana, y assi estaua todo el dia clauado en vna silla passando la vida, o en oracion oleyendo aratos en libros espirituales, y esto sin antojos, que es cosa singular por ser, ya tan viejo, y estar ya tan consumido, y gastado con tantos trabajos.

Estos los lleuò siempre con grande, y gualdad de animo, sin querer jamas vengarse de sus perseguidores, con hauer sido tantos, y tocandole en materias tan graues, y contra su honrra, y presumpcion. Admirado de esto vn religioso graue de otra Religion le dixo vn dia, que como no hazia castigar, pues podia con tanta facilidad, y justicia, a estos sus enemigos, y malhechores, y voluia por su honra? al qual respondio. Padre si yo hallara esso en el Evangelio, lo hiziera, pero no hallando sino exemplos, y palabras de Christo, conque me esta enseñando lo contrario, como quiere vuestra Paternidad que lo haga? dexemonos a Dios, que asu prouidencia toca voluer por la inocencia. Affi melo contò el mesmo, y assi lo hizo nuestro Señor, convirtiendo en gran gloria suya las ignominias, y falsedades, que sus apassionados, y ciegos calumniadores le imponian. Era toda su conversacion estos vltimos dias que le alcançe con vida, dela conformidad con la voluntad de Dios, y confussion propria, diziendo que era muy malo, y ingrato a Dios, y sabiendo, que yo trataua de retratarle para consuelo delos que le conocieron en Chile, me llamò, y me riño, y me mando que no lo hiziesse, que no era bien que quedasse en el mundo memoria de vn tan gran pecador.

Aunque se veia tan dolorido, y impedido, que no podia dar vn passo, le abrasaua el zelo de aquellas almas delos Indios de Chile de manera que hauia hecho voto de voluer alla, y pidiendome, que le lleuasse con migo, me facilitaua las dificultades del camino de tal suerte que le parecia possible el emprehenderlo, y ya se juzgaua en vna de aquellas Yglesias catequizando como solia aquellos gentiles, aunque no podria ya ser como solia, pues quando dio principio alos baptismos delos que se convertian a nuestra fe, cuentan las anuas, y queda apuntado en su lugar, que baptizaua tantos, que tal vez no podia leuantar los braços de cansado, y la lengua delos Indios la aprendio tan apriessa, que en trece dias començo aconfessar en ella, y apredicar en pocos mas; pero en fin estas eran las vltimas llamaradas que su encendido espiritu daua alos vltimos terminos de la vida, recreandose gran demente de hablar de los progressos de aquellas missiones, y que le diessen nueuas delo que los nuestros trabajauan; y tenia tan entera la memoria, que me admiraua de oirle quan presentes tenia las cosas, los nombres, sitios, lugares, y personas, que concurrieron en tiempo, que fundo aquellas missiones; que es señal del amor, que siempre las tuuo, por el que tenia a nuestro Señor, y zelo delas almas. Lo que mas me consolaua era ver la seguridad, y confiança, conque hablaua de su saluacion. Dixome a cerca de esto, que eran tales los beneficios, que hauia receuido dela liberal mano de nuestro Señor, y eran tan grandes las señales, que en toda su vida le hauia dado de su predestinacion, con tan particulares circunstancias, que no podia persuadirse alo contrario; y assi esperaua la muerte con la quietud, y paz que la reciuio, quando le dieron la nueua de que se moria. Escriuio el mesmo los particulares successos, y cosas de su vida, por hauerselo mandado assi la santa obediencia. Dios nuestro Señor sera seruido de que salga algun dia a luz para mayor gloria suya, consuelo, y edificacion delos que tendran mucho, que aprender de vn varon tan exemplar, y tan digno de memoria.

En tercero lugar podemos contar al Padre Diego de Torres Bollo varon tan insigne, y señalado en nuestra Compañia que su vida no se puede escrcuir menos, que haziendo Historia aparte, y muy de proposito, como la tiene començada, y casi acabada el Padre Iuan Pastor procurador à Roma dela prouincia del Paraguay fide digno testigo de todo lo que dixere en ella, por hauerle conocido muy de cerca, y ala larga y hauer tenido curiosidad muchos años ha derecoger con puntualidad lo particular de sus hechos, y grandes exemplos de virtud, y religion. Yo tambien le conoci, y comunique algunos años y aunque pudiera dezir mucho delo mucho que admiraron en el los que le conocieron, quiero dexar en blanco esta oja aunque no sera vna sino muchas las que habra de llenar el autor para dar aconocer al mundo los heroicos hechos de este ilustre varon, que tanto lugar se hizo donde quiera, que puso el pie, y con todos los que comunico, assi en Europa como en las Indias, y con todas suertes de personas, Señores, Principes, Cardenales, y Monarcas, sin que esto le embaraçasse a ygualarse con los menores, y mas despreciados del mundo. Con vn pobre negro, y vn miserable Indio se estaua muchas horas catequizandole, y no hauia para el gloria como andarse a caza de estos pobrecitos para encaminarlos al cielo, lo qual hazia immediatamente por si quando no era superior, y quando lo era, por si, y por sus subditos, encendiendo en todos el zelo delas almas. El fue el que en la Prouincia del Paraguay començò los rebaptismos delos negros como queda apuntado en su lugar, y el que con tan grande zelo entablò, y fomentò las missiones delos Indios en aquella Prouincia, y en el Reyno de Chile, de que assi mesmo queda apuntado algo en su lugar; no podre salir con facilidad, si me empeño vna vez en esta materia, y assi la dexo aquien la tratarà con mas acierto, mayor gusto del piadoso letor.

Dos cosas solas no puedo dexar de tocar, aunque sea de passo, que ami ver sobresalieron mas en este gran varon. La primera es el mas viuo desseo, que puedo dezir he conocido jamas en hombre ninguno de padecer trabajos por amor de Dios. no hauia para el bocado mas dulce, que el que venia mas penetrado y lleno del amargor dela Cruz. Hachadme aca (le oy dezir muchas veces quando nuestro Señor le cargaua la mano, y le daua en que merecer) essas rosas, dadme aca essas perlas, y preciosas joyas; y es assi que no se que el mas avaro y codicioso mercader buscasse, las que tanto se aprecian en este mundo con mas ansias, y estima, que la que el padre tenia de estos celestiales thesoros. Hablaua vn dia de esta materia con tan gran feruor, y espiritu, que encendio alos que estauamos presentes en el desseo de padecer de manera, que todos ofrecieron desde aquel punto, no solamente lleuar en paciencia las mortificaciones, y trabajos, que Dios les imbiasse, sino pedir asu diuina Magestad todos los dias por intercession dela Virgen santissima los continuasse, y aumentasse como thesoro de tanta estima y fue el concierto, que todos para vno, y vno para todos pidiesse a nuestro Señor este singular fauor, el qual experimentò el buen padre hasta la muerte con largamano particularmente los vltimos años de su vida, en que padecio mucho.

La secunda cosa, que no puedo callar es el singular talento, y gracia que Dios le dio de hablar de nuestro Señor, y esto tan sin molestia ni enfado delos que les oyan, que no hauia recreacion mas alegre, y gustosa, que la suya. Sobresalio mucho este talento entre las demas virtudes, o por mejor dezir, fue vna gran señal, y testimonio de todas ellas. era comun voz entre los nuestros, que salia vno mas encendido en amor de Dios, y desseo dela perfeccion de vna quiete, y recreacion, en que se hallasse el padre Diego de Torres, que dela mesma oracion; y con raçon, porque verdaderamente parece, que pegaua fuego con sus palabras, lo qual fue notorio no solo alos nuestros, sino tambien alos de fuera: y no me marauillo, porque fuera del talento, y gracia, que Dios le dio en esto, era tanta, y tan feruorosa la oracion, que tenia, que fuera del tiempo de su retiro (que el que yo le conoci era casi toda la mañana hasta la segunda mesa, y otro buen pedaço ala tarde) todo el dia no parece que hazia otra cosa, que oracion, y assi no es marauilla, que brotasse continuamente fuego por la boca aquel bolcan, que ardia en su pecho. Bien se que los, que le conocieron me notaran en esto antes de corto, que de largo.

Cuento a este ilustre varon entre los otros de nuestra Compañia, que honraron el Reyno de Chile, no porque pertenesca a el solamente, sino por hauer sido el primer prouincial, que fundò aquella Prouincia quando era vna con la del Paraguay, y por hauer tenido tan grande parte en la fundacion delas Residencias, y missiones que fundò el Padre Luis de Valdiuia en aquel Reyno, como lo vimos en el libro 7. tratando de esta materia, este es el titulo que tiene Chile para honrarse con este gran varon el qual fue tan grande que aunque lo es y bien estendido aquel Reyno, no cupo en su esfera, sino, que passo alas de otros; antes no quedò ninguna delas que en la Austral America tiene la corona de Castilla, que dexasse de participar de su calor, y virtud. La del Perù, por hauer sido su procurador a Roma, dode nuestro muy Reuerendo Padre Claudio Aquaviua hizo muy grande estimacion de su persona, y le dio tan insignes sugetos como los que lleuo, y han honrado, y honran aquellas Prouincias. La del nueuo Reyno por hauerla fundado, y ilustrado con sus heroicos exemplos de virtud, y hazañosos hechos en seruicio de entrambas Magestades: como lo dira su historia. Y la del Paraguay por hauerla assi mismo fundado, y ilustrado dexandola entablada con tanta religion espiritu, y letras como en ellla resplandecen. Remitome aquien mas despacio, y con mas indiuiduales noticias satisfara la curiosidad de quien quisiere saber por menor los grandes meritos, y esclarecidos hechos de este ilustre varon, del qual escriuio el Padre Philipe Alegambe en su bibliotecal fol. 94.

El mesmo al fol. 91. escribe tambien del Padre Diego Gonçalez Olguin, aquien podemos dar el quarto lugar por hauer honrado el Reyno de Chile con su grande autoridad, y exemplo, y despues de muerto, al colegio de Mendoça, donde està enterrado, y dizen que al tiempo de receuirle en la sepoltura la vio vno delos nuestros (que tenia grande opinion de hombre de oracion (llena de luz. Lo que todos vieron fue el cuerpo muy hermoso y tratable, que podemos dezir fue premio de su virginidad, que conseruo entera hasta la muerte, hauiendo viuido en la compañia, quarenta y seis años sin cometer culpa mortal, sino con grande edificacion y exemplo de virtudes, particularmente dela humildad, y oracion, en que gastaua cadadia tres horas. Fue hombre muy docto, y versado en la diuina escritura, de que tenia mucho recogido, y trabajado para imprimir. Fue muy aficionado alas missiones delos Indios, de cuyas lenguas supo dos, y la vna con tanta perfeccion que compuso vn arte, y vocabulatio el mejor y mas perfecto, que hasta aora ha salido, y quando murio en Mendoça, hauia ido alli para aprender, aunque tan viejo la lengua de aquellos Indios, y enferuoriçar aquellas missiones, pero no quiso nuestro Señor dilatarle mas el premio de sus trabajos, que esperamos le dio en la gloria.

Despues de estos quatro insignes varones podemos contar alos otros tres, que honraron aquel Reyno de Chile con su sangre, derramandola por la predicacion del Euangelio, como queda dicho arriba en el capitulo sexto del libro septimo; y delos antecedentes consta el zelo, y feruoroso espiritu de estos dichosos padres. Yo añadire aora aqui en breue algunas particularidades dignas de saberse, para su mayor estima, y honra, y gloria de nuestro Señor. Y començando por el venerable padre Oracio vechi, suponiendo loque queda dicho en los capitulos citados, añado lo que el padre Diego de Torres, que fue el que le lleuo de Roma, viniendo por procurador del Perù, dize de el en la anua de 12. por estas palabras. El Padre Oracio era natural de sena en Ytalia, tenia de edad quando murio treinta, y quatro años, y de Compañia quince. Era noble en la sangre, y mucho en la condicion, manso, y notablemente apacible, y de vn raro valor, y entereza: tenia extraordinario zelo dela saluacion delas almas, particularmente delos Indios y assi con ser ministro del collegio de Santiago confessaua mas Indios, y Españoles que otro ninguno, y con ser bien exacto en el oficio de ministro, quando le auisauan delas faltas de otros las escusaua. Era muy pobre, y enemigo de todo lo que dize curiosidad Padecia dolor de piedra, y de hijada amenudo, lo qual lleuaua con notable paciencia, y edificacion, sin admitir por esta causa singularidad ninguna. Era aficionado alas cosas espirituales, y muy dado a nuestro Señor. era tan humilde, que sabiendo, que yo tenia designio de hazerle superior, me hizo gran de instancia por voluer ala mission de Arauco, yo le di al padre Valdiuia por vn vn obrero fidelissimo, y que con grande valor, y prudencia le ayudaria a entablar los arbitrios dela paz, que pretendia cumpliole nuestro Señor el desseo, que tenia deser delos primeros que derramassen en esta Prouincia su sangre por su amor. Hasta aqui el Padre Diego de Torres. El Padre Luis de Valdiuia hablando de este dichoso padre, y dicho algo de lo que queda referido (en que convienen tambien los que he alcançado aqui en Roma delos, que le conocieron assi delos nuestros como delos de fuera) añade estas palabras. Era el padre Oracio de vn rostro venerable, alegre, y graue, de rara mansedumbre, y suauidad en su trato, por lo qual era amable de quantos le tratauan. tenia grande amor de Dios, y mucha oracion, y gran zelo delas almas y ternissimo amor alos Indios, y muy deuoto de nuestra Señora. Hatta aqui estos fidelissimos, y abonados testigos delos meritos, y dotes de este ilustre varon, los quales hablando del dichoso Padre Martin de Aranda Valdiuia dizen assi, y primero el Padre Diego de Torres en el lugar citado.

El venerable Padre Martin de Aranda era noble y muy deudo del Padre Valdiuia, murio de edad de 52. ò 53. años y de 20. de Compañia, era coadjutor espiritual formado. Antes de entrar en la religion fue muy buen soldado en la guerra de Chile y por sus seruicios, y los de su Padre le empeçaron los Virreies ha hazer merced, y fue correjidor de Rio Bamba siendo bien mozo, en que mostro valor, y prudencia, y maior en dexar el oficio, y pretensiones del mundo, y entrar en la Compañia en el collegio de Lima, y aunque pretendio ser coadjutor, le mandaron perficionarse en el latin, y oir casos de conciencia, y por ser buen lengua de este Reyno, le embiaron a este collegio los superiores, quince, o diez y seis años ha donde atrabajado incansablemente con extraordinario feruor predicando, y confessando a estos Yndios christianos, y baptizando muchos infieles, sin que jamas por cansado, que estuiesse se aya escusado de salir a confessiones de enfermos, y sanos, a qualquiera hora del dia, y dela noche. Era naturalmente intrepido, y de raro valor de manera que sacandole vn cirujano vn pedaço de quixada por enfermedad, nunca dio señal de flaqueza, o impaciencia, ni dio mas muestra de sentimiento, que si le quitaran los cauellos. Era naturalmente colerico, y haziase tanta fuerça, y reprimiase de manera, que nos espantaua, y edificaua a todos especialmente tenia grandissima paciencia con los Indios, y sufrimiento, aque le ayudaua el extraordinario amor, que les tenia, como si fueran sus hijos. Diole N. S. vn odio, y aborrecimiento tan grande de si mesmo, que siempre se persiguia, y hazia burla de si, y de sus cosas y lleuaua con grande consuelo que le dixefsen sus faltas, particularamente en el refectorio, porque dezia, que allì no se podia escusar. Estaua tan despegado delos parientes, y amigos como si nunca los huuiera conocido; y no hauia remedio de tratar con ellos, ni rogar por alguno de ellos quando tenian necessidad. Era aborecedor de cosas curiosas, y delos librillos, y cosas necessarias de que vsaua con licencia, hazia amenudo manifestacion alos superiores, y con su licencia los ofrecia, en Publico. No traia de camino sino vna frezadilla vieja, y vn poco de sayal, y aunque siempre fue pobre, lo mostro mucho en esta partida ala mission no queriendo admittir algunas cosas de que tenia precisa necessidad: era aficionado a cosas espirituales, y en particular ala leccion de buenos libros. En este bendito padre, y su compañero el Padre Oracio notè siempre grande zelo dela honrra del Dios, y bien dela Compañia, y deuocion con la santissima Virgen nuettra Señora, y con nuestro santo Padre, de quien fueron tan verdaderos hijos, como se ha manifestado en sus exemplares vidas, y gloriosas muertes. Amauanse estos dos buenos Padres ternissimamente en Christo nuestro Señor haziendose muy buena Compañia en la mission de Arauco. Y quando les llame aqui paraque descansassen y respirassen, me hazia cada vno de ellos instancia paraque voluiesse a embiar al otro, diziendo que ymportaua su asistencia en ella, y el bendito Padre Oracio, que fue el primero, que voluio rogandome instantemente, que embiasse halla asu buen compañero el Padre Aranda por el grande fructo, que de ello esperaua, que era tal, que de muy buena gana se priuaria el dela mifsion, y vendria a suplir por el Padre Aranda, atrueque de que fuesse halla, y como in vita dilexerunt se, ita in morte non sunt separati, dando con ella testimonio del amor grande, que tenian al Señor que dio su vida por ellos, y del que tenian alos Indios, y de quan verdaderos hijos eran dela Compañia. Al Señor sea la gloria, por el singular fauor, y merced, que ha hecho a estos benditos Padres.

Hasta aqui el Padre Diego de Torres. aora dire algo delo que el Padre Luis de Valdiuia dexo escrito de este ilustre varon, del qual despues de hauer dicho quan gran cauallero era, y quan valeroso soldado, y Capitan, y que haziendo vnos exercicios le toco Dios nuestro Señor, y hizo voto de entrar en la compañia, prosigue diziendo, que fue el feruor, que tuuo en el nouiciado muy grande, y las vitorias que alcanço, desi mismo, muy gloriosas, despreciandose, y humillandose en quanto podia; la penitencia tan rigurosa, que admiraua; y lo mucho, que el Señor se le comunico en la oracion. Fue señalado por compañero del Padre Miguel de Vrrea, que hauia entrado alos chunchos solo algunos meses antes, y para llegar allà, pasò grandes trabajos, caminando a pie por Rios arriba, y caminos asperissimos, desamparandole los Indios que le guiauan, padeciendo hambre, y muchos peligros delos Indios de guerra, a donde entraua, los quales, quando el llegaua ya, vna jornada antes de donde el Padre estaua, le hauia ya muerto los Indios. Auisole de esto vna vn dia, y aconsejole se voluiesse, porque le matarian a el tambien si passaua adelante, el qual consejo tomò como acertado, traçandolo assi Dios, por que le esperaua a el otra muerte no menos dichosa en el Reyno de Chile. Pasò doblados trabajos al voluerse solo, y sin guia a pie, y sin comer mas que las yeruas del campo, hasta que llegò a tierras de Indios christianos. Luego voluio a Lima, de donde le embiaron a Chile, porque como nacido alla, y por saber bien la lengua delos Indios, podia ser muy prouechoso. Yendo alas missiones, dio por diuino castigo a solos los infieles aquel año vna enfermedad tan graue, que morian muchos al quarto dia. En este tiempo, como no hauia quien les socorriesse de comida, porque no hauia muger para marido, ni madre para hijo (que todos cayeron de golpe) el Padre Martin andaua a cauallo de rancheria en rancheria (que viuian muy apartados vnos de otres) cargado de vna comida, que ellos vsan de arina de trigo llamada mazamorra, para dar a cada enfermo vna escudilla della, guisandola de noche por sus manos, porque de dia a penas tenia tiempo para lleuarsela, dando de comer por su mano a vnos, y otros, en lo qual gasto muchos dias con immenso trabajo, y no con poco fruto, pues con esto les gano la voluntad, y baptizo casi a todos los que se morian, que mouidos de aquella caridad se baptizauan de voluntad] profigue el Padre Valdiuia contando lo que el Padre trabajo en las missiones hasta su dichosa muerte, la qual cuenta al modo, que queda ya dicho en su lugar.

El padre Diego de Torres en la mesma anua de doce arriba citada, entre otros casos de edificacion, cuenta los siguientes, que dize succedieron al mesmo P. Martin de Aranda. Visitando avn gentil que estaua enfermo por spacio de vn mes pasaua fiempre dos vezes al dia, por ganarle a Dios, vn caudaloso Rio. Tenia este Indio dos hermanas, y la vna le persuadia, que no reciuiesse el baptismo, la otra estaua yndiferente. Viendo el Padre que estas no ayudauan nada asu Hermano para que se conuirtiesse, antes la vna selo disuadia, se voluio con vn santo enojo contra ellas, y las dixo, que nuestro Señor las hauia de castigar con la mesma enfermedad, y con esto se fue con harta pena, dexando al enfermo casi a punto de espirar; no pudo sosegar el Padre, voluio luego, y hallole sin pulso, y al parezer ya muerto, y alas hermanas con la enfermedad, conque de parte de Dios las hauia amenazado. Viendo el Padre que el Indio estaua toda via caliente, dixole vn Evangelio, y echole agua vendita, y puesto de rodillas pidio a Dios nuestro Señor, remedio para aquella alma, y hizo que algunos Españoles, que estauan presentes hiziessen lo mesmo. Estando todos de esta manera, dio el Indio vna voz, y dixo, yo quiero ser christiano, Baptizame Padre, el qual le chathequizo, y Bautiço, y luego murio, y las hermanas por la pena querdas tambien se baptizaron, y vna niña hija de vna de ellas se baptizo y murio.

Estaua vn niño enfermo, y la madre hazia extremos, viendo, que se le moria sin baptismo, fue el Padre auerle, y hallandole sin habla no se atreuio a Baptizarle, porque era ya grande. Fuese, y voluio otro dia, y estaua ya de manera, que la madre teniendole por muerto daua muchas vozes llorandole. Hechole agua bendita, dixole el Evangelio de san Iuan y pidieron a nuestro Señor el, y el compañero, que no muriesse aquel niño sin Baptismo, en esto el que hauia algunos dias que no hablaua, y estaua casi muerto voluio en si pidiendo el santo Baptismo, dixole el Padre si creia todo lo que le hauia enseñado en la doctrina (aque muchas vezes hauia acudido) y respondio, que si, y que queria ser christiano y ya baptizado se le voluio aquitar la habla, y murio dentro de pocas horas para yr a gozar de Dios.

Hasta aqui lo particular, que fuera delo dicho en su lugar hallo delos dos dichosos compañeros Padre Martin de Aranda, y Padre Oracio Vechi. Del tercero, que fue el Hermano Diego de Montalban, no hallo otra cosa particular que lo que refiere el Padre Valdiuia, diziendo que era natural de Mexico, y que siruio vn año antes de entrar en la Compañia alos padres missioneros de Arauco, de cocinero, despensero, sacristan, y sastre) que esse era su oficio) con gran feruor, y exemplo en todas las virtudes. Hasta que entrando los padres apredicar alos gentiles pidio de rodillas le reciuiessen en la compañia para entrar con ellos, como lo hizo, y fue muerto como queda referido en su lugar y fue el primero aquien mataron estando de rodillas pidiendo a nuestro Señor fortaleza para aquel trance.

CAPITVLO XXV.
Profigue la narracion de otros varones insignes delas missiones de Chile.

DE principio a este capitulo el vene rable, y feruoroso Padre Iuan Romero, primero Vice Prouincial dela Compañia en el Reyno de Chile despues que se diuidio dela Prouincia del Paraguay. Fue natural de Marchena en Andalucia, y estudiando canones en la vniuersidad de Osuna, passando vna noche armado, y adeshora por vna Yglesia, se le aparecio vn sacerdote difunto, que el hauia conocido, cubierto de llamas, y le dio vna terrible voz, que le hizo caer en tierra desmayado, y del pauor y espanto estuuo para morir, costole dos meses de cama, de la qual se leuantò tan trocado, que se resoluio a entrar en la Compañia. Oìle contar, que la primera noche, que entrò en el nouiciado, viendose solo en el aposento, y no otra cosa en el que colgada la disciplina de vna parte, y de otra el cilicio y la agua bendita, y que todo olia a pobreza, y aspereza, le dio vna tentacion tan grande contra la vocacion, que le parecia impossible passar adelante con aquel linaje de vida, que aun ala primera vista le ponia tanto horror, pero saltando dela cama tomo vna disciplina, ofreciendose a Nuestro Señor con tan gallarda resolucion, y feruor, que desde aquella hora no le acometio mas el demonio con tentacion ninguna contra la vocacion. Passò ala Prouincia del Perù con deffeo dela conuersion dela gentilidad, y con el mesmo passo de alli alas missiones de Tucuman, donde trabajò como vn Apostol quince años, padeciendo innumerables trabajos, y dando raros exemplos de virtud, que piden mas larga relacion. Quando se fundò aquella Prouincia fue el primer procurador, que de ella vino a Roma, y voluio a ella con vn buen numero de feruorosos compañeros, que han sido, y son el lustre, y honra de aquela prouincia, y dela de Chile, a donde passo vltimamente, y viuio muchos años, siendo casi siempre superior por ser gran-